He escrito sobre cruceros por el Ártico, y hasta ahora estos llevaban implícitos un aura de misterio y aventura, sin embargo el deshielo de esta zona por el calentamiento global ha hecho que se abran rutas a las que están accediendo las empresas y navieras más comerciales, como la Crystal Cruises que ya tiene en marcha todos preparativos para que el 16 de agosto, comience la primera travesía entre Anchorage (Alaska) y Nueva York a través del paso del Noroeste, a unos 800 kilómetros por encima del círculo polar.
El crucero, a bordo del Serenity, transportará a 1.070 pasajeros durante 32 días. El precio del pasaje, para el que ya no se pueden hacer reservas, ya que se acabaron los pasajes en 3 semanas, era de 30.000 dólares (el más económico) sin que se hayan incluido las excursiones. Quienes han reservado los camarotes más exclusivos han llegado a pagar 160.000 dólares por persona.
El Serenity y la nueva ruta del Paso del Noroeste
El Serenity, de la Crystal Cruises, navegará entre glaciares imponentes y canales helados por las 19.000 islas de las aguas del norte de Canadá. El barco de 13 plantas tiene capacidad para unos mil turistas y 600 tripulantes, lo que da idea de su exclusividad, y a bordo se puede disfrutar de espectáculos, casino, biblioteca y restaurantes de alta gastronomía internacional.
Aunque en el mundo de los cruceros no es un barco demasiado grande, sí lo será para esta ruta por el Ártico, por la que hasta ahora solo pasaban rompehielos de la Guardia Costera, pequeñas embarcaciones que transportan mineral de Quebec a China o aquellas de las comunidades locales, misiones científicas y yates privados. Hoy en día, esta apertura del Paso del Noroeste se suma a otros itinerarios clásicos de cruceros de expedición por el Ártico, como los que rodean Svalbard, Groenlandia o la costa norte de Noruega.
Esta es la misma ruta que hiciera el explorador Amundsen (1872-1928) quien tardó tres años en recorrerla. El trayecto plantea una cuestión de seguridad importante y es que una operación de rescate ante cualquier accidente requeriría de la intervención militar norteamericana o canadiense, los únicos con capacidad para llegar a esta zona del Ártico. Por este motivo, los cruceros que se aventuran por estas aguas suelen contar con buques reforzados para navegar en hielo, tripulación altamente especializada y equipos de guías de expedición con amplia experiencia polar.
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Qué descubrirás en un crucero por el Ártico
El gran norte es una rica extensión de tierra, mar y hielo que ofrece multitud de paisajes contrastados y despierta el sentido de la aventura. En Noruega, es Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, el que se gana sin duda la afinidad de los viajeros en expedición. Su capital, Longyearbyen, es conocida como una de las ciudades más al norte del mundo, y visitarla es toda una experiencia, especialmente con un guía experto que interprete el paisaje, la historia minera y la vida cotidiana en latitudes extremas.
Groenlandia y su gente, los inuits, son igualmente fascinantes. Las vistas desde Nuuk, la capital, o el puerto de Ilulissat son espectaculares, con fiordos repletos de icebergs que se desprenden de glaciares activos. Islandia, por su parte, te promete montañas, volcanes y fiordos donde el fuego y el hielo conviven, con lugares como Latrabjarg, Grundarfjordur o el fiordo de las ballenas, Hvalfjördur, que se han convertido en clásicos de los cruceros por el Ártico.
Durante el día y la noche, la región ártica cautiva con fenómenos únicos: el sol de medianoche en los meses de luz continua y, cuando la oscuridad regresa, la posibilidad de contemplar la aurora boreal, que llena el cielo con cortinas de luces verdes, amarillas, rojas y violetas.
Puertos y regiones emblemáticas en el Ártico
En Islandia, dos puertos turísticos te dan la bienvenida y te permiten explorar la región del Ártico. Reykjavik es una visita obligada, famosa por el lago Tjornin, la catedral Hallgrimskirkja y la sala de conciertos Harpa. Desde aquí parten muchos cruceros hacia Groenlandia, Svalbard o el propio círculo polar ártico.
Akureyri, segundo puerto más importante de Islandia, ofrece acceso privilegiado a lugares como el lago Myvatn, el cañón de Asbyrgi y la cascada de Godafoss. No muy lejos se encuentra la isla de Grimsey, situada directamente en el Círculo Polar Ártico, ideal para quienes desean cruzar simbólicamente esta latitud legendaria.
En Groenlandia destacan los puertos de Ilulissat, en la bahía de Disko, con senderos panorámicos que llevan al corazón de los glaciares, y Qaqortoq, que te sumerge en la historia inuit y en la gran capa de hielo del hemisferio norte. En Noruega, Longyearbyen es la puerta de entrada al territorio de Svalbard, hogar del oso polar, donde es posible visitar antiguas minas de carbón y comprender mejor el modo de vida en estas comunidades aisladas.
Más allá de estos puertos, los cruceros suelen explorar áreas remotas como la costa norte de Noruega con sus fiordos y cascadas, la isla Jan Mayen dominada por su volcán Beerenberg, o regiones del norte de Canadá donde se visitan comunidades inuit para conocer de cerca su cultura y tradiciones.
Cuándo hacer un crucero por el Ártico
La temporada de cruceros por el Ártico suele ir de primavera avanzada a principios de otoño, cuando el hielo marino se retira lo suficiente para permitir el paso de los buques. Entre el inicio de la temporada y mediados de junio es ideal para quienes quieran disfrutar de días muy largos e impresionantes formaciones de hielo, con icebergs aún abundantes y grandes posibilidades de ver ballenas jorobadas o narvales.
Conforme avanza el verano, las temperaturas suben ligeramente, el hielo se derrite y da paso a la tundra ártica en flor, lo que facilita senderismo y observación de fauna terrestre como bueyes almizcleros, zorros árticos o renos. A medida que se acerca el final de la temporada, las temperaturas vuelven a bajar y los días se acortan, generando excelentes oportunidades para observar auroras boreales desde la cubierta del barco.
Compañías y tipos de barco para viajar al Ártico
Muchas empresas pueden llevarte al gran norte en un crucero por el Ártico. Algunas navieras, como las de bandera francesa tipo Ponant, apuestan por buques pequeños y de lujo con un ambiente íntimo; otras como Norwegian Cruise Line o Royal Caribbean ofrecen grandes ciudades flotantes con una oferta de ocio muy amplia. También existen navieras especializadas en expediciones polares que operan barcos reforzados para navegar en hielo, así como veleros de menor tamaño para viajeros que buscan una experiencia aún más aventurera.
En estos cruceros de expedición, los barcos suelen llevar zodiacs para desembarcos, equipos de guías naturalistas, historiadores y fotógrafos profesionales, e incluso, en algunos casos, helicópteros a bordo para ofrecer vuelos panorámicos sobre glaciares y casquetes polares. El tamaño reducido de estos buques permite acceder a fiordos estrechos y bahías poco profundas, lo que multiplica las posibilidades de observación de fauna y paisajes.
Experiencias y actividades en un crucero por el Ártico
Un crucero por el Ártico combina la comodidad de viajar a bordo con actividades de aventura cuidadosamente planificadas. Según el itinerario, es posible realizar caminatas con raquetas de nieve, senderismo en la tundra, excursiones en kayak entre témpanos de hielo, observación de aves marinas en acantilados y visitas culturales a pequeños pueblos inuit o comunidades de pescadores.
Muchos programas incluyen charlas diarias impartidas por expertos sobre fauna, glaciología, cambio climático o historia de las exploraciones polares, así como sesiones prácticas de fotografía para aprender a capturar la luz única del Ártico. Los desembarcos en zódiac permiten acercarse con seguridad a colonias de morsas, focas y aves, mientras que la observación de ballenas, orcas y, con suerte, osos polares, se realiza desde el barco bajo estrictas normas para no alterar la vida salvaje.
Físicamente, estos cruceros se adaptan a varios niveles de condición. La vida a bordo es relajada y confortable, y las actividades en tierra suelen clasificarse entre fáciles y moderadas, con opciones más exigentes para quienes buscan rutas de trekking intensas sobre glaciares o ascensos por valles glaciares.
Consejos prácticos y preparación del viaje
Planificar un crucero por el Ártico requiere cierta antelación. La ventana en la que la región es accesible por barco es corta, por lo que las plazas se agotan con rapidez, especialmente en las salidas de alta demanda. También es recomendable llegar al puerto de embarque uno o dos días antes, ya que el clima extremo puede provocar retrasos en vuelos y conexiones.
Es fundamental revisar con detalle el itinerario para asegurarse de que incluye las experiencias y regiones que más interesan: auroras boreales, sol de medianoche, contacto con comunidades inuit, observación de fauna específica o rutas históricas de exploradores. Igualmente importante es preparar un equipaje adecuado al frío intenso: capas térmicas, ropa impermeable y cortaviento, calzado robusto y accesorios como gorro, guantes y braga de cuello.
No hay que olvidar elementos menos evidentes como protector solar y gafas de sol; la combinación de nieve, hielo y días muy largos puede causar quemaduras y deslumbramientos. También conviene comprobar si se necesita visado según el país de salida (Islandia, Noruega, Canadá, Estados Unidos, etc.) y llevar medios de pago válidos en monedas como la corona islandesa, corona noruega o dólar canadiense, dado que el coste de vida en estas regiones suele ser elevado.
En conjunto, un crucero por el Ártico, ya sea a bordo de un gran buque como el Serenity atravesando el Paso del Noroeste o en un pequeño barco de expedición explorando Svalbard y Groenlandia, representa una aventura transformadora en una de las últimas grandes regiones salvajes del planeta, donde el impacto del clima, la majestuosidad del hielo y el silencio del océano se combinan en una experiencia única.


