Este verano, dos expediciones de origen español están recorriendo el planeta con objetivos muy distintos pero un mismo hilo conductor: la vuelta al mundo. Mientras una pareja de navegantes afronta las duras condiciones del mar de Bering a bordo de un velero, un grupo de 37 jóvenes recorre la provincia de Córdoba en una ruta educativa que combina historia, naturaleza y convivencia.
Ambas iniciativas, aunque diferentes en su naturaleza, comparten el espíritu de superación y la búsqueda de nuevas experiencias. La primera, conocida como ‘Vuelta Vertical’, es una travesía marítima que ya ha superado las 20.000 millas náuticas. La segunda, el ‘Proyecto Vuelta al Mundo’, es un programa formativo que lleva a adolescentes por distintas comunidades autónomas y que este año celebra su tercera edición.
La Vuelta Vertical: navegación extrema en el mar de Bering
La castellonense Paula Gonzalvo y el madrileño Pedro Jiménez se encuentran desde el 23 de julio capeando un temporal en el mar de Bering, una situación que están retransmitiendo en directo desde el velero ‘Alegría Marineros’, también conocido como ‘Copérnico’. La tripulación ha completado ya tres grandes etapas: la primera unió Castellón con Uruguay (6.000 millas), la segunda recorrió 17.000 millas entre Argentina y Chile, y la tercera cruzó el Pacífico desde Chile hasta Alaska, con otras 9.000 millas. En total, más de 20.000 millas náuticas y cuatro océanos atravesados desde que partieron de Castellón.
Durante la segunda etapa, una ola aislada de unos diez metros rompió por la popa del velero en el Atlántico Sur, cerca de la latitud 52 grados sur. Este fenómeno, conocido como ola monstruosa, barrió la cubierta, arrancó la antena Starlink y la balsa salvavidas, y dejó inutilizadas tres placas solares. La tripulación estuvo doce días completamente incomunicada y tuvo que navegar 1.900 millas en emergencia hasta alcanzar un puerto seguro. Afortunadamente, no hubo heridos, pero el incidente obligó a modificar la misión antártica prevista.
La travesía entre Argentina y Chile se prolongó durante casi dos meses sin pisar tierra. Siete personas de cuatro países convivieron a bordo, soportando vientos superiores a 60 nudos, navegando entre icebergs y racionando provisiones. En el Índico, otro golpe de mar causó una herida en la cabeza a un tripulante, aunque quedó en un susto. La vida a bordo se organizó con guardias, cocina y reparaciones mientras el océano rugía fuera.
Tras alcanzar Valdivia, Gonzalvo y Jiménez emprendieron a दो la travesía entre Chile y Alaska, unas 9.000 millas a través del Pacífico. Antes de continuar hacia el norte, realizaron trabajos de mantenimiento en Dutch Harbor para preparar el velero para el Paso del Noroeste, entre Alaska y Groenlandia, donde Holland America Line regresa a Alaska con nuevas rutas. Durante la vuelta al mundo se han roto seis obenques, que han sido sustituidos con terminales mecánicos reutilizables. Ahora, en el mar de Bering, se preparan para uno de los tramos más exigentes, marcado por el hielo, las bajas temperaturas y la lejanía de los puertos.
El Proyecto Vuelta al Mundo: educación y aventura en Córdoba
Por otro lado, el ‘Proyecto Vuelta al Mundo’ ha iniciado su recorrido por la provincia de Córdoba con la llegada de 37 jóvenes de 16 y 17 años procedentes de todas las comunidades autónomas españolas, así como de Chile, Uruguay y México. La iniciativa, que celebra su tercera edición bajo el título ‘Europa Sostenible: Expedición Bartolomé de las Casas’, se desarrolla hasta el 31 de julio y cuenta con el respaldo del Senado de España y del programa FIREPOCTEP, cofinanciado por la Comisión Europea.
Los estudiantes han sido seleccionados por la Universidad Autónoma de Madrid en función de su expediente académico, compromiso social y méritos. La organización cubre el 100% de los gastos de desplazamiento, alojamiento, manutención, equipamiento y seguros, según explica el director del proyecto, Jesús Luna Torres, quien subraya que no se trata de un viaje turístico, sino de una propuesta de formación y aventura que requiere esfuerzo y responsabilidad.
Antes de llegar a Córdoba, los jóvenes participaron en Galicia en un programa europeo para rehabilitar zonas afectadas por incendios forestales y completaron varias etapas del Camino de Santiago. En la capital cordobesa, su agenda incluye visitas al Palacio de la Merced, la Fundación Antonio Gala, la Mezquita-Catedral, Medina Azahara y los Sotos de la Albolafia, entre otros enclaves. La expedición también se desplazará a Posadas, Montilla y Aguilar de la Frontera, donde realizarán actividades de repoblación forestal, vendimia ecológica y rutas históricas vinculadas al Inca Garcilaso de la Vega.
El proyecto coincide con el 460.º aniversario del fallecimiento de fray Bartolomé de las Casas y el 410.º aniversario de la muerte del Inca Garcilaso, cuyos restos reposan en la Capilla de las Ánimas de la Mezquita-Catedral. La iniciativa recupera el espíritu del histórico Crucero Universitario por el Mediterráneo de 1933, impulsando la reflexión sobre la transformación de los cruceros por el Mediterráneo, la sostenibilidad y la cohesión social.
Ambas expediciones, la marítima y la educativa, demuestran que la vuelta al mundo sigue siendo un desafío que atrae a españoles de todas las edades. Mientras unos luchan contra las olas y el hielo en el Pacífico, otros descubren el patrimonio y la naturaleza de Andalucía, pero todos comparten la misma ilusión por recorrer el planeta y aprender de cada etapa.

