Marsella es sin duda una de las escalas más bellas del Mediterráneo. Debido a su ubicación estratégica y su historia, no hay crucero por la zona que no pase, al menos un día, en la ciudad más antigua de Francia. Al desembarcar, tienes básicamente dos rutas: contratar la excursión oficial de la naviera, que garantiza puntualidad y logística, o aventurarte a conocer la ciudad por tu cuenta, disfrutando de una libertad total para explorar sus rincones.
Ambas opciones son válidas dependiendo del tipo de viajero que seas. Para ayudarte a decidir y organizar tu jornada, hemos preparado una guía detallada con los puntos imprescindibles de esta cosmopolita ciudad.
Cómo moverse desde el puerto de Marsella
Si decides explorar la ciudad sin guía, debes saber que el puerto es una zona restringida y no se permite transitar a pie hasta la ciudad. Para solucionar esto, el ayuntamiento de Marsella ofrece un autobús gratuito para los cruceristas que te traslada directamente hasta el centro, dejándote frente a las Galeries Lafayette y el centro comercial Centre Bourse, muy cerca del Puerto Viejo. En caso de huelgas (algo común en Francia), la naviera suele ofrecer un transporte alternativo, aunque este último puede tener un coste asociado.
Una vez en el centro, para llegar a los puntos más altos como Notre-Dame de la Garde, dispones de varias alternativas:
- Autobús línea 60: La opción de transporte público más directa.
- Pequeño tren turístico: Muy popular entre familias y niños, con un coste aproximado de 6 euros por persona. Ofrece megafonía en varios idiomas y tarda unos 30 minutos en subir.
- City Tour: Autobuses turísticos de dos plantas que permiten una visión panorámica de la ciudad.
Lugares imprescindibles que ver en Marsella
El Vieux Port (Puerto Viejo)
Es el corazón palpitante de la ciudad. Este entrante de mar se divide en tres muelles: el muelle des Belges (donde se sitúa el pintoresco mercado de pescado), el muelle du Port y el muelle rive neuve. Recientemente renovado por el arquitecto Norman Foster, destaca la estructura L’Ombrerie. La entrada al puerto está custodiada por los fuertes Saint-Jean y Saint-Nicolas.
El Barrio Le Panier
Es el casco antiguo y la zona más encantadora. Sus callejuelas estrechas, fachadas de colores y persianas estilo veneciano evocan el sabor mediterráneo más puro. Aquí encontrarás talleres artesanales y tiendas de jabón de Marsella (busca el de 72% de aceite de oliva), un souvenir imprescindible.
Notre-Dame de la Garde
Situada a 162 metros de altura, esta basílica de estilo romano-bizantino es el símbolo de la ciudad. Aunque su arquitectura es similar a otras basílicas marianas francesas, su valor reside en las vistas espectaculares de todo Marsella y el mar.
Castillo de If y Palais du Pharo
El Castillo de If se ubica en un islote y es famoso por ser la prisión donde se ambientó la novela El Conde de Montecristo. Se puede llegar mediante barcos que salen del Puerto Viejo. Por otro lado, el Palais du Pharo, construido por Napoleón III para su esposa Eugenia de Montijo, ofrece una arquitectura imponente y vistas privilegiadas de la costa.
Otros monumentos destacados
- Santa María la Mayor: La catedral de la ciudad, con un imponente estilo bizantino.
- Palacio Longchamp: Uno de los monumentos más bellos, famoso por sus fuentes y jardines monumentales.
- Abadía de San Víctor: Desde su explanada se observan perfectamente los fuertes que protegen el puerto.
- Museo de Provenza y Museo de las Civilizaciones: Ideales para profundizar en la cultura regional, aunque requieren más tiempo del que suele dar una escala.
- La Charité: Antiguo centro para mendigos y huérfanos, hoy centro de arte con una capilla barroca italiana.
- Iglesia de San Lorenzo: El único ejemplo conservado de estilo románico provenzal en la ciudad.
- Vallon des Auffes: Un puerto pesquero tradicional que mantiene intacto su encanto local.
Gastronomía y compras en Marsella
En Marsella encontrarás restaurantes para todos los bolsillos, desde locales sencillos hasta establecimientos de lujo. La cocina es una mezcla de productos del mar y tradición campesina.
Antes de comer, es tradición tomarse un pastis, la emblemática bebida de anís. El plato estrella es la bullabesa (bouillabaisse), una caldereta de pescado espectacular que puede servirse como sopa o como plato principal. Para una experiencia auténtica, recomendamos los restaurantes del Quai du Port.
Finalmente, si tienes tiempo, pasea por la Calle La Canabière, el eje central de la ciudad, donde podrás visitar la Ópera y la Bolsa, sintiendo el ambiente multicultural que caracteriza a esta gran metrópoli.
Marsella es un destino que sorprende por su vitalidad y contraste entre la modernidad y la tradición marinera. Ya sea optando por la comodidad de un tour organizado o explorando sus barrios a pie, esta escala promete una experiencia enriquecedora llena de colores, sabores y vistas inolvidables del Mediterráneo.