Para los que somos unos neófitos con el tema de la alimentación y nutrición sostenible, el Protocolo Milán no nos dice casi nada de entrada. Sin embargo, este es el documento impulsado por la Fundación Barilla Center for Food and Nutrition que marca una hoja de ruta internacional para la reducción de residuos alimenticios, la lucha contra el desequilibrio nutricional y la paliación del hambre en el mundo. Se trata de un compromiso global que conecta la cadena alimentaria, desde el campo hasta la mesa, con la salud de las personas y del planeta.

Pues bien, Costa Cruceros fue la primera empresa del sector turismo, y en particular de cruceros, que firmó este Protocolo Milán, posicionándose como una compañía pionera en la integración de la sostenibilidad alimentaria dentro de la experiencia de viaje. Con este gesto, la naviera italiana no solo se compromete a reducir el desperdicio de alimentos a bordo, sino también a promover un modelo gastronómico responsable que inspire a pasajeros, tripulación y a toda la industria turística.
Qué es el Protocolo Milán y por qué es clave para la alimentación sostenible

Como decíamos, el Protocolo Milán nació como iniciativa de la Fundación Barilla Center for Food and Nutrition (BCFN) (nacido en 2013), una entidad que reúne a expertos internacionales para analizar el sistema alimentario mundial. Este documento se centra en la lucha contra el desequilibrio en nutrición y alimentación, un problema que combina dos extremos: millones de personas que sufren hambre y desnutrición, y un fuerte incremento de la obesidad y las enfermedades vinculadas a dietas poco saludables.
El Protocolo Milán persigue la creación de un gran movimiento civil global en el que se impliquen instituciones, empresas, organizaciones y ciudadanos de a pie. Su finalidad es aumentar la concienciación y proponer soluciones concretas a los retos que afectan a toda la cadena agroalimentaria, desde la producción agrícola hasta el consumo y la gestión de residuos.
Tiene tres objetivos primordiales, que se han convertido también en la base de la estrategia de Costa Cruceros:
- Promover hábitos alimenticios saludables, fomentando dietas equilibradas, como la cocina mediterránea, que mejoran la calidad de vida y previenen enfermedades.
- Reducir los residuos de alimentos, combatiendo el despilfarro en todas las fases: compra, almacenamiento, preparación, servicio y consumo.
- Fomentar la agricultura sostenible, favoreciendo productos locales, de temporada y obtenidos mediante prácticas respetuosas con el medio ambiente.
Esta visión integral ha inspirado iniciativas emblemáticas como la Carta de Milán, y ha reunido las aportaciones de cientos de expertos y organizaciones internacionales, consolidando el Protocolo Milán como referente mundial en políticas de alimentación sostenible.
El compromiso de Costa Cruceros con el Protocolo Milán

Neil Palomba, Director General de Costa Cruceros, durante la firma del protocolo declaró que la compañía apoya el Protocolo Milán porque sus objetivos encajan con los valores de la naviera. Su visión es ofrecer a bordo un modelo alimenticio sostenible, capaz de combinar una excelente experiencia gastronómica basada en las tradiciones italianas con placer, salud y bienestar, reduciendo al mismo tiempo la generación de residuos y el impacto medioambiental.
Tal como expresó Palomba: «En Costa Cruceros queremos seguir trabajando en la promoción de un modelo alimenticio sostenible a bordo de nuestros barcos. Creemos que es posible proponer a nuestros pasajeros una experiencia gastronómica excelente, basada en las tradiciones italianas, que combine de forma efectiva placer, salud y bienestar».
El compromiso de Costa Cruceros se está implementando con la evaluación exhaustiva de los menús y de los procesos de preparación de la comida en todos sus barcos. Este proceso incluye la revisión de recetas, cantidades, rotación de productos y modos de servicio para optimizar el uso de los alimentos sin renunciar a la calidad.
Se prioriza la comida fresca, traída desde proveedores locales de los puertos en los que se hace escala. Esta apuesta por el producto de cercanía contribuye a reducir los desechos de almacenaje, minimiza la huella de carbono asociada al transporte y apoya a las economías locales. Además, favorece una gastronomía más auténtica, conectada con los territorios que se visitan durante el crucero.
Otro aspecto fundamental es que tripulación y pasajeros se involucren en este mensaje y se promueva una cultura de la alimentación saludable y equilibrada. A través de mensajes informativos, campañas de concienciación y pequeñas acciones en el día a día (como elegir raciones adecuadas o evitar llenar el plato en exceso en los buffets), Costa anima a todos a participar activamente en la reducción del desperdicio de alimentos.
En esta línea, la compañía ha puesto en marcha programas específicos para medir, mapear y analizar los residuos de comida mediante sistemas tecnológicos en cocina, así como campañas a bordo como Taste Don’t Waste, diseñadas para que los huéspedes adopten un comportamiento más responsable, especialmente en las zonas de buffet. Las evaluaciones realizadas muestran que estas iniciativas disminuyen de forma notable la cantidad de comida desechada, a la vez que mejoran la percepción de los pasajeros sobre la importancia de una alimentación responsable.
Alianzas con la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo y proyectos a bordo

En este sentido, conviene recordar que Costa Cruceros y la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo (UNISG) extendieron su acuerdo de cooperación para seguir trabajando en las tradiciones culinarias italianas y en la promoción de una dieta saludable. Este acuerdo se basa en un enfoque holístico que tiene en cuenta el sabor, la nutrición, el impacto ambiental y la dimensión cultural de los alimentos.
Gracias a esta colaboración, ambas entidades trabajan juntas en la reevaluación de los procesos de preparación de alimentos a bordo y en la selección de productos y proveedores en base a criterios de sostenibilidad. También se desarrolla material informativo para los pasajeros, con el objetivo de incrementar la conciencia sobre el valor de los alimentos y la importancia de no desperdiciarlos.
Un ejemplo práctico de este trabajo conjunto es que, desde el pasado 5 de diciembre, todas las pizzas del Costa Diadema se preparan sólo con levadura madre. Esta mejora, fruto de la asesoría de UNISG, se apoya en la adquisición de un generador de levadura madre de una empresa italiana que facilita su gestión a bordo. La masa se elabora con levadura madre y harinas seleccionadas, algunas de ellas ricas en fibra, omega 3, polifenoles, selenio y otros nutrientes, lo que la hace más natural, fácil de digerir y con un mejor perfil nutricional.
El tomate DOP San Marzano se utiliza como principal condimento de las pizzas, respetando la auténtica tradición italiana, junto con variaciones especiales creadas por el equipo de Costa y los expertos de UNISG. Para presentar esta innovación gastronómica, la naviera ha creado la marca Pummid’oro, que identifica las pizzerías a bordo donde se ofrece esta pizza mejorada.
Además, se ha diseñado un programa específico de formación para los pizzaioli de Costa, impartido por educadores de UNISG en Pollenzo. Estas formaciones combinan clases prácticas con contenidos teóricos sobre tecnologías químicas, microbiológicas y de alimentos, de modo que el personal de cocina comprende a fondo los procesos naturales de fermentación y puede mantener un estándar de calidad elevado y constante.
Todo este conjunto de acciones demuestra que la firma del Protocolo Milán por parte de Costa Cruceros no es un simple gesto simbólico, sino el punto de partida para un cambio profundo en la manera de entender la alimentación a bordo: desde la elección del producto hasta la educación del pasajero, pasando por la gestión de residuos y las alianzas con entidades de referencia en gastronomía sostenible.
Gracias a esta estrategia, viajar con Costa Cruceros significa disfrutar de la cocina italiana y mediterránea con la tranquilidad de saber que detrás de cada plato hay un compromiso real con la alimentación saludable, la reducción del desperdicio y el respeto al medio ambiente, alineado con las principales iniciativas internacionales en materia de sostenibilidad.
Si quieres más información sobre la adopción de la levadura madre y otras iniciativas, puedes leer el artículo que le dedicamos.