Phileas Fogg necesitó solo 80 días para dar la Vuelta al Mundo en la ficción de Julio Verne, pero la realidad superó a la novela cuando la naviera británica Cunard transformó aquel sueño literario en una experiencia accesible para viajeros de todo el planeta. De la mano del histórico RMS Laconia, nacieron los primeros grandes cruceros de circunnavegación, y con ellos una nueva forma de entender los viajes de largo recorrido: la Vuelta al Mundo en crucero. La primera vuelta al mundo completa ofrecida por una naviera tuvo lugar en noviembre de 1922, a bordo del Laconia.
Cunard y el nacimiento de los cruceros Vuelta al Mundo
Cunard es oficialmente reconocida como la primera naviera en iniciar la navegación trasatlántica a vapor, cuando el Britannia partió desde Liverpool con destino a Nueva York el 4 de julio de 1840 para operar el transporte regular de correo entre Europa y Norteamérica. Desde ese momento, la compañía se convirtió en referente de las travesías oceánicas prolongadas y en sinónimo de elegancia marítima de inspiración británica.
Otra innovación de Cunard (quizás menos conocida) es la introducción del crucero Vuelta al Mundo, que pudo darse gracias a varios avances técnicos clave: el uso de combustible líquido en lugar de carbón, la incorporación de cámaras frigoríficas para conservar los alimentos durante meses y las primeras instalaciones de ventilación a bordo que permitían mejorar la comodidad de los pasajeros en climas muy diversos. Además, la apertura del Canal de Panamá en 1914 resultó determinante, al evitar el peligroso rodeo por el Cabo de Hornos y hacer viable un itinerario global más eficiente.
El primer crucero Vuelta al Mundo de Cunard surgió cuando la empresa se alió con American Express para ofrecer una recreación del viaje de Magallanes, el primero en circunnavegar la Tierra. Aquel itinerario, pensado como un viaje único, se convirtió en un formato de crucero de gran éxito que todavía hoy mantiene su esencia: varios meses de navegación, escalas en múltiples continentes y una cuidada vida a bordo.
Esta primera Vuelta al Mundo surcando mares duró alrededor de 130 días, y sus pasajeros disfrutaron de aproximadamente 22 escalas en cinco continentes. El rumbo elegido fue hacia el oeste: Caribe, Canal de Panamá, Pacífico, Extremo Oriente y regreso a Nueva York a través del Mediterráneo y el Atlántico tras cruzar el Canal de Suez. Desde noviembre de 1922, ninguna otra compañía ha ofrecido tantos cruceros Vuelta al Mundo ni transportado a tantos pasajeros en estos itinerarios como Cunard, al menos según la propia naviera.
El histórico RMS Laconia y la evolución de la experiencia a bordo

El Laconia, que era un buque relativamente lento para la época, medía más o menos lo mismo que los actuales Queen Victoria y Queen Elizabeth. Su tamaño y su diseño permitieron ofrecer una travesía prolongada en condiciones de confort muy superiores a las de los antiguos barcos de línea.
En el Laconia viajaron alrededor de 400 pasajeros, que era, en realidad, la capacidad de sus camarotes de primera clase. Esta cifra reducida, comparada con los grandes barcos actuales, contribuyó a crear un ambiente exclusivo y muy refinado, en el que la experiencia social, la vida a bordo y el trato personalizado eran tan importantes como las escalas en tierra.
El Laconia realizó varios cruceros Vuelta al Mundo durante los primeros años de este nuevo concepto de viaje, consolidando a Cunard como pionera absoluta en circunnavegaciones de lujo. En concreto, la nave efectuó cruceros de este tipo en 1923, 1924 y 1926, tras la travesía inaugural de 1922. A partir de ahí, la naviera fue perfeccionando el producto, incorporando buques más modernos y ampliando la variedad de puertos visitados, siempre manteniendo la esencia de los grandes viajes de exploración pero con el confort de un hotel flotante.
De los primeros trasatlánticos a la flota actual de Cunard
Con el paso de las décadas, Cunard ha ido incorporando barcos icónicos que combinan herencia histórica y diseño contemporáneo. La naviera, fundada por Samuel Cunard, lanzó trasatlánticos tan legendarios como el Mauretania o el Lusitania, y más tarde impulsó una nueva era de cruceros de lujo con buques como el Queen Elizabeth 2.
Hoy en día, la flota de Cunard incluye barcos tan prestigiosos como Queen Mary 2, Queen Victoria, Queen Elizabeth y Queen Anne. Cada uno de ellos aporta un matiz distinto a la experiencia Vuelta al Mundo:
- Queen Mary 2, diseñado específicamente para la travesía transatlántica regular entre Southampton y Nueva York, ofrece una navegación especialmente estable y un ambiente que revive el glamour de la edad de oro de los viajes por mar, con toques modernos como el único planetario en alta mar.
- Queen Victoria destaca por sus interiores elegantes y acogedores, un teatro de estilo clásico y amplias zonas de bienestar, además de itinerarios que combinan grandes ciudades con puertos exóticos.
- Queen Elizabeth luce una refinada decoración Art Déco que evoca la época dorada de los grandes liners, con restaurantes variados, salones sofisticados y espacios pensados para el descanso y la vida social.
- Queen Anne es la incorporación más reciente y resume la filosofía de Cunard: tradición británica, innovación y un alto nivel de confort, con múltiples propuestas gastronómicas, espacios culturales y áreas de bienestar.
En todos ellos se mantiene la seña de identidad de la naviera: la elegancia británica atemporal. Tradiciones como el té de la tarde servido por camareros con guantes blancos, las veladas de gala en el salón de baile Queens Room o la presencia de un auténtico pub inglés, el Golden Lion Pub, confieren a los viajes Vuelta al Mundo un carácter muy especial.
Cómo es un crucero Vuelta al Mundo con Cunard hoy
Los actuales itinerarios Vuelta al Mundo de Cunard suelen tener duraciones cercanas a las 120 noches y permiten visitar múltiples continentes en un solo viaje. Las rutas acostumbran a incluir puertos emblemáticos como Nueva York, Sídney, Hong Kong o Ciudad del Cabo, además de escalas en el Mediterráneo, Europa del Norte, islas exóticas y grandes capitales culturales.
A bordo, los días de navegación son parte esencial del encanto. Cunard ofrece una amplia variedad de actividades: talleres de arte, clases de cocina, conferencias impartidas por expertos, exhibiciones teatrales y eventos culturales temáticos. Para quienes buscan relajarse, los spas de la naviera proponen tratamientos de bienestar de primer nivel, siempre con espectaculares vistas al océano.
Al caer la noche, el ambiente se transforma. Las cenas en restaurantes de clase mundial, con menús diseñados por chefs de renombre y una cuidada selección de ingredientes, dan paso a bailes glamorosos, música en vivo y eventos sociales que evocan el esplendor de una época dorada sin renunciar a la comodidad actual.
Los barcos están diseñados con una atención al detalle extraordinaria: amplias bibliotecas, obras de arte seleccionadas, mobiliario de alta calidad y una oferta de camarotes que va desde opciones confortables hasta suites y penthouses de lujo, pensadas para quienes desean disfrutar de la máxima exclusividad durante toda la Vuelta al Mundo.
Con casi dos siglos de experiencia en travesías transatlánticas y más de un siglo operando itinerarios de circunnavegación, Cunard se ha consolidado como la naviera de referencia para los cruceros Vuelta al Mundo. Desde el legendario Laconia hasta los actuales Queens, la compañía ha sabido unir historia marítima, innovación técnica y un servicio profundamente orientado al detalle, convirtiendo cada gran viaje alrededor del planeta en una aventura inolvidable.

