
La nueva terminal de cruceros del Muelle Santa Catalina, en el Puerto de Las Palmas, ha celebrado ya su acto oficial de inauguración después de varios meses operativa. La instalación, que comenzó a recibir buques el 2 de octubre con la escala del Celebrity Apex, se consolida como la estación marítima de cruceros más grande de Europa y uno de los proyectos portuarios más ambiciosos de los últimos años.
Con esta puesta de largo, el recinto canario refuerza su papel dentro de la industria internacional de cruceros y su peso en la economía de la capital grancanaria y del conjunto del archipiélago. La terminal se presenta como una infraestructura pensada para el crecimiento del sector, la conectividad con la ciudad y la mejora de la experiencia tanto de los pasajeros como de las navieras.
Un acto institucional de alto nivel
El evento inaugural reunió a una amplia representación institucional y empresarial, reflejando la relevancia estratégica de la obra para España y, en particular, para Canarias. Entre los asistentes estuvieron la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada; el presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana; el presidente y CEO de Global Ports Holding, Mehmet Kutman; el director regional de West Med de la compañía, Francesc Grau; el CEO de Sepcan, Sergio Socas; la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias; el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales; y el consejero de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez, entre otros responsables públicos y del sector.
El acto coincidió con la presencia de varios buques en el Muelle Santa Catalina, lo que permitió visualizar de manera práctica la capacidad operativa del nuevo edificio. Representantes empresariales del puerto y del ámbito turístico también acudieron a la cita, subrayando el papel de esta infraestructura como motor económico y punto de encuentro entre el puerto y la ciudad.
Durante la ceremonia, las autoridades destacaron el carácter simbólico de la inauguración, que se produce tras completar uno de los proyectos más importantes para el sistema portuario de la provincia. La presencia conjunta de administraciones locales, insulares, autonómicas y estatales fue interpretada como una señal de apuesta coordinada por el turismo marítimo y por la posición de Canarias en las rutas internacionales.
La alcaldesa Carolina Darias subrayó en su intervención que el puerto ha sido históricamente un punto de encuentro entre continentes y una puerta de entrada y salida para miles de personas y mercancías. A su juicio, la nueva terminal supone “un paso más en ese encuentro entre el puerto y la ciudad”, reforzando la idea de que el turismo de cruceros es ya una pieza relevante de la economía urbana y de la economía azul de la capital.
Por su parte, el presidente del Cabildo, Antonio Morales, remarcó que la infraestructura no solo tiene una dimensión operativa, sino que se enmarca en una apuesta de Gran Canaria por un modelo de desarrollo orientado al éxito, donde el turismo marítimo, la innovación y la sostenibilidad se dan la mano para generar empleo y nuevas oportunidades en la isla.
Una terminal de récord en Europa
La nueva estación marítima del Muelle Santa Catalina se ha diseñado para situar al Puerto de Las Palmas en la primera línea del turismo de cruceros europeo. Con 14.000 metros cuadrados repartidos en dos plantas, se trata de la terminal de cruceros de mayor tamaño de Europa en su ámbito, capaz de operar hasta cuatro buques de gran tamaño de forma simultánea.
La infraestructura incorpora tres pasarelas de embarque que permiten gestionar tanto escalas en tránsito como cruceros en puerto base con fluidez. Esta configuración facilita una logística rápida en embarques y desembarques, algo esencial en un contexto en el que el tráfico de cruceros crece y las navieras demandan puertos con operativas ágiles y seguras.
En el exterior, el proyecto se completa con una explanada de aproximadamente 17.800 metros cuadrados, concebida como una gran superficie abierta con zonas peatonales, áreas ajardinadas y un palmeral que actúa como acceso al bulevar que conecta con la ciudad. Esta disposición persigue no solo mejorar la operativa, sino también la integración visual y funcional del recinto portuario con el entorno urbano cercano.
Las cifras económicas también reflejan la magnitud del proyecto. La inversión global supera los 40 millones de euros, de los que unos 34 millones corresponden a la construcción del edificio por parte de Global Ports Canary Islands y en torno a 6 millones de euros han sido aportados por la Autoridad Portuaria para la adecuación del entorno. Se trata de una apuesta conjunta por modernizar la infraestructura y dotar al puerto de instalaciones acordes al volumen de tráfico actual y previsto.
El diseño combina modernidad y referencias a la tradición portuaria. La estructura recuerda a los antiguos tinglados portuarios, con una armadura metálica robusta de unos 420.000 kilos de acero estructural, más de 70 pilares y 12 pórticos con alrededor de 500 piezas por cercha. Esta base se recubre con un envolvente de cristal tipo muro cortina de unos 1.200 metros cuadrados, pensado para garantizar la entrada de luz natural, mejorar el aislamiento térmico y ofrecer control solar, contribuyendo a la eficiencia energética del edificio.
En cuanto a capacidad, las cuatro zonas de atraque asociadas a la terminal suman cerca de 1.587 metros lineales, con un calado aproximado de 11 metros. Esa configuración permite atender grandes operativas y buques de nueva generación, lo que amplía el margen de crecimiento del tráfico de cruceros en los próximos años y refuerza la competitividad del puerto frente a otros destinos europeos.
Sostenibilidad, tecnología y autosuficiencia energética
El proyecto se ha planteado con una fuerte orientación hacia la sostenibilidad ambiental y la innovación. Según ha explicado la presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, la terminal se ha diseñado incorporando criterios de innovación tecnológica y eficiencia energética, hasta el punto de que otros puertos internacionales ya la observan como modelo para futuras terminales.
Uno de los elementos más significativos es la instalación de 400 paneles solares de 550 vatios cada uno sobre la cubierta, lo que permite generar en torno a 240.000 vatios de potencia. Esta generación fotovoltaica contribuye a que la estación marítima pueda funcionar con un alto grado de autosuficiencia energética, reduciendo su dependencia de fuentes externas y las emisiones asociadas al consumo eléctrico convencional.
A ello se suma el uso de materiales reciclados y soluciones constructivas que favorecen el ahorro energético, la protección térmica y el confort interior. La envolvente acristalada y el sistema de doble cubierta están concebidos para minimizar pérdidas de energía, controlar la radiación solar y garantizar un ambiente interior adecuado para los miles de pasajeros que transitan por el edificio cada día.
El interior integra áreas de restauración, zonas de espera amplias, espacios comerciales y servicios adaptados a la accesibilidad universal. Estas dotaciones buscan que el paso por la terminal vaya más allá de un mero trámite de embarque, ofreciendo una experiencia confortable y adaptada a distintos perfiles de viajeros, desde cruceristas en tránsito a quienes inician o finalizan aquí su itinerario.
Para la operativa diaria, la combinación de nuevas tecnologías y diseño funcional facilita la gestión de hasta 13.000 pasajeros al día, según las estimaciones del proyecto. Sistemas de control de flujos, equipamientos de seguridad y procesos de embarque más eficientes permiten ofrecer un servicio de alto nivel sin renunciar a la calidad en la atención, aspecto en el que tanto la Autoridad Portuaria como Puertos del Estado insisten como requisito clave.
Un motor económico para Las Palmas y Canarias
La inauguración de la terminal se produce tras un periodo de crecimiento notable del turismo de cruceros en la provincia. Los puertos gestionados por la Autoridad Portuaria de Las Palmas han superado recientemente los 2,1 millones de pasajeros de cruceros, con una cuota de mercado en torno al 44,3 % en el conjunto del sistema portuario estatal, datos que consolidan el protagonismo de Canarias en este segmento.
En este contexto, la nueva infraestructura del Muelle Santa Catalina se plantea como respuesta al incremento sostenido de llegadas. La actividad de cruceros en la zona ha registrado un aumento cercano al 18 % anual en los últimos años, y las previsiones apuntan a que se superarán holgadamente los dos millones de cruceristas en los próximos ejercicios, con objetivos de alcanzar los tres millones de pasajeros en un horizonte de cinco o seis años, según los cálculos de Global Ports Holding.
El impacto económico de este tráfico se deja notar especialmente en el tejido empresarial local. El turismo marítimo genera empleo directo e indirecto en sectores como el comercio, la hostelería, el transporte, los servicios portuarios y la oferta cultural y de ocio de la ciudad. Los cruceristas que desembarcan en Las Palmas de Gran Canaria suelen dedicar parte de su estancia a consumir en negocios cercanos, contratar excursiones o visitar distintos puntos de la isla, lo que se traduce en una inyección de gasto relevante.
Durante la inauguración, el presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana, subrayó que estas instalaciones representan “la mejor carta de presentación” para quienes llegan por mar a Canarias. A su juicio, la prioridad no debe ser solo incrementar el número de cruceros, sino mantener un nivel alto de calidad en los servicios prestados, evitando que el crecimiento en volumen suponga un deterioro en la experiencia de los pasajeros.
En la misma línea, el CEO de Global Ports Holding, Mehmet Kutman, mostró su confianza en el potencial de las Islas Canarias como uno de los principales destinos de cruceros del Atlántico. Recordó que la compañía opera actualmente terminales en numerosos países y considera que Las Palmas ocupa una posición estratégica dentro de los itinerarios globales, razón por la cual la nueva terminal se ha concebido como una pieza clave para reforzar la presencia del archipiélago en el mercado europeo. Los responsables de Global Ports Holding coinciden en señalar que el Puerto de Las Palmas es un enclave clave en los itinerarios de cruceros del Atlántico, especialmente en combinación con las terminales que la empresa gestiona en Lanzarote y Fuerteventura.

Conexión puerto-ciudad y transformación urbana
Más allá de la dimensión estrictamente portuaria, la nueva terminal de cruceros forma parte de un proyecto urbano más amplio para transformar el entorno del Muelle Santa Catalina. La actuación incluye la creación de un bulevar peatonal que enlaza la estación marítima con la ciudad, acompañado de zonas de descanso, áreas de recreo, aparcamientos y espacios pensados para actividades culturales y comerciales.
La superficie exterior, de más de 17.800 metros cuadrados, alberga un palmeral con 136 palmeras cubanas y distintas áreas ajardinadas que dan un aspecto renovado al frente portuario. Con estas intervenciones, la Autoridad Portuaria pretende que el espacio no se perciba solo como una infraestructura logística, sino también como un lugar accesible para los residentes y una posible extensión del tejido urbano, especialmente fuera de la temporada punta de cruceros.
Aunque la terminal ya está en funcionamiento, aún quedan algunas obras por rematar en la explanada exterior, actualmente en fase de licitación. Entre las actuaciones pendientes figuran la culminación de la calzada, el paseo peatonal, zonas de parterres, alumbrado y otros elementos de urbanización, además de la construcción de servicios complementarios como aseos públicos. Aun así, la imagen del muelle ha cambiado de forma significativa respecto a la situación anterior.
La idea de fondo es reforzar el encaje del puerto en la vida cotidiana de Las Palmas de Gran Canaria. La propia alcaldesa ha señalado que la infraestructura está llamada a ser un “punto de encuentro” para la ciudadanía, mientras que la Autoridad Portuaria no descarta que el bulevar pueda abrirse al uso ciudadano también cuando no haya escalas de cruceros, generando un espacio multifuncional para eventos, iniciativas creativas y actividades comerciales.
Este enfoque responde a una tendencia extendida en otros puertos europeos, donde se busca integrar las instalaciones marítimas con la ciudad a través de proyectos que combinan actividad económica, espacios públicos y movilidad peatonal. En el caso de Las Palmas, la nueva terminal pretende actúa como puerta de bienvenida al destino y, al mismo tiempo, como un elemento de renovación urbana en el frente litoral.
Confianza de las navieras y nuevos escenarios internacionales
La entrada en servicio de la terminal y su inauguración oficial se producen en un contexto internacional marcado por cambios en las rutas de cruceros a causa de conflictos bélicos y situaciones de inestabilidad en determinadas zonas. Estos factores han llevado a algunas compañías a reorientar sus itinerarios hacia áreas consideradas más seguras, entre ellas el Atlántico Medio y, de forma especial, Canarias.
Según la presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, ya se ha notado un cierto “llamamiento” de navieras que anteriormente operaban sobre todo en regiones como Asia u Oriente y que ahora valoran la opción de posicionar buques en puertos más estables. En ese sentido, Las Palmas se presenta como una alternativa atractiva, con infraestructura moderna y capacidad para absorber un aumento en el número de escalas.
La nueva terminal está pensada para convertirse en un referente para otros puertos, tanto por su diseño como por las soluciones tecnológicas implantadas. De hecho, desde el propio sector se admite que algunos recintos portuarios internacionales observan con interés el modelo canario, con la intención de incorporar elementos similares en futuras ampliaciones o nuevas construcciones.
Los responsables de Global Ports Holding coinciden en señalar que el Puerto de Las Palmas es un enclave clave en los itinerarios de cruceros del Atlántico, especialmente en combinación con las terminales que la empresa gestiona en Lanzarote y Fuerteventura. Esta red de instalaciones refuerza la posición de Canarias como destino integrado en las grandes rutas europeas y como escala recurrente para las principales compañías internacionales.
Además, la designación del Puerto de Las Palmas como sede de la Seatrade Med 2026, uno de los encuentros más relevantes de la industria de cruceros en Europa, se interpreta como una muestra de la confianza del sector en el papel del archipiélago. El evento, que regresará a Canarias una década después de su última edición en las islas, servirá previsiblemente para consolidar contactos con navieras y operadores y para exhibir las posibilidades de la nueva terminal ante profesionales de todo el continente.
Un antes y un después para el turismo de cruceros en Europa
La puesta en marcha de la mayor terminal de cruceros de Europa en Las Palmas marca un punto de inflexión en la forma en que el archipiélago se relaciona con la industria de cruceros. La combinación de capacidad, sostenibilidad, diseño orientado al pasajero y conexión con la ciudad sitúa al Muelle Santa Catalina en un nivel competitivo frente a otros grandes puertos europeos, reforzando a la vez la posición estratégica de Canarias en el Atlántico.
Con una inversión superior a los 40 millones de euros, una estructura preparada para atender hasta cuatro buques y miles de viajeros al día, y un entorno urbano en transformación con bulevares peatonales y zonas verdes, la terminal se consolida como pieza clave de un modelo de desarrollo portuario y turístico que busca equilibrio entre crecimiento económico, calidad del servicio y respeto al entorno.
