El Canal de Panamá ha comunicado que el número de barcos que podrán cruzarlo cada jornada se reducirá en las próximas semanas. La Autoridad del Canal (ACP) justifica la decisión por la escasez de lluvias en la cuenca, acentuada por el fenómeno de El Niño, y la necesidad de conservar el agua dulce que alimenta las esclusas. Esta medida se aplica de forma gradual, pero con un calendario claro que afecta al comercio marítimo internacional.
El aviso llegó a las navieras el pasado jueves: desde el 3 de septiembre el cupo bajará de 36 a 34 barcos; quince días después, el 15 de septiembre, se reducirá a 32. Aunque la temporada de lluvias ya ha empezado en Centroamérica, los niveles de los lagos siguen por debajo de lo deseado, por lo que la ACP asegura que son necesarias medidas adicionales para garantizar la sostenibilidad de la infraestructura.
La sequía y El Niño aprietan las reservas
El sistema funciona gracias a las aportaciones de los lagos Gatún y Alhajuela, que dependen por completo de la precipitación. El fenómeno de El Niño ha provocado que estos embalses reciban menos agua de lo habitual, lo que afecta directamente al funcionamiento de las esclusas, que consumen grandes volúmenes en cada tránsito. La ACP lleva meses aplicando restricciones de calado y otras medidas de ahorro, pero ha reconocido que ahora hay que ir más allá.
En el aviso, la entidad recordó que la rebaja de cupos puede provocar tiempos de espera más largos para los barcos que lleguen sin reserva, y recomendó a las compañías que utilicen el sistema de subastas para evitar retrasos. Asimismo, se han ajustado temporalmente las condiciones de esas subastas para que el reparto de turnos no quede dominado por las ofertas millonarias.
Un eje clave para el comercio global y la política
El Canal de Panamá controla entre el 3% y el 5% del comercio marítimo del planeta, y su papel como atajo entre el Atlántico y el Pacífico lo convierten en imprescindible para las rutas de Estados Unidos y Asia. Por él transita el 40% del tráfico de contenedores que sale de la costa este estadounidense, además de granos, vehículos, gas natural licuado y todo tipo de mercancías. Cualquier restricción de cupos tiene un efecto en cadena sobre los fletes y los precios de los productos.
El interés que despierta la vía también se refleja en la tensión entre Washington y Pekín. Estados Unidos ha alertado en las Naciones Unidas sobre la posible influencia china en los puertos e infraestructuras que rodean al canal, aunque Pekín defiende que respeta la neutralidad. La administración panameña, por su parte, insiste en que tiene soberanía absoluta sobre la ruta, gestionada por la ACP bajo tratados que garantizan su libre acceso.
La presión extra por Oriente Medio
La reducción de tránsitos se produce en un momento de alta demanda por la crisis en el estrecho de Ormuz. La guerra en Irán ha cortado en esa zona, y eso ha llevado a que muchos buques que antes pasaban por allí se desvíen hacia el Canal de Panamá. Por eso, la cifra de cruces diarios se había mantenido en esos 36-38, cerca de la máxima capacidad. Ahora, con las medidas anunciadas, la competencia por conseguir un turno será aún más intensa, y las subastas pueden llegar a precios desorbitados.
No es la primera vez que el canal sufre una situación así. En 2023, con una sequía similar y el avance del El Niño, se llegaron a registraron solo 22 barcos por día en noviembre. Aquel episodio dejó en evidencia la fragilidad de una obra que depende del agua que cae del cielo. Ahora, la apuesta de la ACP es recortar de forma anticipada para que la espera no se convierta en un colapso. Los expertos señalan que, de seguir la falta de lluvias, las restricciones podrían prolongarse hasta 2027, aunque se irán revisando.
Las compañías navieras ya han empezado a notar el efecto en sus plazos de entrega y en los costos de las primas. La recomendación oficial es clara: planificar el paso con más antelación y, en la medida de lo posible, reservar el tránsito antes de partir. El organismo, por ahora, no cierra la puerta a más ajustes si el clima no da tregua, aunque se ha comprometido a informar con suficiente margen. Con esta medida, el canal pretende asegurar su operación futura aun cuando la naturaleza está siendo adversa.


