Un crucero por Alaska o cómo desafiar a la naturaleza

Ahora que suben las temperaturas en España y el verano sí o sí se ha instalado te propongo un crucero por el estado de Alaska, llegando hacia el norte por la costa montañosa, dibujada de abruptos cabos, acantilados y glaciares.

Esta ruta, que sale desde Vancouver resulta muy atractiva para los amantes de la naturaleza, por sus paisajes impresionantes, sus puertos de acogida, pequeños y poco visitados por los turistas, y un clima bastante moderado según las épocas del año en las que se realicen los cruceros. Normalmente estos son de mayo a septiembre.

El crucero sale de Vancouver, en Canadá, con sus fabulosas vistas de Puget Sound y las majestuosas Cascade Mountains, o desde la ciudad de Seward, en Alaska. Puedes encontrar vuelos desde Madrid a Vancouver, y regreso desde Anchorage, el aeropuerto más cercano a Seward con Air Canada y Lufthansa. Las tarifas de estos vuelos rondan los mil euros por persona, a los que tendrás que sumar los 600 euros de media del crucero.

Uno de los inconvenientes, pero a la vez es un desafío es que hay que estar muy atentos a las mareas, ya que hay zonas en las que los grandes barcos no pueden atravesar a cualquier hora por lo estrecho de los pasos.

La duración estándar de los cruceros por Alaska es de 8 días, pero si ya has decidido cruzar y llegar hasta allí yo te recomendaría empalmar al menos un par de ellos.

Cualquiera de los cruceros que encuentres te levará hasta la ciudad de Juneau donde se inició la gran fiebre del oro, podrás avistar ballenas o visita el glaciar Mendenhall. No olvides incluir la ciudad de Ketchikan, capital mundial del salmón y punto de partida para las excursiones al monumento nacional de los Misty Fjords, formado por casi 900 mil hectáreas de parque natural. Esta ciudad además es el hogar de los indios Tlingit y en ella encontrarás la mayor colección de tótems del mundo.


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