La industria de los cruceros de expedición está viviendo una transformación tecnológica sin precedentes que promete reducir el impacto ambiental en las regiones polares. Jeremy Clubb, fundador y experto de Antarctica Cruises, explica que la innovación ya no consiste solo en llegar más lejos, sino en hacerlo de una forma más responsable, preservando el entorno para las futuras generaciones de viajeros y de vida salvaje. Desde velas solares hasta embarcaciones eléctricas silenciosas, las nuevas herramientas están redefiniendo la forma de explorar el Ártico y la Antártida.
Para las empresas del sector turístico y los operadores de expediciones, estas tecnologías representan una ventaja competitiva decisiva. Los viajeros de alto poder adquisitivo, el segmento que domina este mercado, exigen cada vez más experiencias con huella de carbono reducida, lo que convierte la sostenibilidad en un factor de diferenciación comercial clave. La nueva generación de cruceros produce, almacena y reutiliza energía de forma inteligente, marcando un antes y un después en la exploración polar.
Velas solares y propulsión híbrida: los nuevos barcos de expedición
Uno de los referentes de esta nueva era es el buque Captain Arctic de la naviera Selar. Esta embarcación cuenta con cinco velas rígidas cubiertas con paneles solares que aprovechan el viento y la energía solar para impulsar el barco, reduciendo el consumo de combustible. Según la compañía, este sistema puede reducir hasta un 90% las emisiones de carbono en comparación con los yates tradicionales. Además, su casco reforzado le permite navegar entre el hielo con total seguridad.
El Captain Arctic iniciará sus viajes por el norte de Noruega en noviembre de 2026, recorrerá Svalbard de marzo a agosto de 2027 y Groenlandia de septiembre a octubre de 2027. Este itinerario lo convierte en un referente para la próxima generación de cruceros de expedición, combinando tecnología punta con destinos exclusivos en el Ártico. La reducción de emisiones no solo beneficia al medio ambiente, sino que también mejora la experiencia del viajero al navegar en silencio y sin humos.
En el polo opuesto, el buque de expedición híbrido eléctrico Magellan Discoverer, de Antarctica21, establece nuevos estándares operativos. Construido en el astillero ASENAV de Valdivia (Chile), incorpora unidades de propulsión ABB Azipod que pueden girar 360 grados, mejorando la maniobrabilidad y la eficiencia en aguas heladas. Su sistema de propulsión híbrido, alimentado por baterías a bordo, permite desconectar los motores en zonas ambientalmente sensibles, garantizando un funcionamiento silencioso que no perturba la fauna polar.

El Magellan Discoverer debutará durante la temporada antártica 2026-2027, con capacidad para 76 pasajeros, y operará expediciones que combinan vuelos a la Antártida con cruceros de exploración. Esta combinación de propulsión híbrida y diseño innovador permite que las expediciones sean cada vez más eficientes y respetuosas con el medio ambiente. Jeremy Clubb destaca que la industria vive una gran transformación donde la propulsión híbrida, las velas asistidas por energía solar y los sistemas de posicionamiento dinámico son clave para reducir el impacto ambiental.
Zódiacs eléctricas: silencio para proteger la fauna marina
Uno de los avances tecnológicos con mayor impacto ecológico es la introducción de zódiacs eléctricas. Estos botes inflables rígidos, esenciales para desembarcos en tierra y navegación en bahías poco profundas, tradicionalmente generaban ruido y emisiones que perturbaban los ecosistemas sensibles. La nueva tecnología se basa en el motor RAD 40, diseñado desde cero para maximizar los beneficios de la propulsión eléctrica, ofreciendo 40 kW de potencia continua y una arquitectura de 400 W compatible con carga rápida.
El motor RAD 40 destaca por su diseño compacto, su mantenimiento ultrabajo y su capacidad para soportar condiciones extremas como las del Ártico y la Antártida. En octubre de 2025, la naviera HX Expeditions se convirtió en uno de los primeros operadores polares en utilizar zódiacs totalmente eléctricas destinadas a la educación ambiental y científica, marcando un precedente que otras compañías están replicando. El principal objetivo es reducir las vibraciones y la contaminación acústica que pueden provocar las zódiacs tradicionales.
Los mamíferos marinos dependen del sonido para alimentarse y comunicarse, por lo tanto, los operadores de cruceros están apostando por reducir el ruido para proteger el ecosistema marino y ofrecer a los viajeros una observación más natural. Con menos ruido, los viajeros e investigadores científicos pueden tener una mejor experiencia al poder escuchar desde la naturaleza del lugar hasta el hielo rompiéndose, y observar aves y ballenas teniendo un comportamiento más natural. Si bien la mayoría de las zódiacs siguen siendo de gasolina, en los próximos años veremos cómo las empresas de cruceros invertirán y adoptarán poco a poco esta nueva y necesaria tecnología.

Hidrófonos y sumergibles: tecnología para explorar sin perturbar
Mejorar las prácticas de navegación es uno de los principales objetivos de los cruceros, y una forma de lograrlo es estudiando los sonidos del mar. Con el auge de los cruceros de exploración y la preocupación por el impacto ambiental marino, la industria, los investigadores y los científicos marinos trabajan de la mano para emplear la tecnología más actual. Los hidrófonos en las embarcaciones permiten medir la contaminación acústica y analizar cómo reaccionan los mamíferos marinos al paso de los barcos, más allá de escuchar los cantos de las ballenas.
Uno de los proyectos más innovadores es el Sound Cruising, organizado por HX Expeditions, el Instituto Polar Noruego y la Universidad de Aarhus. Durante el verano pasado se instalaron dos estaciones de grabación acústica en los fiordos de Smeerenburg y Hornsund en el archipiélago noruego de Svalbard. Los investigadores emplearon hidrófonos portátiles y combinaron las grabaciones con los datos de localización de los barcos para analizar el impacto del tráfico marino. El objetivo es diseñar medidas prácticas que reduzcan el ruido submarino y protejan los ecosistemas marinos del Ártico.
Otro uso de los hidrófonos son las salas Blue Eye de Ponant, que se encuentran en el agua a 3 metros de profundidad y permiten a los viajeros escuchar en tiempo real los cantos de las ballenas, los sonidos de los peces y el movimiento del hielo. Estas salas siguen siendo una de las innovaciones más actuales para acercarse a la vida marina en lugares remotos. Además, los sumergibles de nueva generación llevan cámaras 4K y 8K, iluminación LED de alta potencia, sensores ambientales, brazos manipuladores y sistemas para registrar imágenes con valor científico, permitiendo que la exploración sea responsable.
La actividad de bajar 300 metros o más como parte de los viajes de exploración se ha vuelto una experiencia posible para los viajeros y, sobre todo, una manera más común de recopilar información útil para la investigación marina. Algunas de las principales operadoras que están incorporando rutas de cruceros de expedición son Scenic, Viking Expeditions y Seabourn. Los sumergibles eléctricos generan poco ruido, no producen emisiones directas bajo el agua y permiten adentrarse en la zona mesopelágica, también conocida como zona crepuscular, que se encuentra entre 200 y 1000 metros bajo el mar, donde se pueden observar especies extraordinarias como peces bioluminiscentes, medusas gigantes y colonias de sifonóforos.
El interés por los cruceros a regiones polares sigue creciendo y cada vez es más importante que el sector adopte medidas que contribuyan a proteger el medio ambiente y que, al mismo tiempo, permitan a los viajeros disfrutar de estos destinos de una forma más responsable y respetuosa con la fauna y los ecosistemas locales. La combinación de velas solares, propulsión híbrida, zódiacs eléctricas, hidrófonos y sumergibles está haciendo posible que las experiencias sean completamente diferentes con menor impacto ambiental, marcando el camino hacia un turismo de expedición más sostenible y consciente.
