La OMS declaró oficialmente finalizado el brote el pasado 2 de julio, después de que el último contacto completara su cuarentena y diera negativo. No se notificaron nuevos casos desde el 25 de mayo, y el seguimiento de más de 650 contactos en 33 países permitió contener la propagación. El episodio, aunque grave, no supuso un riesgo elevado para la población general, según las autoridades sanitarias.
El brote de hantavirus en el MV Hondius

El MV Hondius, propiedad de la naviera neerlandesa Oceanwide Expeditions, zarpó el 20 de marzo desde Ushuaia (Argentina) con destino a la Antártida. Durante la travesía, tres pasajeros fallecieron a causa del hantavirus, dos de ellos a bordo y otro tras desembarcar en la isla de Santa Elena. La variante identificada fue el virus Andes, que puede transmitirse entre personas en contactos estrechos y prolongados, algo poco habitual en otros hantavirus.
Las autoridades sanitarias confirmaron que la exposición inicial probablemente se produjo en Argentina, ya sea por contacto con roedores infectados o en excursiones. A partir de ahí, el virus se propagó entre pasajeros y tripulantes durante la navegación. El médico del barco también resultó contagiado, posiblemente al atender a los enfermos. En total, se registraron 13 casos, de los cuales tres fueron mortales.
El barco llegó a Cabo Verde a principios de mayo, donde se realizaron las primeras pruebas PCR a los contactos de mayor riesgo y a tres pasajeros con síntomas. Desde allí, el crucero continuó sin pasajeros sintomáticos hasta Tenerife, donde fondeó el 11 de mayo. El desembarco controlado en el puerto de Granadilla de Abona permitió evacuar a 125 personas, entre pasajeros y parte de la tripulación, que fueron repatriadas a sus países de origen.
La respuesta internacional y el papel de España
La gestión del brote requirió una coordinación sin precedentes entre la OMS, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), la Comisión Europea y los países implicados. España fue especialmente elogiada por la OMS por su “solidaridad increíble” al facilitar el desembarco y la repatriación segura de pasajeros y tripulación en Tenerife. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, agradeció públicamente la colaboración española.
Los 14 ciudadanos españoles que viajaban en el crucero fueron trasladados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde permanecieron en cuarentena. Dos de ellos dieron positivo por hantavirus, pero ambos recibieron el alta hospitalaria tras recuperarse. El Ministerio de Sanidad estableció un protocolo específico con cuarentena de 42 días, pruebas PCR a la llegada y a los siete días, y vigilancia activa con toma de temperatura dos veces al día.
Francia y Estados Unidos también confirmaron casos entre sus repatriados. Una pasajera francesa presentó síntomas durante el vuelo y dio positivo, mientras que en EE.UU. se registró un caso leve y otro con síntomas leves. Todos los evacuados fueron puestos en aislamiento y sometidos a seguimiento epidemiológico. En total, se identificaron y monitorizaron más de 650 contactos en 33 países y territorios.
La OMS destacó que el riesgo para la población general fue bajo, ya que el virus Andes no se transmite con facilidad. No obstante, las autoridades sanitarias subrayaron la importancia de la vigilancia activa durante las semanas posteriores al desembarco, dado que el periodo de incubación puede prolongarse hasta seis semanas.
El cuerpo de la mujer alemana fallecida a bordo fue incinerado en Países Bajos, siguiendo los protocolos de seguridad. Las autoridades neerlandesas coordinaron la recepción con el Instituto para la Salud y el Entorno (RIVM) y la región de seguridad local.
Tras la desinfección, el MV Hondius recibió autorización sanitaria para volver a operar el 30 de mayo. La naviera anunció una nueva expedición al Ártico, esta vez con miembros de la oficina central a bordo para acompañar a los invitados. El barco zarpó desde Países Bajos rumbo a Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard (Noruega), donde comenzó su nueva temporada.
El brote de hantavirus en el MV Hondius dejó una lección sobre la importancia de la preparación y la coordinación internacional ante emergencias sanitarias. Aunque el episodio se cerró sin nuevos contagios desde finales de mayo, la OMS ha puesto en marcha un estudio con 21 países para comprender mejor la enfermedad y mejorar diagnósticos, tratamientos y vacunas. La crisis, que movilizó a decenas de países y puso a prueba los sistemas de alerta, demostró que la vigilancia y la cooperación son herramientas esenciales para contener brotes inesperados, incluso cuando el riesgo para la población general es bajo.



