Avanza la llegada de cruceros a Mar del Plata y el primero podría arribar en octubre

  • Mar del Plata se prepara para recibir cruceros internacionales y posicionarse como cuarto puerto argentino en este segmento.
  • El primer arribo se proyecta para el 20 de octubre, con barcos de expedición como el Seaventure entre los posibles protagonistas.
  • Autoridades nacionales, portuarias y del sector turístico trabajan en conjunto para adecuar la infraestructura y los servicios.
  • Se espera un fuerte impacto económico y de empleo, con la opción de que la ciudad funcione como puerto de recambio de pasajeros.

Cruceros en puerto turístico

La ciudad de Mar del Plata se perfila para sumar un nuevo capítulo a su histórica tradición turística con la posible incorporación de cruceros internacionales a su puerto. Las gestiones avanzan a buen ritmo y ya se habla de una primera escala tentativa para el mes de octubre, un movimiento que podría reconfigurar la temporada alta y aportar un flujo constante de visitantes más allá de los meses de verano.

Este proyecto no surge de la nada: responde a una estrategia más amplia para integrar a Mar del Plata en el circuito de grandes puertos de cruceros de la región, aprovechando su ubicación sobre el Atlántico y su infraestructura urbana consolidada. La idea es que la ciudad deje de ser solo un destino de sol y playa para transformarse también en un punto de escala y recambio para buques que operan en rutas hacia la Antártida y el sur del continente.

Gestiones oficiales para sumar a Mar del Plata al mapa de cruceros

El impulso institucional llegó a través de un encuentro encabezado por el secretario de Turismo, Daniel Scioli, junto a autoridades nacionales y operadores internacionales. La reunión tuvo como eje presentar en detalle las capacidades del puerto marplatense, mostrar sus instalaciones y despejar dudas sobre su operatividad para recibir barcos de gran porte y de expedición.

Durante la visita técnica, los representantes del sector público y privado recorrieron muelles, accesos y servicios disponibles, con el objetivo de evaluar si el puerto está en condiciones de integrarse de forma estable a las rutas de cruceros. Se hizo hincapié en aspectos logísticos clave: calado, maniobrabilidad, seguridad, control migratorio y conexiones terrestres para trasladar a los pasajeros hacia los principales atractivos urbanos y de la región.

Según explicó Scioli, el propósito es que Mar del Plata se convierta en la cuarta ciudad receptora de cruceros de Argentina, acompañando a los puertos que ya operan regularmente en este segmento. El funcionario destacó el potencial del destino para captar turismo internacional, no solo por su infraestructura turística consolidada, sino también por la variedad de propuestas culturales, gastronómicas y de ocio disponibles durante todo el año. Este tipo de movimientos ya se observa en casos como la primera escala de barcos de lujo en puertos argentinos, que muestran el interés por el país como destino de embarque y escala, por ejemplo en otras escalas en Buenos Aires.

En el encuentro participaron, además, autoridades portuarias, representantes de la Armada Argentina, Prefectura Naval, referentes del turismo local y el titular del Ente Municipal de Turismo (Emtur), Diego Juárez. La presencia de estos actores busca garantizar una mirada integral que contemple requisitos técnicos, de seguridad, promoción y atención al visitante.

La coordinación entre organismos nacionales, provinciales y municipales se considera un factor determinante para que el proyecto prospere. Sin una articulación fluida entre todos los niveles de gestión, remarcan en el sector, resulta difícil sostener una operatoria de cruceros en el tiempo y dar certezas a las navieras internacionales.

Impacto económico del turismo de cruceros en Argentina

El empuje para sumar a Mar del Plata a la red de puertos de cruceros se apoya en cifras recientes: en la última temporada, cerca de 700.000 turistas llegaron a Argentina en barco, generando un impacto económico estimado en 374 millones de dólares. Este movimiento de visitantes contribuyó a crear alrededor de 22.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos, según datos oficiales.

Este tipo de turismo tiene particularidades que lo vuelven atractivo para las ciudades receptoras. Aunque la estancia de los cruceristas suele ser breve, el gasto por día tiende a ser elevado, especialmente en excursiones organizadas, gastronomía, compras, transporte local y ocio. Además, las escalas reiteradas a lo largo de una temporada permiten cierta previsibilidad a comerciantes y prestadores de servicios.

En el caso de Mar del Plata, las autoridades y el sector privado visualizan un escenario en el que el puerto pueda complementar la afluencia tradicional de turistas nacionales y regionales con la llegada regular de viajeros internacionales por vía marítima. Esto ayudaría a desestacionalizar la actividad y sostener un flujo de visitantes más distribuido a lo largo del año. Casos de puertos sudamericanos que reciben escalas muestran cómo las ciudades pueden adaptar su oferta ante nuevas oportunidades, como ocurrió con la recepción de buques en Valparaíso.

Aunque las comparaciones con grandes puertos de Europa o del Mediterráneo todavía quedan lejos, el objetivo es construir una propuesta competitiva a escala regional, basada en la combinación de naturaleza, oferta urbana, seguridad y servicios turísticos ya consolidados en la ciudad. Para muchos actores del sector, Mar del Plata tiene margen para aprender de experiencias de puertos europeos que diversificaron su economía local gracias a la llegada de cruceros.

Los operadores insisten, no obstante, en la importancia de avanzar con criterios de sostenibilidad. La actividad de cruceros genera beneficios económicos pero también retos ambientales y urbanos, por lo que las decisiones sobre cantidad de arribos, tipo de buques y gestión de flujos de pasajeros deberán equilibrar intereses turísticos con la protección del entorno costero y la dinámica cotidiana de la ciudad.

Primer arribo previsto y características de los cruceros

Dentro de las gestiones en marcha, se baraja la fecha del 20 de octubre como posible primer arribo de un crucero al puerto de Mar del Plata. Si bien los detalles finales dependen de cuestiones operativas y de agenda de las navieras, la elección de este momento del año permitiría enlazar con el inicio de la temporada alta en el hemisferio sur.

Entre las embarcaciones que se evalúan para operar en la ciudad figura el Seaventure, un barco de expedición con capacidad para unos 150 pasajeros, diseñado especialmente para viajes en regiones polares. Este tipo de naves, más pequeñas que los grandes cruceros de ocio, suelen ofrecer itinerarios especializados y experiencias más personalizadas para los viajeros.

El perfil de estos cruceristas suele ser el de viajeros con alto interés en la naturaleza y los destinos menos masificados, que valoran tanto la aventura como el confort a bordo. La escala en Mar del Plata podría funcionar como una puerta de entrada hacia rutas que se dirigen más al sur, incluyendo recorridos por la costa patagónica y expediciones hacia la Antártida.

Para la ciudad, el arribo de barcos de este tipo supone una oportunidad para promocionar productos turísticos específicos, como excursiones de avistaje de fauna marina, recorridos por áreas naturales protegidas de la región o circuitos culturales y gastronómicos adaptados a estancias cortas. La clave estará en ofrecer propuestas ágiles y bien organizadas que se ajusten a los tiempos acotados de cada escala.

En paralelo, se baraja la posibilidad de sumar en el futuro cruceros de mayor porte, siempre y cuando el puerto y sus accesos cumplan con las exigencias técnicas y de seguridad. Cualquier ampliación de la operatoria requerirá inversiones adicionales y una planificación a mediano plazo que tenga en cuenta la infraestructura vial, los servicios urbanos y la capacidad de respuesta ante picos de llegada de visitantes.

Mar del Plata como puerto de recambio y puerta a nuevos mercados

Más allá de las primeras escalas de prueba, desde el sector privado se mira un horizonte algo más ambicioso: convertir a Mar del Plata en puerto de recambio de pasajeros al inicio y al cierre de la temporada de cruceros. Esto implicaría que los viajeros embarquen o desembarquen en la ciudad, en lugar de utilizarla solo como escala intermedia.

Un rol de este tipo implicaría que el aeropuerto, la estación de trenes y las terminales de autobuses se integren de forma más estrecha con la actividad portuaria, para facilitar la llegada y salida de pasajeros nacionales e internacionales. También supondría una demanda adicional de alojamiento, transporte privado, servicios de equipaje y operadores turísticos especializados en traslados.

Los empresarios del sector turístico no ocultan su interés por explorar nuevos mercados emisores, incluido el asiático, donde crece la demanda de viajes de crucero hacia destinos lejanos y no tan masificados. La combinación de Antártida, Patagonia y costa atlántica argentina se percibe como un producto diferencial que podría resultar atractivo para este tipo de viajeros.

Para aprovechar ese potencial será imprescindible trabajar en la promoción internacional del destino Mar del Plata como parte de itinerarios más amplios. Esto podría articularse con campañas a nivel país y con acuerdos específicos con navieras interesadas en diversificar sus rutas en el hemisferio sur.

También se contempla la necesidad de reforzar la capacitación de los recursos humanos locales, tanto en el ámbito privado como en el sector público, para adaptarse a las particularidades del turismo de cruceros internacionales: manejo de idiomas, atención al pasajero, tiempos de respuesta y coordinación operativa durante cada arribo.

Una ciudad que se adapta para recibir a los cruceristas

Si bien Mar del Plata cuenta con una larga trayectoria como destino turístico, la llegada de cruceros plantea desafíos específicos de organización. Las autoridades locales y los actores del sector coinciden en que será necesario ajustar recorridos urbanos, señalización, puntos de información turística y sistemas de transporte para hacer más cómoda la experiencia a quienes solo disponen de unas horas en tierra.

La ciudad ya dispone de una amplia oferta de actividades para armar paquetes adaptados a los tiempos de cada barco: paseos por el centro histórico y la rambla, visitas a edificios emblemáticos, circuitos gastronómicos centrados en el marisco fresco y la cocina local, además de salidas a espacios naturales próximos. Todo ello permite diseñar propuestas variadas para diferentes perfiles de viajeros.

Desde la óptica económica, los comerciantes y prestadores de servicios ven con buenos ojos la posibilidad de sumar un flujo de visitantes fuera de los picos tradicionales del verano. Esto puede ayudar a sostener plantillas de personal estables y a reducir la fuerte estacionalidad que caracteriza históricamente al destino, especialmente en sectores como la restauración, el ocio nocturno y las actividades recreativas.

Al mismo tiempo, se insiste en la importancia de mantener un equilibrio entre la actividad turística y la vida cotidiana de la ciudad. La eventual llegada masiva de autocares, grupos guiados y excursiones organizadas requiere una planificación que evite saturar determinadas zonas o generar molestias a residentes y comercios que no dependen del turismo.

En el plano normativo, será clave revisar protocolos de seguridad, controles sanitarios y procedimientos de ingreso y salida del país para los cruceristas, de manera que los trámites resulten ágiles sin descuidar los estándares de control que se aplican en puertos internacionales comparables.

Con todos estos elementos en juego, Mar del Plata se encuentra en una fase decisiva: las gestiones para recibir cruceros avanzan y el posible estreno en octubre marca un horizonte concreto, pero el éxito de la iniciativa dependerá de la capacidad de la ciudad y sus instituciones para adaptarse a un tipo de turismo exigente y en expansión. Si las piezas encajan, el puerto marplatense podría consolidarse en los próximos años como un punto clave dentro de las rutas de cruceros del Atlántico sur, con beneficios directos para la economía local y una oferta turística más variada para residentes y visitantes.

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