Estaba buscando información para escribir mi próximo artículo y encontré esta sobre el Admiral X Force, el yate más caro del mundo, del astillero The Italian Sea Group. Si te he dicho que es el megayate más caro es porque su precio superará los 1.000 millones de euros, sí, no creas que me he vuelto loca, mil millones de euros, y obviamente es más un hotel que un yate privado.
Mide 145 metros de eslora y 19 metros de manga, este lujoso superyate está siendo construido con cinco niveles distintos y su interior es el de una auténtica mansión futurista con casco de acero y una superestructura de aleación de aluminio, siguiendo los estándares más exigentes de la meganáutica de recreo.
Un concepto de megayate que se acerca a una ciudad flotante
El Admiral X Force está siendo desarrollado por el estudio Dobroserdov Design y el equipo de diseño de Admiral Yachts, la marca de superyates de lujo integrada en The Italian Sea Group. Juntos han creado un perfil exterior inconfundible, en el que dominan las líneas curvas y suaves, con grandes ventanales panorámicos que llenan de luz natural los interiores y permiten unas vistas francas del mar prácticamente sin obstáculos.
Con sus cinco niveles habitables, el X Force se sitúa en la categoría de megayates concebidos como ciudades flotantes. No se trata solo de un barco de recreo, sino de un entorno residencial completo, pensado para pasar largas temporadas a bordo sin renunciar a ningún capricho: desde zonas deportivas y de bienestar hasta espacios de ocio, fiestas y relax íntimo.
Su casco de acero le proporciona robustez y estabilidad en travesías transoceánicas, mientras que la superestructura de aleación de aluminio reduce el peso en las cubiertas superiores para mejorar el rendimiento y la eficiencia. Esta combinación es característica de los proyectos de alta gama de Admiral Yachts y permite integrar grandes aberturas acristaladas sin comprometer la seguridad.
La expresión de muchos ingenieros y diseñadores que han analizado el proyecto es muy clara: el Admiral X Force se parece más a un hotel de ultra lujo que a un yate tradicional, tanto por la cantidad de servicios como por la escala de sus espacios interiores.
Distribución exterior: helipuertos, cubiertas y beach club de dos niveles

En la cubierta exterior, el X Force 145 despliega un conjunto de espacios pensado para moverse, llegar y disfrutar con total comodidad. Cuenta con dos helipuertos, uno reservado para el nivel del propietario y otro adicional para invitados y operaciones de servicio, además de un hangar integrado para resguardar los helicópteros y mantener despejadas las zonas de estancia.
En la parte de popa se sitúa uno de los grandes protagonistas del proyecto: un club de playa de dos plantas que se abre directamente al mar. Este beach club conecta con un spa cubierto que incluye gimnasio, bar, jacuzzi, piscinas y plataforma con acceso directo al mar, formando una auténtica zona de resort que permite disfrutar del agua en un entorno protegido incluso cuando la meteorología no acompaña.
El diseño exterior aprovecha las generosas dimensiones de la nave para crear amplias terrazas escalonadas, soláriums con hamacas y zonas de descanso resguardadas del viento. Un detalle muy llamativo es el anillo de luces que rodea el casco, pensado para dotar al megayate de un aura casi mágica durante la noche, realzando su silueta futurista en cualquier puerto o fondeo.
En niveles superiores se ha previsto una gigantesca cubierta de proa que funciona como espacio polivalente: puede albergar desde recepciones formales hasta actividades deportivas o eventos privados, siempre con vistas despejadas hacia el horizonte.
Interiores futuristas: mármol, lámparas de araña y jardines interiores
En su interior se han proyectado dos piscinas principales, una de ellas cubierta y de forma circular. Las curvas predominan en todo el diseño del Admiral X Force, no solo en el casco sino también en escaleras, barandillas, mobiliario y distribución de los salones, creando una sensación de fluidez continua entre estancias.
El salón principal, del que puedes ver una recreación en este mismo artículo, es uno de los espacios más espectaculares a bordo. En el centro se sitúa la piscina circular de la que emergen esculturas, rematada por una lámpara de araña suspendida desde un techo de doble altura, que actúa como eje visual de todo el ambiente. A su alrededor se distribuyen zonas de estar con sofás envolventes, fuentes decorativas y una chimenea integrada que refuerza la sensación de gran salón residencial.
La conexión vertical entre cubiertas se resuelve con una escalera alucinante con bordes de cristal, auténtica pieza escultórica que combina iluminación integrada y barandillas transparentes, aportando un toque teatral a los desplazamientos a bordo.
La decoración de interiores corre a cargo de diseñadores especializados en lujo contemporáneo, que han optado por un estilo futurista con inspiración en el lujo clásico. Se combinan suelos de mármol, esculturas en tonos dorados y plateados, lucernarios de gran formato y jardines interiores que aportan vegetación y frescor a ciertos espacios de paso.
Además de las áreas de reunión, el proyecto incluye dos cines privados, pista de tenis, varios gimnasios repartidos en distintos niveles, espacios de spa a dos alturas y numerosas áreas de descanso para huéspedes y tripulación, todas ellas diseñadas con la misma atención al detalle.
La suite del propietario: un nivel entero dedicado al dueño
El dormitorio que se ha reservado para el propietario o propietaria tiene su propio jardín zen que rodea la cama, con vegetación cuidadosamente seleccionada para crear una atmósfera de calma absoluta. Las claraboyas forradas en pan de oro aportan destellos cálidos y refuerzan la sensación de exclusividad en esta zona tan íntima.
El camarote o suite privada está a un nivel de altura en el que no hay nada más, un nivel entero reservado al dueño del yate con una superficie de unos 55 metros cuadrados. En este espacio se integran suite principal, sala de estar, vestidores, baños, comedor privado y una cubierta propia con solárium y spa, todo ello con las mejores vistas panorámicas hacia toda la proa.
Este nivel exclusivo dispone también de su propio helipuerto, lo que permite al propietario llegar o marcharse sin interferir en las operaciones del resto de invitados. La privacidad es absoluta: accesos controlados, circulación independiente y servicio dedicado de la tripulación para atender cualquier necesidad a cualquier hora.
En las cubiertas destinadas a invitados se han proyectado camarotes VIP con balcones desplegables individuales, que se abren sobre el mar y amplían la superficie útil cuando el barco está fondeado. Muchas de estas estancias incluyen comedores de tamaño completo y zonas de descanso privadas, para que cada huésped disfrute de una experiencia similar a la de una suite de hotel de cinco estrellas.
En fin, el Admiral X Force es un despliegue de lujo, imaginación y precio desorbitado que lleva el concepto de megayate a un nuevo nivel. Reúne la ingeniería de un buque de gran eslora, la sofisticación de un hotel de diseño y la privacidad de una residencia privada flotante; solo queda por descubrir quién acabará convirtiéndolo en su próximo capricho sobre el mar.
