Canarias afronta el inicio de semana bajo una situación oficial de prealerta por calima que se extenderá a todo el Archipiélago. A partir de las 06:00 horas del lunes 16 de febrero, se espera la entrada de una masa de aire africano muy cargada de polvo en suspensión, que afectará tanto a la visibilidad como a la calidad del aire en las islas.
La decisión ha sido adoptada por la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias tras analizar los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y otras fuentes técnicas, activando el Plan Específico de Emergencias de Canarias por Riesgos de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA). Las autoridades recuerdan que el Archipiélago se mantiene también en prealerta por viento y fenómenos costeros, de modo que la calima llega en un contexto de tiempo movido.
Prealerta por calima en todas las islas
La situación de prealerta se extiende a toda la comunidad autónoma de Canarias, sin excepción. No obstante, los modelos meteorológicos apuntan a que el episodio será más notorio en determinadas zonas y vertientes de las islas de mayor relieve y en las islas orientales.
Según la información difundida por el Ejecutivo regional, se espera un incremento significativo del polvo en suspensión a nivel superficial en las siguientes áreas:
- Gran Canaria: vertientes este, sur y oeste, con especial incidencia en las medianías y cumbres.
- Tenerife: sectores este, sur y oeste, sobre todo en zonas de interior y de mayor altitud.
- Lanzarote y Fuerteventura: presencia intensa de calima en niveles bajos durante buena parte del día.
- La Palma: mayor afección en la vertiente este.
- La Gomera y El Hierro: polvo en suspensión de forma generalizada, con mayor concentración en las vertientes expuestas al flujo del este y sureste.
El Gobierno canario subraya que el ámbito territorial de la prealerta abarca todo el Archipiélago, por lo que se recomienda a los residentes y visitantes mantenerse informados durante toda la jornada del lunes, ya que la intensidad de la calima puede variar según la evolución de la masa de aire sahariano.
Concentraciones de polvo y niveles previstos
Los informes técnicos manejados por la AEMET y Protección Civil apuntan a concentraciones de partículas en el aire que se moverán en un rango aproximado de 50 a 200 microgramos por metro cúbico (μg/m³). Estos valores se consideran relevantes desde el punto de vista de la salud, especialmente cuando se superan los 50 μg/m³, límite a partir del cual la calidad del aire comienza a ser perjudicial para grupos sensibles.
Las capas más densas de polvo se registrarán, según las previsiones, por encima de los 400-500 metros de altitud. En esas cotas, la calima podría ser especialmente espesa, con una notable pérdida de visibilidad y un ambiente muy cargado. En zonas costeras e interiores de menor altura, se espera también polvo en suspensión, aunque con una concentración algo más baja y variable a lo largo del día.
La Agencia Estatal de Meteorología ha activado avisos de nivel amarillo asociados a esta intrusión de polvo sahariano, que se mantendrían, en principio, hasta el martes 17 de febrero, al menos durante la primera mitad de la jornada. Durante ese periodo, los mapas probabilísticos elaborados por el organismo estatal muestran una elevada posibilidad de superar el umbral de 50 μg/m³ en buena parte del territorio insular.
Además de la concentración de partículas, se prevé una disminución de la visibilidad que, según la información facilitada por el Gobierno canario, podría llegar a reducirse en torno a los 3.000 metros en los momentos de mayor intensidad de la calima. Esta situación puede afectar de manera especial a las carreteras de cumbre y a los desplazamientos en zonas altas.
Efectos en la salud: población sensible en el punto de mira
La entrada de esta masa de aire cargada de polvo procedente del Sahara no solo tiene impacto visual, sino que también supone un riesgo para la salud de determinados colectivos. Las autoridades sanitarias y de emergencias advierten de que este episodio de calima puede generar o agravar problemas respiratorios, así como otras patologías crónicas ya existentes.
Entre las personas más vulnerables se encuentran quienes padecen asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias, pacientes con patologías cardiovasculares, mayores, niños y mujeres embarazadas. La exposición prolongada a concentraciones elevadas de partículas puede provocar irritación de ojos y garganta, tos persistente, sensación de ahogo y empeoramiento de cuadros respiratorios previos.
Por este motivo, se recomienda limitar en lo posible las actividades físicas intensas al aire libre, sobre todo en las horas de mayor concentración de polvo. También se aconseja mantener bien controlados los tratamientos habituales en personas con enfermedades crónicas, y acudir a los servicios sanitarios en caso de empeoramiento repentino de los síntomas.
Desde la Dirección General de Emergencias se insiste en que el episodio de calima no debe subestimarse: la reducción de la calidad del aire puede ser significativa en diferentes puntos del Archipiélago, aunque a simple vista el cielo solo parezca ligeramente turbio en algunos momentos del día.

Consejos de autoprotección frente a la calima
El Gobierno de Canarias ha difundido una serie de recomendaciones básicas de autoprotección para hacer frente a este episodio de calima. Aunque muchas de ellas son ya conocidas por la población isleña, las autoridades insisten en su importancia cuando se declara la prealerta oficial.
En primer lugar, se aconseja mantener puertas y ventanas cerradas en viviendas y centros de trabajo para reducir la entrada de polvo en el interior. En la medida de lo posible, conviene evitar ventilar en las horas de máxima concentración de partículas y, si se dispone de sistemas de filtrado o purificación de aire, priorizar su uso durante esta jornada.
Para aquellas personas que deban permanecer en el exterior, se recomienda proteger las vías respiratorias con mascarillas adecuadas o, al menos, con pañuelos o bufandas que ayuden a filtrar parte del polvo. No es la solución perfecta, pero puede reducir la inhalación directa de partículas más gruesas.
Los servicios de emergencias también recuerdan la importancia de mantener una buena hidratación, ya que el ambiente seco y cargado de polvo puede aumentar la sensación de sequedad en garganta y mucosas. Beber agua con frecuencia y evitar el consumo excesivo de alcohol o bebidas muy azucaradas contribuye a mitigar ese efecto.
Asimismo, se insiste en la necesidad de prestar especial atención a las personas mayores, menores y enfermos crónicos del entorno cercano. En caso de que presenten dificultad respiratoria, dolor en el pecho, mareos intensos o cualquier síntoma preocupante, se recomienda contactar con los servicios sanitarios o llamar al 1-1-2 para recibir orientación.
Relación con otros fenómenos adversos: viento y mar de fondo
La calima llega a Canarias en un contexto de inestabilidad meteorológica moderada. En jornadas previas, la AEMET ha mantenido avisos amarillos por viento en varias islas, con rachas que, en algunos puntos de cumbre y medianías, han alcanzado o incluso superado los 80-90 km/h.
Este viento, de componente noreste, este o sureste según las zonas, está ligado al posicionamiento de las altas presiones sobre el norte de África, lo que favorece la entrada del flujo de aire sahariano hacia el Archipiélago. Ese mismo patrón atmosférico es el responsable de arrastrar el polvo en suspensión que dará lugar al episodio de calima de las próximas horas.
En el litoral, la agencia meteorológica ha hablado de un «mar de viento» con oleaje de entre 2 y 3 metros, puntualmente superior en sectores del oeste y sureste de las islas, especialmente cuando coincide el viento intenso con el mar de fondo del norte o noroeste. Aunque el riesgo en Canarias se considera en general moderado, se pide prudencia en paseos marítimos, escolleras y zonas frecuentadas por pescadores.
Ante este escenario combinado de viento, mar alterado y polvo en suspensión, la población está llamada a extremar las precauciones, evitar acercarse a zonas de costa durante los momentos de oleaje más fuerte y circular con atención en carreteras donde la visibilidad pueda verse mermada por la calima.
Previsión para las próximas horas y evolución de la calima
Los pronósticos de la AEMET y del Gobierno de Canarias apuntan a que el pico del episodio de calima se concentrará entre la madrugada y la tarde del lunes 16 de febrero, con una posible prolongación hasta el mediodía del martes 17 en determinadas islas y zonas de medianías.
Durante el lunes, se espera que los cielos se mantengan poco nubosos o despejados, pero con un aspecto blanquecino o amarillento debido a la suspensión de polvo. En paralelo, se prevé un ascenso notable de las temperaturas máximas en el interior de varias islas, con valores que pueden alcanzar en torno a 26 ºC en Santa Cruz de Tenerife y unos 25 ºC en Las Palmas de Gran Canaria, lo que dará cierta sensación de jornada casi veraniega pese a tratarse de febrero.
En cumbres y medianías, el incremento térmico será también apreciable, mientras que las mínimas podrían subir ligeramente en las vertientes sur, manteniéndose más estables en el resto. Este aumento de las temperaturas, unido a la calima y al viento de componente este o sureste, hará que el ambiente resulte seco, cálido y algo bochornoso en muchos puntos del Archipiélago.
La previsión indica que, a partir de la segunda mitad del martes, la intrusión de polvo empezará a remitir de forma progresiva, primero en niveles altos y, más tarde, en superficie. Aun así, no se descarta que persistan restos de calima tenue en el este de las islas más orientales y en medianías del sudeste del resto de islas hasta que cambie el patrón de vientos.
En conjunto, las instituciones canarias recalcan que la declaración de prealerta por calima no implica una situación de emergencia grave, pero sí una llamada a la responsabilidad ciudadana. Atender a las recomendaciones oficiales, seguir de cerca los avisos de la AEMET y moderar las actividades al aire libre, especialmente en el caso de personas vulnerables, son las principales herramientas para reducir el impacto de un fenómeno atmosférico que, aunque habitual en las islas, puede resultar especialmente incómodo y perjudicial cuando alcanza concentraciones tan elevadas como las previstas para estos días.
