La transformación del Puerto de Altura de Progreso redefine el comercio marítimo

  • Culmina la primera etapa con una inversión pública de 1.630 millones de pesos para mejorar el calado.
  • La segunda fase contará con capital privado destinado a recibir cruceros de última generación.
  • La Secretaría de Marina ya licita la tercera fase que ganará 80 hectáreas al mar.

Obras de ampliación en el Puerto de Altura de Progreso

Lo que durante mucho tiempo pareció un objetivo inalcanzable para la logística de la región, hoy comienza a tomar forma física con la finalización de los primeros trabajos de modernización del Puerto de Altura de Progreso en Yucatán. Esta infraestructura no solo busca mejorar el intercambio comercial local, sino posicionarse como un punto de conexión fundamental en las rutas que enlazan el Golfo de México con los principales puertos de Europa y la costa este estadounidense.

El proyecto se está ejecutando bajo una estrategia integral denominada Renacimiento Maya, que coordina esfuerzos entre el gobierno estatal, la federación y la iniciativa privada. Este plan de gran envergadura pretende que el puerto deje de ser una terminal de apoyo regional para transformarse en una plataforma logística de clase mundial, capaz de competir con los estándares internacionales de eficiencia y capacidad de carga.

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Hitos técnicos de la primera etapa finalizada

Maquinaria de dragado en el Puerto de Progreso

La entrega de la primera fase ha supuesto un esfuerzo técnico considerable, centrado principalmente en el dragado de más de 1,4 millones de metros cúbicos de material del fondo marino. Gracias a la intervención de la draga Fernando de Magallanes, se ha logrado que el canal de navegación pase de una profundidad de 11,75 metros a los 13,30 metros actuales, lo que permite el acceso de buques con un calado significativamente mayor al que se recibía anteriormente.

Además de la profundidad, los trabajos han permitido que el ancho del canal crezca hasta los 180 metros, extendiendo su longitud total por encima de los ocho kilómetros. Con una inversión pública estatal que ha superado los 1.600 millones de pesos, esta fase inicial asienta los cimientos para que tanto el gobierno federal como los inversores privados tomen el relevo en las siguientes etapas del cronograma de obra.

Inversión privada y el salto a los megacruceros

Terminal de cruceros del Puerto de Progreso

Sin perder ni un minuto tras el cierre de la primera etapa, ha dado comienzo la segunda fase, donde la firma SSA Marine México aportará 948 millones de pesos. Este capital privado se destinará específicamente a la mejora de la infraestructura de la terminal de cruceros y a la ampliación del muelle de atraque, que pasará de los actuales 332 metros a unos imponentes 450 metros de longitud, una medida necesaria para los gigantes del mar que operan actualmente.

Con esta mejora, el recinto portuario podrá recibir al colosal Icon of the Seas, un barco de 365 metros de eslora que hasta ahora no podía atracar en la zona. Las previsiones son bastante optimistas, ya que se espera que el flujo de turistas pase de los 450.000 pasajeros anuales a superar el millón de visitantes, impulsando cómo Yucatán refuerza su apuesta por el turismo de cruceros, lo que supondría un chute de energía para el sector servicios y la economía de las familias de la zona.

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Expansión territorial y conectividad internacional

Vista aérea del Puerto de Altura de Progreso

El horizonte final del proyecto contempla una tercera etapa, cuya licitación ya está en marcha bajo la supervisión de la Secretaría de Marina. Esta fase es quizás la más ambiciosa, ya que se sumará la creación de 80 hectáreas de terreno ganadas al mar mediante la construcción de dos grandes plataformas, lo que permitirá triplicar la capacidad operativa total del puerto y facilitar su conexión con proyectos de transporte intermodal como el Tren Maya.

La consolidación de esta infraestructura como nodo logístico clave entre México y Europa permitirá que las empresas exportadoras y los productores reduzcan costes y tiempos de transporte. Al final del día, lo que se busca es que Yucatán deje de ser un punto aislado para convertirse en la puerta de entrada definitiva a una red de comercio global, aprovechando su ubicación privilegiada en el sureste y garantizando que las oportunidades de empleo lleguen a todos los rincones de la región.


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