El negocio de los cruceros en Europa vive un momento de clara expansión y MSC Cruceros se ha colocado en el centro de ese crecimiento. La naviera, de origen italiano y con sede en Ginebra, ha cerrado su último ejercicio superando la barrera de los cinco millones de pasajeros a nivel mundial, con resultados que ya mejoran las cifras anteriores a la pandemia.
Este empuje se nota especialmente en el mercado español, donde la compañía ha consolidado una posición dominante. España, con Barcelona y Valencia como puertos clave, se ha convertido en una pieza estratégica dentro de los planes de la naviera para seguir aumentando capacidad y número de cruceristas en los próximos años.
De cinco a diez millones de pasajeros: el gran salto de MSC
Según ha explicado su consejero delegado, Gianni Onorato, MSC Cruceros cerró el año con cinco millones de pasajeros, un 8,7% más que los 4,6 millones del ejercicio previo. El objetivo que se ha marcado la compañía es ambicioso: alcanzar los diez millones de cruceristas en torno a 2034, lo que supondría duplicar su volumen actual.
Para lograrlo, la naviera prevé un crecimiento sostenido de su flota. Actualmente opera 23 barcos bajo la marca MSC, además de dos más gestionados por su enseña de lujo Explora Journeys. El plan para los próximos nueve años pasa por sumar 16 buques adicionales, hasta alcanzar un total de 41 unidades repartidas entre ambas marcas.
Dentro de ese calendario, la compañía se ha marcado el ritmo de incorporar al menos un barco nuevo por año. En algunos ejercicios, la previsión incluso contempla la entrada en servicio de dos o tres unidades, lo que permitirá ir aumentando la capacidad de forma escalonada y adaptarse a la evolución de la demanda.
Una parte relevante de estas nuevas construcciones será para la propia MSC. La naviera recibirá doce barcos, de los que seis pertenecerán a su nueva clase «New Frontier», una serie de buques de menor tamaño respecto a los gigantes de la «World Class». La otra mitad de estas doce unidades se integrará precisamente en esa familia de barcos de gran capacidad, con la que la flota de MSC podría llegar a contar con 35 naves.
Explora Journeys, la marca orientada al segmento más exclusivo, también crecerá dentro del grupo. Está previsto que incorpore cuatro barcos adicionales hasta alcanzar una flota total de seis cruceros, reforzando así la oferta de productos de lujo y experiencias más personalizadas dentro del paraguas de MSC.
España y el Mediterráneo, pilares en la estrategia de crecimiento

Más allá del dato global de pasajeros, el mercado español se ha convertido en uno de los grandes motores del grupo. Onorato destaca que la compañía ha seguido aumentando su cuota de mercado en España durante el último ejercicio, situándose por encima del 60% que ya ostentaba el año anterior, lo que la consolida como la principal naviera en el país.
En este liderazgo ha tenido un papel determinante la inversión en infraestructuras, especialmente en Barcelona. MSC inauguró en 2025 su propia terminal de cruceros en el puerto barcelonés, una instalación que la compañía considera como su «casa» en la ciudad y que permite operar con una gran frecuencia de escalas.
Gracias a esa terminal en la capital catalana, la naviera puede mantener prácticamente un barco atracado casi cada día de la semana. Esta presencia continuada facilita tanto las operaciones de embarque y desembarque como la rotación de itinerarios por el Mediterráneo, lo que convierte a Barcelona en un hub esencial para sus rutas europeas.
Valencia también forma parte de la ecuación, aunque con matices. MSC ha seguido desarrollando su actividad en el puerto valenciano, si bien este año ha optado por destinar allí un barco de menor tamaño. El motivo es la ejecución de trabajos de renovación en las instalaciones portuarias, que limitan temporalmente la entrada de buques más grandes.
Esta combinación de puertos españoles estratégicos permite a la compañía reforzar su propuesta en el Mediterráneo occidental. La presencia simultánea en Barcelona y Valencia amplía las opciones de embarque para el público nacional y europeo, y facilita la conexión con rutas que combinan escalas en Italia, Francia, islas del Mediterráneo y otros destinos de la región.
Resultados por encima de la era prepandemia y fuerza del producto crucero

Desde el punto de vista financiero, MSC Cruceros ya ha dejado atrás el bache de la crisis sanitaria. Onorato subraya que los resultados de 2024 recuperaron los niveles previos a la pandemia y que el último ejercicio se ha situado incluso por encima de las cifras de 2019, tanto en volumen de pasajeros como en rendimiento del negocio.
Este comportamiento está ligado a la evolución de la demanda. Pese a un contexto marcado por tensiones geopolíticas y cierta incertidumbre económica, la compañía observa una demanda robusta y sostiene una visión optimista sobre el futuro del sector de cruceros en Europa y a escala global.
Uno de los argumentos que explica esta fortaleza es la relación entre precio y servicios incluidos. Onorato considera que el valor que aporta un crucero frente a su coste es «muy alto» si se compara con otras fórmulas de vacaciones, algo que en momentos de presión sobre el bolsillo de los hogares juega a favor de este tipo de producto.
Según el ejecutivo, en épocas de dificultades económicas los cruceros tienden a ganar atractivo porque permiten al viajero controlar mejor su presupuesto. Al agrupar en un único paquete alojamiento, transporte entre destinos, parte importante de la restauración y buena parte del ocio, se reducen los gastos imprevistos y aumenta la previsibilidad del coste total del viaje.
Este modelo está respaldado por la escala que ha alcanzado la naviera. MSC sostiene que su gran volumen de operaciones le permite aprovechar economías de escala, de manera que puede ofrecer precios que califica como muy competitivos sin renunciar a mantener un nivel de servicio amplio y variado a bordo de sus barcos.
Flexibilidad operativa ante crisis y debates sobre sobreturismo

Más allá de los factores puramente económicos, la compañía pone el acento en la capacidad de adaptación de sus itinerarios. En un escenario donde pueden surgir conflictos regionales o restricciones puntuales, la posibilidad de modificar rutas se convierte en una herramienta clave para mantener la actividad.
Onorato destaca que, cuando surge un problema geopolítico en una zona concreta, la naviera puede reposicionar sus barcos hacia otros destinos. Este margen de maniobra se ve facilitado por el carácter internacional de su clientela, ya que MSC no depende de una única nacionalidad predominante, a diferencia de algunas compañías más orientadas al mercado norteamericano.
Al mismo tiempo, el sector de cruceros se ve cada vez más interpelado por el debate público sobre el sobreturismo y el impacto ambiental. El CEO de MSC afirma que no es correcto señalar a los cruceros como responsables principales de la masificación turística y la contaminación, y considera que hay cierta distorsión en la forma en que se presentan los datos.
Como ejemplo, recuerda que a nivel mundial se registran más de 2.000 millones de viajes de vacaciones organizados al año, mientras que el volumen de cruceristas ronda los 35 millones. En su opinión, esto supone menos del 2% del total, por lo que cuestiona que se sitúe al crucero en el centro del problema del sobreturismo.
En el caso concreto de Barcelona, Onorato señala que durante años se contabilizaron como pasajeros de crucero tanto las salidas como las llegadas, lo que duplicaba las cifras reales. Según explica, esta forma de recuento contribuyó a agrandar la percepción del impacto, aunque ahora el sistema de cálculo ya se ha corregido para reflejar con mayor precisión el número de personas que realmente pasan por la ciudad en un crucero.
Una visión del ocio y las vacaciones más allá de la polémica

El máximo responsable de la naviera vincula parte de las críticas a los cruceros con la imagen lúdica que proyectan. A su juicio, se tiende a responsabilizar más a este tipo de barcos que a otros tráficos como ferris o buques de carga, en parte porque el crucero se asocia directamente con ocio, vacaciones y diversión.
En ese contexto, Onorato defiende el papel social del tiempo libre. Recuerda que las personas necesitan desconectar del trabajo y contar con periodos de descanso, no solo por una cuestión de bienestar físico sino también por salud mental. Las vacaciones, sostiene, cumplen una función que va más allá del simple entretenimiento.
Esta defensa del ocio no está reñida, según la compañía, con la obligación de avanzar en materia de sostenibilidad. Aunque en esta ocasión el foco se ha centrado en el crecimiento de pasajeros y flota, la naviera insiste en su apuesta por mejorar la eficiencia de sus buques y adaptarse a estándares medioambientales cada vez más exigentes, un aspecto que se ha convertido en tendencia en toda la industria.
De cara a los próximos años, el plan de MSC combina expansión y adaptación. El crecimiento previsto en Europa, con España como uno de los mercados más potentes, se apoyará en nuevas rutas, barcos más modernos y una mayor integración con los puertos base. Al mismo tiempo, la empresa sabe que tendrá que seguir respondiendo al escrutinio público sobre su impacto y a la competencia de otros modos de viajar.
Con una flota en expansión, resultados que ya superan los niveles de la etapa prepandemia y un fuerte anclaje en puertos como Barcelona y Valencia, MSC Cruceros afronta la próxima década con el reto de gestionar un aumento significativo de pasajeros hasta el entorno de los diez millones, sin perder de vista las demandas de precios ajustados, flexibilidad en los itinerarios y una mayor sensibilidad hacia el entorno en el que opera.
