MV Hondius llega a Róterdam para su desinfección por hantavirus

  • El MV Hondius ha atracado en el puerto de Róterdam para una desinfección integral tras un brote de hantavirus con tres fallecidos confirmados.
  • Las 27 personas que seguían a bordo serán sometidas a pruebas médicas y a una cuarentena de 42 días bajo supervisión de las autoridades neerlandesas.
  • El puerto de Róterdam, con infraestructura permanente de cuarentena marítima, acoge la limpieza a fondo del buque con protocolos estrictos.
  • España mantiene en observación a 14 pasajeros en el Hospital Gómez Ulla mientras la OMS recalca que el riesgo de transmisión sostenida entre personas es muy bajo.

Crucero afectado por brote de hantavirus

El crucero neerlandés MV Hondius, epicentro de un brote de hantavirus que ha generado preocupación internacional, ya se encuentra en el puerto de Róterdam para someterse a un proceso exhaustivo de limpieza y desinfección. El buque ha llegado sin pasajeros, únicamente con la tripulación imprescindible y personal sanitario, después de que la mayoría de ocupantes desembarcaran en Tenerife y fueran derivados a diferentes países.

Con el barco amarrado en una zona controlada del mayor puerto de Europa, Países Bajos asume la gestión de la emergencia sanitaria siguiendo los protocolos internacionales de salud marítima. El objetivo ahora es doble: por un lado, garantizar la atención y el aislamiento de las 27 personas que permanecían a bordo; por otro, devolver el navío a unas condiciones que permitan certificar la ausencia del virus.

Llegada al puerto de Róterdam y dispositivo de seguridad

Llegada del buque al puerto de Róterdam

El MV Hondius, de aproximadamente 107 metros de eslora y unos 17 de manga, accedió a la zona portuaria bajo un fuerte despliegue mediático y sanitario. La estampa distaba mucho de la habitual en un crucero de expedición: cubierta vacía, sin pasajeros disfrutando del paisaje, y una notable presencia de personal de seguridad y servicios médicos supervisando cada movimiento.

El barco ha atracado en la terminal de Calandsteiger 7, en el área de Europoort, un enclave preparado de manera permanente para gestionar cuarentenas marítimas y la llegada de embarcaciones con riesgos epidemiológicos. Esta infraestructura especializada convierte a Róterdam en uno de los pocos puertos europeos capaces de afrontar una situación de este tipo con recursos propios.

Según han explicado portavoces del servicio municipal de salud GGD, se trata de una operación cuidadosamente planificada, en la que cada paso —desde el atraque hasta el desembarco controlado— sigue un protocolo detallado. La prioridad es evitar cualquier posible exposición innecesaria de trabajadores portuarios y personal externo al entorno del buque.

La llegada se ha producido tras una semana de navegación desde las islas Canarias, donde los pasajeros y parte de la tripulación fueron evacuados y realojados en diferentes países, principalmente europeos. Durante la travesía hacia Países Bajos, el seguimiento sanitario a bordo ha estado en manos de especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM).

Quién sigue a bordo y cómo será la cuarentena

En el momento del atraque, permanecían en el Hondius 27 personas en total: 25 miembros de la tripulación y dos profesionales del RIVM encargados de supervisar la situación sanitaria a bordo. Las autoridades insisten en que, por ahora, ninguno de ellos presenta síntomas compatibles con la infección, aunque se mantendrá una vigilancia estrecha.

De estas 27 personas, cuatro son ciudadanos neerlandeses, que podrán completar la cuarentena en sus domicilios, siempre bajo seguimiento del servicio de salud pública. El resto, 23 tripulantes extranjeros, proceden principalmente de Filipinas (17), además de Ucrania (4), Rusia (1) y Polonia (1), y deberán permanecer aislados en instalaciones habilitadas al efecto en territorio neerlandés.

Nada más desembarcar, todos serán sometidos a pruebas diagnósticas, incluidas PCR específicas para hantavirus, y a una evaluación médica completa. La duración de la cuarentena se fija en 42 días, una cifra que responde al periodo máximo de incubación estimado para este virus y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda aplicar a quienes han estado potencialmente expuestos.

Para albergar a la tripulación internacional se han instalado cabinas y contenedores habitables en un muelle designado del puerto. Se trata de módulos preparados para acoger a los trabajadores durante el aislamiento, con espacios separados y normas muy claras: uso obligatorio de mascarilla en zonas comunes, distancia mínima de 1,5 metros y controles periódicos por parte del personal sanitario.

Las autoridades aún valoran si todo el periodo de cuarentena se cumplirá en estas instalaciones portuarias o si, en determinadas circunstancias, algunos tripulantes podrían ser trasladados más adelante a otros alojamientos o incluso a sus países de origen, siempre con el visto bueno de los equipos de salud pública y en coordinación con los estados implicados.

Operativo de limpieza, desinfección y destrucción de materiales

Tareas de desinfección en crucero

Una vez completado el desembarco, comienza la fase más delicada desde el punto de vista técnico: la descontaminación integral del MV Hondius. Especialistas marítimos calculan que las labores podrían alargarse al menos una semana, aunque la duración final dependerá del resultado de las inspecciones y de la certificación de que no quedan restos del virus en ninguna zona del buque.

El trabajo se desarrolla en la zona de Europoort, bajo la coordinación de varios organismos neerlandeses: el Servicio Municipal de Salud (GGD), el RIVM, la región de seguridad de Róterdam y la naviera Oceanwide Expeditions, propietaria del crucero. El acceso al barco queda restringido únicamente a personal acreditado, equipado con medidas de protección específicas.

La naviera ha contratado a empresas especializadas en desinfección para aplicar un protocolo basado en técnicas de limpieza húmeda, con productos como agua oxigenada y compuestos clorados. Los expertos recalcan que este tipo de procedimientos reduce el riesgo de que partículas contaminadas —sobre todo restos de roedores, considerados el reservorio habitual de muchos hantavirus— se dispersen en el aire durante la limpieza.

Además de tratar todas las superficies, se pondrá un foco especial en los sistemas de ventilación y climatización, así como en zonas de difícil acceso como conductos, almacenes y áreas técnicas. Cualquier mueble, tejido u objeto que no pueda ser higienizado con garantías suficientes será retirado, destruido y gestionado como residuo potencialmente peligroso para evitar la mínima posibilidad de persistencia del virus.

El objetivo final es que las autoridades puedan emitir un certificado que acredite que la nave está libre de riesgo sanitario. Hasta entonces, el barco permanecerá inmovilizado en el puerto, con controles periódicos tanto del espacio interior como del entorno inmediato, siguiendo las directrices de los protocolos internacionales de salud marítima.

Origen del brote, evacuación y situación internacional

Crucero en zona de cuarentena

El MV Hondius había partido el 1 de abril desde Argentina para realizar una ruta de expedición por la Antártida y el Atlántico Sur. Durante el viaje se detectó un brote de hantavirus, una infección poco frecuente pero potencialmente grave, que ha dejado hasta el momento tres personas fallecidas y al menos diez contagios confirmados, cifra que podría elevarse ligeramente con los últimos casos en estudio.

La evacuación del barco se desarrolló de forma escalonada, con un dispositivo que el Gobierno neerlandés y la propia OMS han calificado de exitoso. Los pasajeros fueron desembarcados en Tenerife y posteriormente trasladados por vía aérea a sus países, donde se han organizado cuarentenas y seguimientos médicos específicos, especialmente en Europa y Norteamérica.

Entre los contagios documentados se incluyen personas que viajaban en el crucero y otras que tuvieron un contacto directo con una de las fallecidas, como una pasajera que se encontraba en un vuelo en Johannesburgo (Sudáfrica) camino de Países Bajos. La Agencia de Salud Pública de Canadá ha comunicado un caso positivo entre los cuatro ciudadanos canadienses que habían abandonado el barco, lo que elevaría a 11 el número de infectados, pendiente de consolidación por parte de la OMS.

La Organización Mundial de la Salud insiste en que la probabilidad de transmisión sostenida de hantavirus entre personas es muy baja. No obstante, en este brote concreto se ha identificado el denominado hantavirus andino, una variante poco habitual que, a diferencia de otros tipos, sí puede transmitirse de persona a persona en determinadas circunstancias, razón por la que se han extremado las precauciones.

El periodo de incubación del virus puede alcanzar hasta seis semanas, por lo que la OMS considera razonable que se apliquen cuarentenas de 42 días a quienes hayan estado en el entorno del Hondius o hayan mantenido contactos de riesgo con casos confirmados. El director general del organismo, Tedros Adhanom, ya adelantó que es esperable que sigan apareciendo nuevos casos asociados al crucero durante las próximas semanas.

Impacto en España: seguimiento en el Gómez Ulla

Seguimiento sanitario relacionado con crucero

España también se ha visto implicada en el dispositivo al acoger la primera gran operación de desembarco en el puerto de Granadilla (Tenerife) y gestionar parte de la atención sanitaria a los pasajeros. En total, 14 españoles que viajaban en el MV Hondius fueron trasladados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde siguen sometidos a controles y aislamiento.

De estos 14 viajeros, únicamente uno ha dado positivo por hantavirus: un hombre de 70 años ingresado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel. Según las fuentes médicas consultadas, su evolución es favorable, con mínima sintomatología y una progresiva mejoría clínica, aunque continuará aislado hasta completar el periodo de seguridad.

Los otros 13 españoles continúan en observación, a la espera de segundas y sucesivas pruebas PCR que permitan confirmar que no ha habido contagio. Este lunes está previsto un nuevo cribado, y en caso de que los resultados sean negativos podrían abandonar el aislamiento estricto de sus habitaciones, aunque seguirían sometidos a restricciones de movimiento dentro del propio hospital.

Fuera de España, varios países europeos y americanos tienen también a ex pasajeros y tripulantes en cuarentena, coordinando la información con la OMS y con las autoridades neerlandesas. La situación, aunque vigilada con mucha atención, se considera controlada y muy alejada, por el momento, de un escenario similar al vivido con la pandemia de la COVID.

El Ministerio de Sanidad español mantiene un canal de comunicación permanente con sus homólogos de Países Bajos y con la OMS para actualizar datos de casos, movimientos de pasajeros y medidas de protección. La recomendación general para quienes compartieron viaje o vuelos con pasajeros del MV Hondius es que consulten con los servicios de salud ante cualquier síntoma inusual, especialmente fiebre alta, malestar intenso o dificultad respiratoria.

Crucero en proceso de limpieza

Con el crucero MV Hondius inmovilizado en Róterdam para una limpieza a fondo y una escrupulosa operación de cuarentenas, la gestión del brote de hantavirus entra en una fase de seguimiento prolongado pero más estable. El puerto neerlandés, preparado para emergencias marítimas, el dispositivo sanitario coordinado entre GGD, RIVM y la OMS, y la vigilancia sobre pasajeros en España y otros países dibujan un escenario de máxima precaución, en el que se busca cortar cualquier posible cadena de contagios mientras se devuelve, paso a paso, la normalidad a la tripulación, a los viajeros y al propio buque.

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