¿Sueñas con llegar al Polo Norte en un rompehielos? ¿Quieres hacerlo además en uno nuclear que es el más grande del mundo? Es posible, si tienes dinero para pagar el pasaje y tiempo para esperar, y es que el viaje en el 50 Let Podeby, traducido viene a significar 50 años de victoria, tiene tanta demanda que la lista de espera puede ser de al menos un año debido a la escasez de plazas y a que se trata de una expedición única al Ártico.
Te cuento un par de detalles muy interesantes sobre el 50 Let Podeby, un magnífico rompehielos que los meses de verano se convierte en un crucero polar de aventuras. El 50 Let Podeby se transforma en crucero polar entre el 15 de junio y el 13 de agosto, periodo durante el cual disfruta de luz casi permanente gracias al fenómeno del sol de medianoche.

Este buque de la clase Arktika es el mayor rompehielos nuclear del mundo, con unos 160 metros de eslora, 30 metros de manga y más de 25.000 toneladas de desplazamiento. Su doble casco reforzado con acero de gran espesor le permite romper placas de hielo de hasta 3 metros, avanzando normalmente a unos 2 nudos sobre hielo compacto y a más de 20 nudos en mar abierto. Dos reactores nucleares OK-900 (que se alternan y no funcionan a la vez) alimentan tres potentes motores eléctricos, lo que se traduce en unos 75.000 caballos de potencia y una autonomía de varios años en los hielos del Ártico.
Durante la travesía, tendrás ocasión de comprender cómo funciona este coloso. Las visitas guiadas a la sala de máquinas y al puente de mando permiten ver de cerca el sistema de hélices, el perfil de proa en forma de cuchara y la inyección de burbujas de aire que ayuda al barco a elevarse sobre el hielo y quebrarlo por su peso.
En España la empresa que organiza este crucero es Icu Viajes, y la buena noticia es que suelen tener abiertas las reservas con mucha antelación. De hecho, en su momento llegaron a abrir plazas para 2017 y 2018; 2018 fue la última temporada en la que el 50 Let Podeby aceptó turistas —a partir de 2019 se dedicó principalmente a labores de investigación—. Hay muy pocas salidas cada temporada y el número de pasajeros es limitado, así que es habitual que las plazas se agoten meses antes. Para asegurar tu sitio en esta aventura, al hacer la reserva tienes que abonar al menos el 20% del pasaje, y el resto se suele pagar de forma fraccionada antes de la salida.
El viaje se concibe como una expedición polar más que como un crucero convencional: el itinerario es orientativo y siempre depende de las condiciones del hielo, la meteorología y las decisiones del jefe de expedición. Esto significa que los horarios y actividades pueden adaptarse sobre la marcha para aprovechar al máximo cada jornada en el Ártico.
El viaje de 14 días de duración tiene un precio aproximado de 24.000 euros por persona según categoría de camarote, temporada y servicios incluidos. En este presupuesto suele contemplarse el vuelo desde España, el chárter entre Helsinki y Murmansk, varias noches de hotel antes o después de embarcar, pensión completa a bordo, vuelos panorámicos en helicóptero según el programa, salidas en zodiac y el equipamiento básico polar (parka especial y botas impermeables para uso durante la expedición).
Durante unas dos semanas, el viaje combina navegación en mar abierto, avance entre campos de hielo, actividades de exploración y tiempo libre para disfrutar de las instalaciones del buque. Es una experiencia muy exclusiva, pensada para viajeros intrépidos que quieren vivir la sensación de pisar el mismísimo Polo Norte y explorar archipiélagos remotos como la Tierra de Franz Josef, donde es posible avistar osos polares, morsas, narvales y colonias de aves árticas si las condiciones lo permiten.
Comienza con un vuelo desde Madrid o Barcelona a Helsinki y después al puerto base de Murmansk (Rusia). La aventura comienza en el mar de Barents dirección al Polo Norte. Mientras el rompehielos se abre camino, los guías imparten charlas sobre seguridad en zonas polares, historia de la exploración ártica, tipos de hielo y fauna. Si el tiempo lo permite, se organizan sobrevuelos en helicóptero para contemplar desde el aire cómo el casco rompe las placas de hielo y se forma el canal de navegación.
El momento culminante llega cuando el buque alcanza la posición 90º00’00» N, el Polo Norte geográfico. Una vez detenida la nave, se prepara el desembarco sobre el hielo y los pasajeros pueden caminar literalmente sobre la “cima del mundo”. Es tradición formar un gran círculo tomados de la mano alrededor del barco para simbolizar que estás rodeando todo el planeta, y, para los más atrevidos, existe la posibilidad de darse un chapuzón rápido en el Océano Ártico. Muchas veces se organiza también una barbacoa en el hielo para hacer de este día algo todavía más memorable.
En el camino de regreso, si el estado del mar y del hielo lo permiten, el itinerario incluye la visita al archipiélago de Franz Josef, un conjunto de unas 190 islas e islotes en gran parte cubiertos de hielo. Algunas escalas emblemáticas, como Champ Island, destacan por sus misteriosas esferas rocosas y sus paisajes que recuerdan a cráteres lunares. Las excursiones se realizan en zodiac y, cuando procede, con pequeños desembarcos para explorar playas heladas, acantilados y puntos de observación de fauna.
Las zonas comunes para el pasaje incluyen cafetería, comedor, sala de estar, auditorio, biblioteca, tienda de recuerdos (sí, hay tienda de recuerdos), gimnasio, piscina climatizada interior, sala de masajes y dos saunas. Además, el buque cuenta con una pequeña enfermería equipada y un equipo médico que realiza seguimiento constante del estado de los pasajeros, algo esencial en un entorno tan remoto. Todas las cubiertas para el pasaje están conectadas mediante ascensor, lo que facilita los desplazamientos incluso cuando vas muy abrigado.
El ambiente a bordo combina el espíritu de expedición con el confort de un crucero. Durante los días de navegación por el mar de Barents o en tramos de hielo más tranquilo, puedes dedicar el tiempo a jugar al voleibol en la pista interior, entrenar en el gimnasio, disfrutar de la sauna seguida de un masaje o simplemente relajarte con una bebida caliente en el bar mientras observas el paisaje ártico desde los grandes ventanales. Las conferencias del equipo de expedición, las proyecciones en el auditorio y los momentos de charla en la biblioteca convierten el viaje en una experiencia también muy educativa.
Los pasajeros viajan en 64 camarotes dobles de cinco categorías diferentes, entre las que hay suites y minisuites. Todos los camarotes tienen ventanas al exterior, escritorio y televisor con reproductor de DVD, y las categorías superiores añaden salón independiente, frigorífico, cafetera, caja fuerte y, en algunos casos, baño con bañera. El servicio diario de limpieza, los albornoces, zapatillas y secador de pelo en el baño están pensados para que, pese al entorno extremo, disfrutes de un alto nivel de comodidad.
En muchos programas de viaje se incluye además una parka especial para condiciones árticas que podrás llevarte a casa como recuerdo, el préstamo de botas impermeables de expedición para los desembarcos sobre el hielo, así como dispensadores de té, café y agua disponibles 24 horas al día. Durante las comidas se sirve café, té y agua mineral, y la pensión completa suele contemplar hasta cuatro servicios diarios para mantener la energía en un entorno tan exigente.
Puedes tener más detalles del crucero en la página de la empresa que lo organiza en España… así que ya sabes, si quieres vivir una auténtica aventura en el Polo Norte, conviene que lo prepares con tiempo, flexibilidad y presupuesto. No es un crucero cualquiera, sino una expedición a uno de los rincones más remotos del planeta en el rompehielos nuclear más potente del mundo, una experiencia que muy pocos viajeros pueden decir que han vivido.
