El brote de norovirus en el crucero Ambition marca una escala inédita en A Coruña

  • El crucero Ambition llegó a A Coruña procedente de Burdeos tras un brote de gastroenteritis por norovirus
  • Sanidad Exterior inspeccionó el buque y permitió el desembarco, manteniendo aislados a 21 casos activos
  • Las administraciones coordinaron una escala no prevista y trasladaron un mensaje de tranquilidad
  • Los pasajeros aprovecharon la parada para visitar A Coruña y hacer excursiones, mientras el barco proseguía ruta hacia Gijón y Bilbao

Crucero Ambition en A Coruna

La llegada del crucero Ambition al puerto de A Coruña convirtió este fin de semana a la ciudad herculina en el centro de todas las miradas. El buque, con alrededor de 1.700 personas entre pasaje y tripulación, recaló en Galicia tras verse afectado por un brote de gastroenteritis causada por un brote de norovirus durante su travesía por el Atlántico norte y la costa europea.

La escala, no prevista inicialmente en la ruta, llegó precedida por varios días de incertidumbre, después de que el barco fuese confinado en Burdeos por decisión de las autoridades francesas y de que se comunicase el fallecimiento de un pasajero nonagenario británico. Pese al revuelo, los responsables sanitarios insisten en que la situación ha estado «monitorizada» en todo momento y que se han seguido los protocolos habituales para este tipo de brotes víricos.

Llegada adelantada a A Coruña tras el confinamiento en Burdeos

Crucero Ambition atracado en A Coruna

El Ambition, un trasatlántico de 216 metros de eslora, llegó a A Coruña desde la ciudad francesa de Burdeos, donde las autoridades habían ordenado confinar a unas 1.700 personas a bordo tras la detección de numerosos casos de vómitos y diarrea compatibles con una gastroenteritis aguda. El brote se atribuyó a un norovirus en cruceros, patógeno muy resistente y altamente contagioso que suele provocar episodios explosivos en espacios cerrados como colegios, residencias o, en este caso, un crucero.

Procedente de las islas Shetland, el itinerario del barco incluía escalas en Belfast, Liverpool y Brest antes de su llegada a Burdeos. Fue allí donde se comunicó la muerte de un pasajero británico de más de 90 años con gastroenteritis, un hecho que coincidió con la aparición de síntomas digestivos en cerca de medio centenar de personas. Posteriormente, las autoridades sanitarias aclararon que el deceso se debió a una parada cardiorrespiratoria sin relación directa con el brote, descartando que la infección estomacal fuese la causa.

La incidencia del norovirus obligó a suspender la escala prevista en Ferrol y desviar la ruta hacia A Coruña, donde se programó una parada de unas diez horas y media. En la hoja de ruta figura después la ciudad asturiana de Gijón, a la que el buque debía llegar al día siguiente, y posteriormente Bilbao, ya en el País Vasco.

La mañana de la llegada a A Coruña estuvo marcada por la niebla, la lluvia fina y el ambiente desapacible, pero el Ambition entró en el puerto herculino con unos minutos de adelanto sobre el horario previsto. Pasadas las 9.00 de la mañana, el crucero superaba el dique de abrigo y, alrededor de las 9.30, quedaba atracado en el Muelle de Trasatlánticos, donde aguardaba un discreto dispositivo de seguridad y varios autobuses para las excursiones programadas.

Inspección sanitaria y autorización del desembarque

Inspeccion sanitaria crucero Ambition A Coruna

Nada más atracar, un equipo de Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad accedió al interior del Ambition para evaluar la situación. Cuatro técnicas, equipadas con mochilas y material de trabajo, subieron a bordo sobre las 10.20 horas para realizar una inspección que se prolongó cerca de una hora. Este procedimiento, recalcan las fuentes oficiales, se enmarca en los controles rutinarios para escalas con incidencia sanitaria.

Durante la revisión se analizó el número de afectados, la evolución de los casos y las medidas de aislamiento y desinfección adoptadas por la naviera. En el momento de la escala coruñesa, las cifras hablaban de alrededor de 21 casos activos de gastroenteritis en un total de unas 1.700-1.750 personas a bordo, entre pasaje y tripulación. El día anterior, el recuento llegaba a la treintena, por lo que los datos apuntaban a una tendencia descendente.

Tras comprobar el estado del pasaje y los protocolos internos, Sanidad Exterior emitió el esperado ships clear, el certificado marítimo que confirma que la embarcación cumple los requisitos legales, de seguridad y de salud pública para permitir el desembarque. De esta manera, se dio luz verde a que los pasajeros sin síntomas pudiesen bajar a tierra, mientras que quienes seguían enfermos continuaron aislados en sus camarotes, según marcan las directrices sanitarias.

La Delegación del Gobierno en Galicia subrayó que la entrada en aguas españolas había sido autorizada por Capitanía Marítima y que la Autoridad Portuaria de A Coruña dio el visto bueno al atraque después de verificar que se cumplían todos los requisitos establecidos. En un comunicado, las administraciones implicadas enviaron un mensaje de tranquilidad, insistiendo en que la situación se mantenía «monitorizada» y que se estaban aplicando «todas las medidas contempladas para garantizar la seguridad tanto a pasajeros como al personal portuario y a la población».

Coordinación entre administraciones y escala no prevista

Escala crucero Ambition en A Coruna

La escala del Ambition en A Coruña no figuraba en el plan inicial del crucero, por lo que fue necesaria una amplia coordinación entre diversas administraciones para organizar la llegada del buque. La tarde anterior al atraque se celebró una reunión en la que participaron la Delegación del Gobierno en Galicia, la Autoridad Portuaria de A Coruña, el Ayuntamiento, la Xunta, Capitanía Marítima, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la consignataria del barco y responsables de la Terminal de Cruceros.

En ese encuentro se concretaron los detalles logísticos: el horario de entrada y salida, el dispositivo de seguridad, el papel de los servicios de Sanidad Exterior y la gestión de los pasajeros en caso de que se autorizase el desembarque. De forma paralela, se mantuvo un contacto estrecho con las autoridades francesas, que días antes habían gestionado el confinamiento en Burdeos, y con los puertos de los siguientes destinos, especialmente Gijón y Bilbao.

Ya con el barco en A Coruña, las mismas instituciones volvieron a hacer hincapié en la necesidad de enviar un mensaje de calma a la ciudadanía. Frente a la alarma generada por el reciente caso del MV Hondius, afectado por hantavirus en Canarias, las autoridades insistieron en que el norovirus es un patógeno muy frecuente en Europa y que los protocolos para estos brotes están muy asentados tanto en puertos como en centros sanitarios.

En paralelo, se celebró otra reunión de coordinación similar con las autoridades del puerto de Gijón y del Principado de Asturias, pensando ya en la siguiente escala del crucero. La intención era que, una vez cerrada la parada coruñesa, el Ambition pudiese proseguir su ruta con normalidad, siempre sujeta a la evaluación del equipo de Sanidad Exterior en cada nueva llegada.

Vida a bordo, testimonios y reacción en la ciudad

Una vez obtenida la autorización para bajar a tierra, los pasajeros comenzaron a abandonar el buque de forma ordenada, cerca del mediodía. Desde el Muelle de Trasatlánticos partían autobuses hacia excursiones organizadas a Ferrol —la escala cancelada por el brote—, Betanzos y Santiago de Compostela, mientras que muchos otros optaron por recorrer A Coruña a pie, a pesar de la llovizna persistente.

En las cubiertas se veía a viajeros de edad avanzada, en su mayoría jubilados procedentes del Reino Unido e Irlanda, que aprovechaban para respirar aire fresco tras los días de confinamiento parcial. Varios de ellos, visiblemente cansados de la exposición mediática, rehusaron hablar con la prensa, aunque otros sí quisieron dar su versión. Coincidían en señalar que se habían sentido bien atendidos por la tripulación y que, a su juicio, el incidente había sido magnificado por los medios.

Algunas pasajeras que habían enfermado relataban que los síntomas se parecían a una gripe estomacal intensa, con vómitos y diarrea, pero de corta duración. Comentaban que habían permanecido aisladas en sus camarotes durante un par de días, siguiendo las indicaciones médicas, y que el tratamiento se limitó a medicación sintomática y reposo, sin mayores complicaciones. Según explicaban, la naviera reforzó las labores de desinfección y recordaba de forma constante las normas básicas de higiene, como lavarse las manos frecuentemente y usar gel hidroalcohólico.

En las calles del centro, especialmente en la calle Real y el entorno comercial próximo, se notó pronto la presencia de centenares de turistas de habla inglesa. Comercios de alimentación, panaderías y locales de hostelería vieron entrar a grupos de cruceristas que se fijaban en los productos típicos, como las pulgas de jamón y otros bocados para llevar. Muchos establecimientos asumieron con naturalidad la visita, confiando en los filtros sanitarios aplicados a bordo.

No toda la población coruñesa compartía ese punto de vista. Algunos vecinos mostraron su malestar por permitir el desembarque de un barco con un brote infeccioso todavía activo, aunque los casos fuesen ya pocos y estuviesen aislados. Entre quienes criticaban la decisión existía el temor a un posible contagio comunitario, y se llegó a plantear que el barco podría haber permanecido fondeado sin permitir la bajada a tierra. Las autoridades, sin embargo, insistieron en que el riesgo para la población general era muy bajo y en que el norovirus es un virus habitual, presente en múltiples contextos más allá de los cruceros.

Ruta posterior hacia Gijón y Bilbao y balance sanitario

Tras algo más de diez horas de escala, y ya con la tarde muy avanzada, el Ambition soltó amarras y abandonó el puerto de A Coruña alrededor de las ocho de la tarde, con rumbo a Gijón como siguiente parada. Desde la Delegación del Gobierno se recordó que el mismo esquema se repetiría en el puerto asturiano: inspección de Sanidad Exterior, revisión de los casos aún activos y, si todo seguía bajo control, permiso para que los pasajeros continuasen con su itinerario vacacional.

Durante el tiempo que el crucero permaneció en A Coruña, no se registraron incidencias reseñables más allá de la lógica expectación por parte de los medios y de algunos curiosos. La cifra de afectados seguía en torno a la veintena, todos ellos aislados y bajo seguimiento médico, mientras que el resto de los viajeros pudo hacer vida prácticamente normal durante la escala gallega.

Las autoridades españolas insistieron en diferenciar este episodio de otros recientes más graves, como el del MV Hondius, afectado por hantavirus en Canarias, recordando que el norovirus provoca cuadros molestos pero, en la mayoría de los casos, autolimitados. La clave, subrayaban, está en la rapidez con la que se aplican las medidas de aislamiento, la desinfección de espacios y la educación en higiene entre los pasajeros.

En conjunto, la jornada dejó una imagen poco habitual: un crucero que, pese a ser foco de atención por un brote vírico, fue recibido con protocolos reforzados pero sin alarmismo extremo, tratando de compatibilizar la protección de la salud pública con la actividad turística y económica que representa la llegada de un barco de estas características.

El paso del Ambition por A Coruña queda así como un ejemplo de cómo se gestionan hoy en día los brotes de gastroenteritis en cruceros que operan en puertos europeos, con un fuerte componente de coordinación institucional, gran protagonismo de los equipos de Sanidad Exterior y un equilibrio delicado entre las precauciones sanitarias y el desarrollo de la actividad turística que sustenta buena parte del tráfico de pasajeros en la fachada atlántica y cantábrica.

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