
La forma de entender los viajes por el norte del continente americano está cambiando, y no solo por los paisajes de hielo y montañas. Ahora, el paladar reclama su sitio en la travesÃa, y es que se ha puesto en marcha esta nueva propuesta gastronómica que busca que los viajeros sientan Alaska en cada bocado. La idea no es solo ofrecer comida de calidad, sino que cada plato cuente una historia sobre el territorio que se está visitando desde la cubierta.
Según han explicado los responsables de la compañÃa, la temporada actual ha servido de excusa perfecta para estrechar lazos con el destino. Con este enfoque, se pretende que desde que se pone un pie en el barco hasta que termina el recorrido, los huéspedes experimenten una conexión más profunda con el entorno a través de ingredientes que solo se encuentran en estas latitudes tan especÃficas y salvajes.
Sabores del PacÃfico Norte a bordo
Una de las citas más llamativas es la cena de bienvenida que se organiza la primera noche desde Vancouver o Juneau. Bajo el nombre de Surf & Sear Sailaway, los pasajeros se encuentran con un buffet donde las vieiras Weathervane y el cangrejo de Alaska son los protagonistas indiscutibles. Es una forma de empezar con buen pie y dejar claro que el mar va a estar muy presente en la mesa.
Para quienes busquen algo más desenfadado pero auténtico, se ha diseñado una experiencia de tres platos centrada en el marisco hervido. En este caso, el ambiente se relaja totalmente, con camareros ataviados con camisas de leñador y comensales con baberos de la marca, todo listo para dar cuenta de patas de cangrejo real, mejillones y gambas en una puesta en escena que recuerda a las tradiciones más arraigadas de la costa alaskeña.
Arte indÃgena y cenas bajo el sol de medianoche
La cultura local no se queda solo en los ingredientes. Existe una cena especial denominada Midnight Sun Dinner que se sirve en el restaurante principal. En ella se pueden degustar platos tan sugerentes como el bacalao negro confitado en aceite de oliva o el clásico postre Baked Alaska. Lo más curioso es que los menús cuentan con un diseño artÃstico realizado por Crystal Worl, una artista nativa que plasma la identidad y la naturaleza de su tierra en cada ilustración.
Además de estas cenas de gala, el barco ofrece opciones para otros momentos del dÃa. Por ejemplo, se han introducido variaciones en el menú habitual para incluir sabores silvestres recolectados en la zona y un brunch que se sirve durante los dÃas de navegación panorámica. En este último, no falta el salmón ahumado Copper River ni las tortillas de setas silvestres, ideales para disfrutar mientras el barco avanza entre glaciares.
Bebidas con esencia de glaciar
El homenaje a estas tierras frÃas llega incluso a la cristalerÃa. Se han creado cinco cócteles exclusivos que utilizan hielo extraÃdo directamente de los glaciares locales. Combinados como el Glacier & Fir o el Inside Passage Punch incorporan botánicos regionales para ofrecer un trago que sepa realmente a bosque y hielo, algo que difÃcilmente se puede replicar en otros itinerarios del mundo.
Si el tiempo acompaña y el frÃo no aprieta demasiado, la acción se traslada a las cubiertas exteriores. AllÃ, los viajeros pueden participar en degustaciones de caviar o entrar en calor con una taza de chocolate caliente o vino especiado mientras disfrutan de las vistas panorámicas de los fiordos. Es ese tipo de detalles los que marcan la diferencia cuando te encuentras navegando por lugares tan remotos como las Islas Inian o el Parque Nacional Glacier Bay.
Este despliegue culinario se complementa con un equipo de expertos que incluye naturalistas e historiadores, encargados de explicar qué es lo que se ve más allá del plato. Al final, se trata de una oferta integral donde los itinerarios por Juneau o Ketchikan se ven reforzados por la posibilidad de realizar excursiones en kayak o senderismo guiado, siempre bien equipados con la ropa técnica que la propia naviera facilita. La intención es que el viajero se lleve a casa una inmersión total en la cultura de Alaska, habiendo explorado tanto sus parajes naturales como su rica despensa marina y terrestre de una forma sosegada y auténtica.
