Los Juegos Olímpicos de Río se celebrarán del 5 al 21 de agosto, para ese momento la ciudad brasileña habrá doblado su capacidad hotelera y miles de turistas llegarán hasta sus playas. Una de las últimas novedades para estos juegos es la propuesta del comité olímpico para que la selección de baloncesto de USA, el llamado dream team, se hospede en un lujoso barco durante la celebración de estos juegos.
Pues bien, hoy hemos podido leer en la prensa brasileña que el equipo ha dicho que sí, y por tanto estarán alojados en el Silver Cloud que se anclará en Pier Mauá, el puerto de Río de Janeiro, dentro de la remodelada zona portuaria conocida como Boulevard Olímpico, uno de los espacios más emblemáticos creados para la cita deportiva.
El Silver Cloud, el crucero elegido por el baloncesto USA

Aunque pueda parecer novedosa, realmente la propuesta de alojar al equipo en un crucero de lujo no lo es tanto, o mejor dicho que la selección de baloncesto la haya aceptado no lo es tanto, y es que en unos Juegos Olímpicos anteriores celebrados en Atenas la selección estadounidense también prefirió alojarse en un barco en vez de en la tradicional villa olímpica. Aquella vez eligieron un transatlántico mítico, lo que marcó un precedente para futuras ediciones.
El Silver Cloud también dará alojamiento a la selección femenina de baloncesto, de modo que tanto el combinado masculino de la NBA como las jugadoras de la WNBA compartirán esta exclusiva base de operaciones flotante, lejos del bullicio del resto de delegaciones y con un nivel de comodidad muy superior al estándar olímpico.
Según los datos de la propia naviera, el Silver Cloud es un barco relativamente pequeño pero extremadamente lujoso, con unos 196 camarotes y capacidad para alrededor de 296 pasajeros. Sin embargo, se espera que solo unas 50 personas de la delegación de Estados Unidos lo ocupen: 24 jugadores entre los equipos masculino y femenino y el resto miembros del cuerpo técnico, personal de apoyo y responsables de USA Basketball, lo que garantiza un espacio muy amplio y privativo para cada uno.
Todavía no se conocen todos los integrantes de este dream team, pero entre los nombres que suelen aparecer en las quinielas figuran Stephen Curry, Kevin Durant, LeBron James, Anthony Davis y Carmelo Anthony; su presencia, no obstante, aún no ha sido confirmada oficialmente.
La embarcación se estrenó en el año 1994, tiene una capacidad de alojamiento de 296 pasajeros, y en la actualidad navega por Europa, Norteamérica y Sudáfrica. En la descripción del mismo leemos que sus zonas comunes se encuentran situadas en popa, evitando que los ruidos lleguen hasta sus suites, algo que sin duda agradecerán los jugadores de la NBA tras una larga temporada regular y de ‘playoffs’.
Lujo a bordo: suites, servicios y comodidades para estrellas NBA

Todas sus suites exteriores están decoradas con materiales nobles de alta calidad, entre los que dominan los mármoles italianos y maderas selectas. Entre todos sus camarotes destaca la Owner’s Suite, que tiene unos 122 metros cuadrados y dispone de hidromasaje, amplias zonas de estar y servicio muy personalizado, un nivel de exclusividad que encaja con las grandes figuras del baloncesto profesional.
En el barco hay seis cubiertas perfectamente distribuidas para separar las áreas privadas de las zonas de ocio. Además, cuenta con seis restaurantes donde se ofrece gastronomía internacional de alto nivel, un casino, un pub, piscinas, una biblioteca, un gimnasio y un teatro, a lo que se suman un spa completo, salón de belleza, terrazas de estilo italiano y zonas de fumadores pensadas para el máximo confort. Todo ello convierte al Silver Cloud en uno de los pocos cruceros catalogados como seis estrellas en el mundo del turismo de lujo.
Entre sus comodidades deportivas y de bienestar se incluye una sala de musculación y fitness totalmente equipada, ideal para que los jugadores mantengan su rutina física entre partidos, así como piscinas exteriores donde los deportistas pueden realizar trabajos de recuperación. La disposición de los espacios permite que los atletas entrenen en privado sin ser observados constantemente por otros huéspedes, algo muy valorado por el cuerpo técnico.
El barco también ofrece varias zonas de comedor y bar en las que se adapta el menú a las necesidades nutricionales de los jugadores, además de un servicio de habitaciones de alto nivel para quienes prefieran descansar en la intimidad de sus suites. El ambiente a bordo, con solo una fracción de la capacidad total ocupada, refuerza la sensación de retiro y concentración que busca USA Basketball.
El precio de una semana a bordo de este tipo de cruceros puede alcanzar cifras muy elevadas, con camarotes que llegan a costar varios miles de euros por pasajero y por semana, lo que da una idea del nivel de lujo en el que se moverán los integrantes del combinado estadounidense durante la cita olímpica.
Seguridad máxima y razones para evitar la Villa Olímpica
El Comité Olímpico de Brasil pondrá a disposición de todas las selecciones dos barcos de gran capacidad, cada uno de ellos con espacio para unas 2.000 personas, y a estos se sumará un tercero reservado a “la familia olímpica», es decir, para los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) y directivos de las distintas federaciones nacionales. Dentro de este dispositivo, el Silver Cloud destaca por su carácter exclusivo y por unas medidas de seguridad especialmente reforzadas.
El crucero está anclado en el muelle de Mauá, en la bahía de Guanabara, una zona portuaria totalmente restaurada que se ha convertido en punto neurálgico de la ciudad durante los Juegos. El área en la que se encuentra el Silver Cloud está separada del muelle por una valla o tejido transparente de policarbonato, un material antibalas capaz de soportar impactos de fusil, y se controla el acceso mediante sistemas similares a los de un aeropuerto, con escáneres y controles de identidad.
Además de estas barreras físicas, la zona está permanentemente vigilada por un importante despliegue policial, con agentes en tierra y embarcaciones de la Policía Federal patrullando las aguas cercanas para impedir aproximaciones no autorizadas. La embarcación, descrita como completamente blindada, se convierte así en un auténtico búnker flotante, pensado para proteger a unos deportistas con enorme proyección mediática y contratos millonarios.
Esta apuesta por el crucero de lujo responde tanto a motivos de seguridad como de comodidad y concentración deportiva. Desde que Estados Unidos decidió enviar a sus estrellas NBA a la competición olímpica, las selecciones de baloncesto han evitado sistemáticamente la Villa Olímpica, optando por hoteles de gran categoría o por barcos de lujo. Las autoridades de USA Basketball argumentan que el entorno más controlado reduce el acoso de aficionados, periodistas e incluso otros atletas en busca de autógrafos o fotografías.
Portavoces de la federación han explicado que no consideran la Villa Olímpica como la mejor forma de prepararse para la competición: tras una larga temporada profesional, los jugadores valoran poder pasar más tiempo con sus familias y amigos en un ambiente tranquilo, con desplazamientos organizados, horarios adaptados y todos los servicios personalizados. Esta política se aplica tanto al equipo masculino como al femenino, que también parte como gran favorito al oro.
Tradición de lujo y dominio olímpico del baloncesto USA
A lo largo de los años, la selección estadounidense de baloncesto se ha consolidado como una de las grandes atracciones de cada cita olímpica. Desde que se autorizó la participación de jugadores profesionales, el llamado ‘dream team’ ha encadenado títulos y solo en contadas ocasiones ha cedido el oro ante otras potencias como Argentina o España. Ese dominio se ha visto reforzado por una organización milimétrica en todos los aspectos extradeportivos, incluido el alojamiento.
En anteriores ediciones, las selecciones de baloncesto de Estados Unidos ya se alojaron en hoteles de cinco estrellas en ciudades como Pekín o Londres, y en al menos unos Juegos eligieron también un gran crucero como base, en aquel caso un transatlántico de dimensiones legendarias. Lejos de la Villa Olímpica, el equipo ha encontrado en estos entornos de lujo el equilibrio entre concentración, descanso y protección mediática.
Las diferencias de alojamiento en Río han generado incluso comentarios irónicos por parte de jugadores de otras selecciones, que se hospedan en las habitaciones mucho más modestas de la Villa Olímpica. Algunos baloncestistas australianos, por ejemplo, aprovecharon las redes sociales para bromear sobre cortinas de baño improvisadas o camas sencillas, contraponiendo su realidad al glamour del Silver Cloud, aunque siempre con un tono distendido.
En cualquier caso, tanto el representativo masculino como el femenino de Estados Unidos llegan a la competición con el objetivo de subir a lo más alto del podio. El crucero de lujo, con sus suites de mármol, sus restaurantes de primer nivel, su spa y sus estrictas medidas de seguridad, se convierte en el escenario perfecto para que las estrellas de la NBA y la WNBA se centren en el desafío de mantener el dominio olímpico del baloncesto mundial.
La combinación de tradición ganadora, planificación detallada y un alojamiento tan singular como el Silver Cloud hace de la experiencia del baloncesto USA en Río uno de los episodios más llamativos y comentados de la historia reciente de los Juegos Olímpicos, un ejemplo de cómo el deporte de élite se mezcla con el turismo de lujo y con la necesidad de proteger a sus mayores iconos.