Confinadas 1.700 personas en un crucero en Burdeos por un brote gastrointestinal

  • Más de 1.700 pasajeros y tripulantes del crucero Ambition han sido confinados en Burdeos por un brote de gastroenteritis viral
  • Un pasajero británico de más de 90 años ha fallecido, sin que se haya probado relación directa con el brote
  • Las autoridades francesas han confirmado la presencia de norovirus y descartan cualquier vínculo con el hantavirus del MV Hondius
  • El barco, con mayoría de pasajeros británicos e irlandeses, tenía previsto continuar viaje hacia España con escalas en Ferrol, Gijón y Bilbao

crucero confinado en puerto europeo

Más de 1.700 personas permanecen retenidas a bordo del crucero Ambition, atracado en el puerto de Burdeos, después de que se haya detectado un brote gastrointestinal que afecta a decenas de viajeros y miembros de la tripulación. La situación saltó a los titulares tras la muerte de un pasajero de edad avanzada y la rápida propagación de síntomas como vómitos y diarrea entre el pasaje.

Las autoridades francesas han optado por aplicar un confinamiento temporal de pasajeros y tripulantes mientras se completaban los análisis en el Hospital Universitario de Burdeos (CHU). Los primeros test a bordo sembraron dudas sobre el agente responsable, pero los estudios posteriores han confirmado un episodio de gastroenteritis viral por norovirus, un virus muy contagioso y habitual en entornos cerrados como los cruceros.

Un viaje por el Atlántico norte que debía continuar hacia España

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El Ambition, operado por la compañía Ambassador Cruise Line, zarpó el 6 de mayo desde las Islas Shetland, en el Atlántico norte, con una ruta que incluía escalas en Belfast (Irlanda del Norte), Liverpool (Reino Unido) y Brest, en el noroeste de Francia. Desde allí continuó hacia el suroeste del país hasta Burdeos, donde tenía previsto permanecer unos días antes de proseguir rumbo a España.

Según los planes iniciales del itinerario, el barco debía llegar el 16 de mayo a la costa gallega, con paradas programadas en Ferrol, Gijón y Bilbao. Esa parte del trayecto, que afectaba directamente al norte de España, ha quedado en el aire a raíz del brote y de las restricciones impuestas por las autoridades francesas, que han priorizado el control sanitario por encima de la continuidad del crucero.

En total, viajan a bordo 1.233 pasajeros y unos 500 tripulantes, la mayoría de nacionalidad británica e irlandesa. El barco se ha convertido de la noche a la mañana en un espacio aislado en mitad del estuario de la Gironda, mientras las autoridades coordinan las medidas de contención con la Prefectura de Gironda y la Agencia Regional de Salud de Nueva Aquitania (ARS).

La alerta se disparó el lunes 11 de mayo, cuando el buque se encontraba frente a Brest y comenzaron a registrarse múltiples casos de vómitos y diarrea. Ese mismo día falleció un pasajero británico de más de 90 años, que presentaba síntomas digestivos previos, lo que llevó a activar todos los protocolos de vigilancia epidemiológica y a notificar formalmente a las autoridades francesas durante la escala en Burdeos.

Para cuando el Ambition llegó a la ciudad francesa, al menos medio centenar de personas ya mostraban síntomas compatibles con una infección digestiva aguda. Con el paso de las horas, el número de afectados fue aumentando hasta rondar los 80 casos entre viajeros y tripulantes, lo que reforzó la decisión de mantener a todos confinados a bordo.

Confinamiento total a bordo y refuerzo de los protocolos sanitarios

pasajeros confinados en crucero

Una vez atracado en Burdeos, la prefectura de Nueva Aquitania ordenó suspender el desembarque de pasajeros y tripulación y limitar al máximo las interacciones con el puerto. La medida, coordinada con el prefecto marítimo y el servicio de coordinación médica marítima, pretendía reducir el riesgo de contagio de enfermedades gastrointestinales en tierra, mientras se clarificaba el origen del brote.

Los pasajeros que presentaban síntomas fueron atendidos desde el primer momento por el médico del barco y aislados en sus camarotes. Paralelamente, durante la madrugada y la mañana del miércoles, equipos sanitarios del Hospital Universitario de Burdeos subieron a bordo, algunos de ellos trasladados en helicóptero, para revisar historiales clínicos, examinar a los pacientes y tomar nuevas muestras para análisis virológicos.

Estos equipos médicos, supervisados por la ARS, se encargaron de recoger muestras biológicas y realizar un análisis epidemiológico detallado, con el objetivo de determinar con precisión el patógeno responsable, valorar el riesgo de transmisión y diseñar las medidas de respuesta más adecuadas. El trabajo se ha desarrollado directamente en el buque, convertido en una especie de unidad de observación flotante.

La compañía Ambassador Cruise Line afirma que reforzó los protocolos de higiene y desinfección tan pronto como se detectaron los primeros casos, especialmente después del embarque de pasajeros en Liverpool el 9 de mayo. Entre las medidas puestas en marcha se incluyen el aumento de la limpieza en zonas comunes, la desinfección intensiva de superficies, cambios en el servicio de restauración —con más servicio asistido— y recordatorios continuos sobre lavado de manos y uso de gel hidroalcohólico.

A pesar de la situación, en tierra no se ha establecido un perímetro de seguridad extraordinario en torno al muelle. Durante las horas de confinamiento más estricto, algunos pasajeros asintomáticos podían verse en cubierta tomando fotografías de la ciudad, pendientes de las instrucciones sobre si el viaje podría continuar o si se reorganizaría el itinerario previsto hacia España.

Norovirus confirmado y vínculo con el hantavirus descartado

En un primer momento, los test realizados a bordo del barco no detectaron la presencia de norovirus, por lo que se barajó también la posibilidad de una intoxicación alimentaria.

Los resultados complementarios, hechos públicos por la prefectura de Gironda y la Agencia Regional de Salud de Nueva Aquitania, han confirmado que se trata de un episodio de gastroenteritis viral provocado por norovirus. Los datos epidemiológicos y de laboratorio apuntan a una transmisión tanto de persona a persona como a través del entorno, algo frecuente en espacios cerrados con gran densidad de ocupación como son los cruceros.

Paralelamente, las autoridades sanitarias fueron tajantes al negar cualquier relación con el hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que cubría una ruta entre Ushuaia (Argentina) y Cabo Verde y en el que recientemente fallecieron tres pasajeros. “No hay motivo para vincular este brote a bordo de un crucero procedente de Belfast y Liverpool con los casos de hantavirus detectados en el MV Hondius”, han reiterado distintos comunicados oficiales.

En cuanto al pasajero fallecido, un hombre británico de más de 90 años, la ARS ha señalado que la muerte se atribuye a causas naturales. Aunque el anciano presentó síntomas digestivos como vómitos en las 24 horas previas, los especialistas subrayan que no se ha podido establecer una relación causal directa entre esos síntomas y el paro cardíaco que acabó con su vida, recordando que este tipo de eventos puede tener múltiples desencadenantes en personas de edad tan avanzada.

Las autoridades locales destacan que, pese al elevado número de casos, no se han notificado cuadros graves entre los afectados. La mayoría ha presentado un cuadro típico de gastroenteritis aguda —con diarrea acuosa, náuseas, vómitos y dolor abdominal— y se mantiene bajo vigilancia médica en sus camarotes, con tratamiento sintomático e hidratación.

Levantamiento parcial del confinamiento y situación actual del crucero

Una vez confirmada la etiología del brote, la prefectura de Gironda anunció que el levantamiento de la prohibición de desembarcar se aplicará a los pasajeros asintomáticos. Eso sí, con la recomendación expresa de extremar las medidas de higiene, especialmente el lavado frecuente de manos, también durante las estancias en tierra.

Las personas que continúan con síntomas, así como quienes desarrollen malestar en las próximas horas, deberán mantener el aislamiento en sus camarotes hasta que dejen de ser potencialmente contagiosas. El objetivo es reducir el riesgo de propagación tanto dentro del barco como en los puertos en los que pudiera recalar en adelante.

El confinamiento decidido por el prefecto de Nueva Aquitania y de Gironda, Étienne Guyot, fue inicialmente total para todos los pasajeros y tripulación, y se ha ido modulando a medida que se han conocido los resultados de los análisis. Durante ese periodo, únicamente el personal médico autorizado ha tenido permiso para acceder al barco y aplicar las medidas necesarias.

En lo que respecta al trayecto hacia España, las autoridades francesas y la compañía naviera deberán reevaluar el calendario y las escalas previstas en Ferrol, Gijón y Bilbao. La prioridad, por el momento, pasa por estabilizar la situación sanitaria a bordo y garantizar que el brote está bajo control antes de retomar el itinerario turístico por las costas de la península.

El caso del Ambition se suma a otros episodios recientes que han puesto el foco en la vulnerabilidad de los cruceros frente a enfermedades contagiosas, especialmente aquellas que se transmiten con rapidez en espacios cerrados. Aunque los protocolos de salud pública se han endurecido en la última década, los expertos recuerdan que brotes de este tipo siguen siendo relativamente frecuentes en grandes buques de pasajeros.

Qué es el norovirus y por qué afecta tanto a los cruceros

El norovirus es un virus extremadamente contagioso que provoca gastroenteritis aguda. Los síntomas más habituales son vómitos intensos, diarrea acuosa, náuseas, dolor abdominal y, en algunos casos, fiebre moderada, dolor de cabeza y molestias musculares. El cuadro suele aparecer entre 12 y 48 horas después del contagio y, aunque la mayoría de los pacientes se recupera en uno a tres días, puede ser especialmente delicado en personas mayores o con patologías previas.

Se trata de un patógeno que se propaga con gran facilidad por contacto directo, por alimentos o por superficies contaminadas. En entornos cerrados donde conviven muchas personas —como cruceros, residencias, hospitales o centros educativos— puede originar brotes con decenas de afectados en muy poco tiempo, sobre todo si no se siguen al detalle las medidas de higiene recomendadas.

En el ámbito marítimo, el norovirus es un viejo conocido de las autoridades sanitarias internacionales. Los cruceros combinan alta densidad de personas, zonas comunes muy transitadas, comedores compartidos y actividad continua, lo que obliga a reforzar la limpieza de barandillas, ascensores, baños, buffets y otros puntos críticos para evitar que el virus se mantenga en el ambiente.

Por ello, los protocolos estándar incluyen planes específicos de saneamiento, recomendaciones sobre el lavado frecuente de manos, uso de gel hidroalcohólico, notificación inmediata de los síntomas al equipo médico y, cuando se detectan casos, aislamiento en camarotes y refuerzo de la desinfección. En el Ambition, la naviera asegura haber aplicado estas medidas en el momento en que se confirmaron los primeros enfermos.

Mientras el crucero sigue atracado en Burdeos y se normaliza poco a poco la situación, las autoridades francesas insisten en que el brote está acotado al barco y que no hay indicios que relacionen este episodio con otras alertas sanitarias recientes como el hantavirus. El caso reabre, en todo caso, el debate sobre la gestión de emergencias sanitarias a bordo de grandes buques y la coordinación entre países cuando los itinerarios afectan a varios puertos europeos.

La experiencia del Ambition deja una fotografía clara: un crucero repleto de turistas británicos e irlandeses, retenido en Burdeos por un brote de norovirus, una muerte de causas naturales que ha generado inquietud, un centenar de personas con síntomas leves pero muy molestos, y un operativo sanitario franco-europeo desplegado a contrarreloj para contener la propagación antes de que el barco continuara su ruta hacia España.


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