Blue Lagoon Cruises: el Fiji Princess encalla cerca de la isla Monuriki

  • El crucero MV Fiji Princess encalló en un arrecife próximo a la isla Monuriki, en Fiyi, durante un itinerario de una semana.
  • Las autoridades apuntan a un fuerte chubasco que arrastró el ancla como causa principal del incidente.
  • Treinta pasajeros fueron evacuados sin heridos y trasladados a la isla Denarau con sus pertenencias.
  • Se retiró el combustible a bordo para reducir riesgos ambientales, mientras un equipo de salvamento supervisa la operación.

Crucero encallado en arrecife en el Pacífico

Lo que debía ser un relajante crucero por el Pacífico Sur terminó convirtiéndose en un buen susto para varias decenas de viajeros a bordo del MV Fiji Princess, operado por Blue Lagoon Cruises. La embarcación quedó encallada en un arrecife cercano a la isla Monuriki, en Fiyi, un enclave conocido mundialmente por haber sido escenario de la película «Cast Away» («Náufrago»), protagonizada por Tom Hanks.

Las primeras informaciones apuntan a que un repentino episodio de mal tiempo habría sido el desencadenante del incidente, que se produjo durante un viaje de siete días por las islas del archipiélago. A pesar del impacto contra el arrecife y de los daños en el buque, las autoridades y la propia naviera han confirmado que los 30 pasajeros fueron evacuados sin que se registraran heridos.

Cómo se produjo el encallamiento del Fiji Princess

Detalle del crucero Fiji Princess encallado

Según el comunicado emitido por Blue Lagoon Cruises, con sede en Fiyi, el crucero había fondeado en la zona en condiciones aparentemente tranquilas. Sin embargo, un fuerte chubasco, habitual pero intenso en esta región del Pacífico, habría provocado que el ancla se desplazara, arrastrando el barco hacia un arrecife cercano hasta quedar atrapado.

La isla Monuriki, donde se desarrolló buena parte del rodaje de «Cast Away», se encuentra rodeada de aguas abiertas y zonas de fuerte oleaje. Este entorno, tan atractivo para el turismo de cruceros, también puede complicar notablemente las maniobras cuando el tiempo cambia de golpe, como habría sucedido en este caso.

El MV Fiji Princess, un buque de aproximadamente 55,5 metros de eslora, realizaba un itinerario de una semana cuando se produjo el encallamiento. Las primeras valoraciones indican que la embarcación sufrió daños de importancia en la parte trasera izquierda, especialmente en la zona del equipo de gobierno, así como afectaciones en sectores del casco bajo la línea de flotación.

La Autoridad de Seguridad Marítima de Fiyi (MSAF, por sus siglas en inglés) desplazó a varios inspectores al lugar para comprobar el estado del barco. Los técnicos constataron daños estructurales y problemas en el sistema de propulsión, además de la entrada de agua en el interior del buque tras el impacto contra el arrecife.

Evacuación de los pasajeros y operación de rescate

Operativo de evacuación de crucero encallado

Al amanecer del domingo, tras el incidente registrado el sábado, un ferry se colocó junto al Fiji Princess para facilitar la evacuación de las personas que viajaban a bordo. La maniobra permitió sacar del buque a los 30 pasajeros, que pudieron llevar consigo su equipaje y demás pertenencias personales.

La operación se desarrolló sin incidentes adicionales, pese a las condiciones de mar complicadas en la zona, con oleaje considerable y corrientes fuertes. Las autoridades locales destacan que no fue posible realizar una inspección subacuática completa en ese momento precisamente por el estado del mar, lo que obligó a extremar las precauciones durante todo el proceso.

Una vez a salvo, los afectados fueron trasladados hasta la isla de Denarau, uno de los principales puntos turísticos de Fiyi. Allí se organizaron los alojamientos y la asistencia necesaria, mientras la compañía y las autoridades continuaban coordinando las tareas de salvamento del buque encallado.

Tanto la naviera como el gobierno fijiano han recalcado que no se han registrado heridos y que el foco de las actuaciones se ha centrado en la seguridad de las personas primero, y posteriormente en la protección del entorno marino y en la estabilización del barco.

Riesgo ambiental y medidas de protección del arrecife

Crucero encallado en arrecife tropical

Una de las principales preocupaciones tras el encallamiento ha sido el posible impacto ambiental sobre los arrecifes de coral de Fiyi, auténticos santuarios de biodiversidad marina. El Fiji Princess transportaba en el momento del incidente unos 20.000 litros de diésel, además de otros combustibles y aceites necesarios para el funcionamiento del buque.

Blue Lagoon Cruises ha explicado que se procedió a la retirada del combustible bombeable y otros productos almacenados a bordo para reducir al máximo el riesgo de vertidos. Esta actuación se completó en los días posteriores al encallamiento, con el objetivo de evitar que cualquier fuga afectara al ecosistema coralino de la zona.

Por su parte, la Autoridad de Seguridad Marítima de Fiyi indicó que se desplazaron equipos específicos de contención de derrames a la zona del siniestro. No obstante, las condiciones adversas del mar hicieron complicado el despliegue completo de estas barreras de protección, algo que se mantuvo en evaluación a medida que avanzaba la operación.

Durante las primeras inspecciones visuales, no se detectaron indicios de daños en los tanques de combustible ni señales de contaminación visible en la superficie del agua. Aun así, las autoridades anunciaron que seguirían vigilando el área para prevenir consecuencias a medio plazo, tanto para el coral como para las especies que habitan en los alrededores de Monuriki.

En este tipo de incidentes, la prioridad pasa por estabilizar el buque, evitar fugas y minimizar el contacto físico con el arrecife. La maniobra de desencallamiento, que suele requerir remolcadores y equipos especializados, deberá coordinarse con sumo cuidado para no agravar los daños ya producidos en la estructura del coral ni en el casco del barco.

Investigación en marcha y contexto para el sector de cruceros

La investigación oficial sobre lo ocurrido con el MV Fiji Princess se encuentra todavía en sus primeras fases. Aunque las autoridades fijianas no han emitido un informe definitivo, tanto la naviera como la MSAF coinciden en apuntar a la combinación de un cambio brusco en las condiciones meteorológicas y al arrastre del ancla como factores clave.

Este tipo de situaciones, conocidas en el ámbito náutico como «garreo de ancla», no son desconocidas para los profesionales del sector, especialmente en áreas expuestas a chubascos súbitos, marejadas y corrientes cambiantes. Incluso en jornadas que comienzan con mar en calma, un giro del tiempo puede comprometer la sujeción de la embarcación al fondo marino.

En el caso concreto de Fiyi, donde los cruceros de pequeño y mediano tamaño ofrecen rutas entre islas y fondeos en parajes remotos, las autoridades llevan tiempo insistiendo en la necesidad de extremar las precauciones en zonas de arrecifes sensibles. El episodio del Fiji Princess vuelve a poner sobre la mesa el reto de compatibilizar el atractivo turístico de estos entornos con la seguridad marítima y la preservación ecológica.

Además, este incidente tiene eco en mercados emisores como Europa y España, donde los cruceros de aventura y los destinos exóticos han ganado popularidad en los últimos años. Muchas agencias especializadas comercializan itinerarios por Fiyi y otras islas del Pacífico, y suelen apoyarse en la imagen idílica de lugares como Monuriki, ligada en gran medida al cine y a las playas de postal.

A falta de conclusiones oficiales, los expertos consultados en la región señalan que la clave estará en revisar los protocolos de fondeo, los sistemas de monitorización meteorológica y los planes de respuesta rápida ante cambios súbitos en el estado del mar. Todo ello con el objetivo de reforzar la seguridad sin renunciar a la experiencia de navegar por estas aguas tan demandadas por el turismo internacional.

El encallamiento del Fiji Princess cerca de la isla Monuriki deja tras de sí una combinación de susto, lecciones aprendidas y alivio, al haber salido los pasajeros ilesos y haberse evitado por ahora un gran daño ambiental. El episodio pone el foco en la delicada convivencia entre la navegación turística y los ecosistemas de arrecife, recordando que, incluso en los destinos más paradisíacos, el mar siempre tiene la última palabra.

Artículo relacionado:
Novedades de la Princess Cruises para el mercado español