
Con las primeras luces del alba y un silencio sepulcral solo roto por el graznido de las gaviotas, el majestuoso Azamara Quest se ha dejado ver por la bocana del puerto de Pasaia este domingo. Eran poco más de las seis y media de la mañana cuando este imponente navÃo, que es ya un viejo conocido de la zona, enfilaba su camino hacia el muelle de Buenavista, dejando tras de sà una estampa de esas que quitan el hipo a los madrugadores que paseaban por las faldas del monte Jaizkibel. Los pasajeros, ni cortos ni perezosos, no han tardado en asomarse a sus balcones para inmortalizar con sus cámaras el encanto de San Juan y las estructuras industriales que dotan de personalidad a este rincón guipuzcoano.
Esta visita no es fruto de la casualidad, sino que forma parte de una ambiciosa ruta de dos semanas que está llevando a centenares de turistas a recorrer los puntos más emblemáticos de la geografÃa española y lusa. El despliegue de medios para su atraque ha sido de los que hacen afición, contando con el apoyo de remolcadores locales que han tenido que emplearse a fondo para completar el viraje de 180 grados necesario para quedar perfectamente estacionados en la dársena. Pasaia vuelve asà a sacar pecho como un destino de referencia para el turismo de cruceros tipo boutique, alejándose de las masificaciones y apostando por una experiencia mucho más cercana y auténtica para sus viajeros.
Un itinerario de ensueño por el litoral español y europeo
La singladura que ha traÃdo a este gigante de 181 metros de eslora hasta tierras vascas comenzó el pasado 2 de junio en la ciudad condal. Desde Barcelona, el buque ha ido descendiendo por el Mediterráneo haciendo paradas en Valencia, Cartagena y Málaga, para luego cruzar el Estrecho hacia Gibraltar y Sevilla. Tras navegar por aguas portuguesas con escalas en Lisboa y Oporto, y después de pasar por Bilbao, el Azamara Quest ha recalado en Pasaia como penúltima parada antes de poner rumbo definitivo hacia Burdeos. Es un viaje pensado para degustar cada destino con calma, algo que encaja a la perfección con la filosofÃa de la naviera estadounidense.
El barco, que vuela la bandera de las Islas Marshall y pertenece al fondo de inversión Sycamore Partners, se ha convertido en un habitual de la costa guipuzcoana. De hecho, no ha pasado ni un año desde su última visita, lo que demuestra que el atractivo de los pueblos pesqueros vascos y su gastronomÃa de renombre mundial son un reclamo irresistible para el público internacional. A bordo, los cerca de 700 pasajeros disfrutan de un servicio que roza la excelencia, con una ratio de tripulantes que garantiza que no les falte de nada durante las travesÃas nocturnas.
Lujo, bienestar y una renovación inminente
No estamos ante un barco cualquiera, sino ante un auténtico hotel de cinco estrellas que flota sobre el Atlántico. Con once cubiertas y todo tipo de servicios, desde un casino hasta un teatro con espectáculos de primer nivel, el Azamara Quest está diseñado para que el aburrimiento no tenga cabida. Sin embargo, la compañÃa no se duerme en los laureles y ya tiene preparada una importante remodelación para finales de este año. El objetivo es elevar aún más el listón del lujo, instalando una docena de suites exclusivas que ofrecerán unas vistas privilegiadas y un nivel de privacidad superior para los clientes más exigentes.
Además de los cambios estructurales, la experiencia gastronómica también recibirá un lavado de cara con la introducción de la propuesta ‘chef’s table’ y un salón de cócteles totalmente rediseñado, similar a la innovadora experiencia de bourbon de Azamara. Estas mejoras buscan consolidar la posición de la marca en el competitivo mercado de los cruceros de alta gama. Mientras tanto, en Pasaia, los turistas han aprovechado la jornada para realizar excursiones que incluyen desde catas de pintxos hasta paseos históricos por la bahÃa, llevándose un trocito de la esencia cultural de Euskadi en sus retinas antes de partir hacia Francia.
La presencia del Azamara Quest en aguas guipuzcoanas no solo supone un espaldarazo al turismo de calidad en la región, sino que confirma la buena salud de la que goza el puerto pasaitarra en el circuito de navieras de lujo. Con la mirada puesta en el final de la temporada estival, la llegada prevista del Deutschland servirá para poner el broche de oro a un año de importante actividad crucerista en el territorio, mientras el Quest se prepara para una metamorfosis que lo hará todavÃa más exclusivo si cabe en sus próximas aventuras por el mundo.
