Alguna vez he hablado en este mismo blog de algunos trucos para sobrellevar el mareo a bordo de un barco, pero como sigo recibiendo preguntas al respecto he pensado que además de algún truco voy a explicarte por qué se produce este tipo de mareo, al que se llama mareo por movimiento, o cinético, y tiene que ver con el hecho de que tu cerebro no congenia bien la información que le llega por las diferentes partes del cuerpo. Te lo explico mejor y, además, vamos a ver quién tiene más riesgo de padecerlo, cuáles son sus síntomas, tratamientos y formas de prevenirlo tanto en barco como en coche, avión o tren.
¿Qué es el mareo por movimiento o cinetosis?

El mareo por movimiento o cinetosis es una sensación de malestar, náuseas y desequilibrio que aparece cuando viajamos en barco, coche, tren, avión o incluso cuando usamos simuladores, realidad virtual o videojuegos con muchos cambios de cámara. No es una enfermedad grave en personas sanas, pero puede resultar muy incapacitante durante el viaje y arruinarte unas vacaciones o un crucero si no sabes cómo manejarla.
Esta cinetosis puede afectar a cualquier persona, pero se ha visto que los niños de entre 2 y 12 años, las mujeres (sobre todo en el embarazo) y las personas mayores son más propensas a sufrirla. En menores de 2 años es poco frecuente, pero a partir de esa edad la sensibilidad al mareo aumenta y, en algunas personas adultas, se mantiene a lo largo de toda la vida.
En el caso concreto de los cruceros, es especialmente habitual al inicio del viaje, cuando el cuerpo todavía no se ha adaptado al balanceo continuado del barco. Aun así, la buena noticia es que no deja secuelas a largo plazo y que con buenas estrategias de prevención suele controlarse bastante bien.
¿Por qué se produce el mareo por movimiento?

A través del oído interno percibimos si estamos en movimiento o no, y de qué manera lo hacemos. A través de los ojos también sabemos si nos movemos o no, y además la piel te dice qué parte de nuestro cuerpo es la que está en contacto con el suelo. De esta forma los músculos y las articulaciones le mandan información al cerebro, indicándole qué músculos están en movimiento y la postura que tienes.
Bien, cuando esto se produce dentro de un objeto que tiene su propio movimiento, por ejemplo un barco, un coche o un avión, es cuando tu cerebro recibe señales contradictorias y se hace un lío. Por ejemplo, si estás leyendo en tu móvil dentro de un autobús, tus ojos ven algo que está quieto, pero el oído interno detecta el traqueteo y las curvas de la carretera. Esa discrepancia entre lo que ven los ojos, lo que siente el oído interno y lo que notan músculos y articulaciones es lo que desencadena el mareo por movimiento.
Algo parecido ocurre en un camarote interior de un barco: tu oído interno nota el balanceo constante de las olas, pero tus ojos apenas perciben movimiento porque miran paredes y muebles estáticos. Esa falta de coherencia sensorial hace que el cerebro interprete la situación como algo anómalo y reaccione con los típicos sudores fríos, náuseas y vértigos.
Curiosamente, también puede pasar al revés: en algunos videojuegos, películas con cámara al hombro o realidad virtual, los ojos perciben un movimiento intenso, pero el cuerpo y el oído interno están quietos. De nuevo aparece el mismo desajuste y, con él, los síntomas de cinetosis, aunque estés sentado en el sofá de tu casa.
¿Quién puede padecer mareo por movimiento?
Aunque cualquier persona puede llegar a marearse, existen grupos con mayor susceptibilidad al mareo cinético:
- Niños de 2 a 12 años: su sistema del equilibrio está aún en desarrollo y responden con más intensidad al movimiento.
- Mujeres: influyen los cambios hormonales, especialmente durante el embarazo o en determinadas fases del ciclo.
- Personas mayores: los cambios en el oído interno y en la circulación aumentan la probabilidad de marearse.
- Personas con antecedentes de migrañas o problemas del oído interno, como laberintitis o enfermedad de Ménière.
- Quienes sienten ansiedad o miedo al viaje, porque el estrés incrementa la sensibilidad a las sensaciones corporales.
En la mayoría de los casos, el organismo acaba adaptándose tras varios días de exposición al movimiento. Es bastante típico que durante los primeros días de navegación te marees con facilidad y, sin embargo, hacia la mitad del crucero el cerebro ya haya aprendido a interpretar mejor las señales y los síntomas disminuyan de forma clara.
Síntomas del mareo por movimiento
Los síntomas de este mareo ya los conoces, comienzan con sudores fríos, te pones blanco, malestar general, vértigo, náuseas y por último, llegan a los vómitos. Pero la cinetosis puede dar lugar a una gama más amplia de manifestaciones que conviene reconocer para actuar cuanto antes.
síntomas más habituales:
- Bostezos frecuentes y sensación de sueño al inicio del episodio.
- Sudoración fría y palidez progresiva.
- Salivación aumentada, que suele ser el preludio de las náuseas.
- Malestar general, con sensación de debilidad o “cuerpo cortado”.
- Náuseas y vómitos, a veces repetidos.
- Vértigo o sensación de que todo gira, incluso estando parado.
- Cefalea o presión en la cabeza.
- Fatiga y somnolencia, sobre todo tras varios episodios.
- Aerofagia (tragar aire) con eructos frecuentes.
- En casos intensos, hiperventilación o incluso desmayo.
Recuerda que esto en sí no es una enfermedad estructural, sino una reacción natural del cuerpo a lo que tu cerebro no consigue interpretar. Por eso lo más normal es que tras unos días de navegación, nuestro cerebro asimile el movimiento al que estamos sometidos y ya dejemos de marearnos. Luego puede pasar que, al llegar a tierra firme, tengas sensación de seguir balanceándote durante unas horas, lo que se conoce como fenómeno de “tierra que se mueve”.
Factores que aumentan el riesgo de marearte
Hay circunstancias del viaje que pueden disparar o empeorar la cinetosis aun en personas que no se marean siempre:
- Trayectos con muchas curvas o cambios bruscos de velocidad en coche o autobús.
- Turbulencias en avión o mar embravecido en barco.
- Mala ventilación, calor excesivo o presencia de humo y olores fuertes.
- Viajar a contramarcha o sentado en la parte trasera del vehículo.
- Leer o usar pantallas mientras el vehículo está en movimiento.
- Comidas copiosas, grasas o muy especiadas antes del trayecto.
- Consumo de alcohol o determinadas medicaciones que influyen en el sistema nervioso.
Cuantos más de estos factores se sumen, mayor es la probabilidad de que aparezca el mareo, de modo que controlarlos forma parte clave de la prevención, sobre todo en cruceros largos.
Consejos y remedios para evitar el mareo en barco, coche, avión y tren
Si eres de los que te mareas con frecuencia, en general mira siempre hacia adelante, llevando la misma dirección que el transporte en el que viajas, y si estás a bordo de un barco sube a la cubierta superior, lo más al centro posible del buque y mira hacia el horizonte, para ver juntarse el mar y el cielo. Además de este consejo básico, puedes aplicar muchas otras estrategias prácticas:
- Elige bien el asiento: asiento delantero en el coche, cerca de las alas en el avión, vagones delanteros en el tren y zona central y baja en el barco, donde se nota menos el balanceo.
- Mantén la mirada en un punto lejano, como el horizonte o un objeto fijo en tierra, y evita fijarla en objetos dentro del vehículo.
- Mueve la cabeza lo menos posible y apóyala en el reposacabezas para reducir los giros bruscos.
- Evita leer o usar dispositivos electrónicos mientras te desplazas; escuchar música o conversar suele resultar más tolerable.
- Procurar una buena ventilación: abre la ventana en el coche o sal a cubierta en el barco para respirar aire fresco.
- No fumes ni te sientes cerca de fumadores, y aléjate de olores intensos como combustibles o perfumes muy fuertes.
- Haz comidas ligeras antes y durante el viaje, evitando grasas, picantes y exceso de cantidad.
- Hidrátate con pequeñas cantidades de agua o bebidas suaves y sin alcohol a lo largo del trayecto.
- Si el viaje es largo, realiza paradas cuando sea posible para caminar, estirar las piernas y recuperar el equilibrio.
En el caso de los cruceros o travesías largas, muchas personas se benefician de una exposición progresiva al movimiento: pasar más tiempo en cubierta el primer día, evitar actividades que aumenten demasiado la sensación de balanceo y, poco a poco, permitir que el cuerpo se adapte al entorno marino.
Medicamentos y otros tratamientos para la cinetosis
Cuando las medidas físicas no son suficientes, existen medicamentos específicos que ayudan a prevenir o reducir el mareo. Siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario antes de tomarlos, pero conviene conocer las opciones más habituales:
- Antihistamínicos como el dimenhidrinato o la meclizina: reducen las náuseas y el mareo, aunque pueden producir cierta somnolencia, por lo que no deben usarlos conductores ni mezclarse con alcohol.
- Escopolamina en parches, que se coloca detrás de la oreja varias horas antes del viaje y ofrece protección prolongada en personas muy susceptibles.
- Antieméticos como el ondansetrón o la metoclopramida, que ayudan a controlar náuseas y vómitos intensos en determinados casos.
En niños, embarazadas, personas mayores o pacientes con enfermedades previas, la dosis y el tipo de fármaco deben ajustarse con especial cuidado, por lo que es fundamental seguir las indicaciones del médico o del farmacéutico. Todos estos medicamentos funcionan mejor si se toman antes de que aparezcan los síntomas, ya que una vez que el mareo se ha instaurado son menos eficaces.
Además de los fármacos, algunas personas utilizan remedios complementarios como el jengibre (en infusión, caramelos o cápsulas), pulseras de acupresión en la muñeca o técnicas de respiración y relajación. La evidencia científica sobre estas alternativas es variable, pero suelen ser seguras y muchas personas refieren un alivio notable del malestar.
Ojalá haya podido ayudaros un poco con esta perspectiva del mareo por movimiento o cinético. Conociendo mejor cómo se produce, quién tiene más riesgo, qué síntomas provoca y qué puedes hacer para prevenirlo o tratarlo, es mucho más fácil disfrutar de un crucero, un viaje en avión o una ruta en coche sin que el mareo arruine la experiencia.