La temporada de viajes hacia la Antártida, el continente blanco, se inaugura cada año cuando los primeros buques de expedición llegan a Ushuaia. Quienes sueñan con alcanzar el continente de hielo suelen embarcarse hasta comienzos de abril, cuando las condiciones siguen siendo favorables para la navegación.
Se prevén centenares de recaladas en el Puerto de Ushuaia a lo largo de la temporada, con decenas de barcos operando: muchos de ellos son buques de expedición antártica y otros realizan cruceros no antárticos por la región patagónica.
Las embarcaciones que parten desde Ushuaia combinan aventura y naturaleza en su máxima expresión. Tras soltar amarras, ponen rumbo Sur para cruzar el Pasaje de Drake hacia el extremo noroccidental de la Península Antártica, a unos dos días de navegación desde Tierra del Fuego.
Tanto la duración de los viajes como los itinerarios varían: desde programas de alrededor de 10 días hasta expediciones de más de tres semanas, que pueden incluir la Península y Islas Subantárticas como Georgias, Sandwich u Orcadas del Sur.
Entre los clásicos de la temporada figura el operador Antarpply Expeditions, con buques de pequeña capacidad (en torno a 90 pasajeros) ideales para desembarcos ágiles. También se avistan unidades de mayor porte como Le Lyrial (Compagnie des Îles du Ponant) y naves de vuelta al mundo como Asuka II (Asuka Cruises), que hacen escala en el Fin del Mundo dentro de sus rutas de larga distancia.
Para tener más datos sobre el turismo en la Antártida puedes consultar aquí.
Lugares imprescindibles y experiencias

Un crucero antártico permite seguir los pasos de grandes exploradores y conocer enclaves míticos: el Pasaje de Drake, las Islas Shetland del Sur (con la célebre Isla Elefante), el Estrecho de Gerlache, el Glaciar Skua, Puerto Orne, Isla Petermann, Isla Cuverville (y su colonia de pingüino papúa), Bahía Daisy y la base antártica Almirante Brown. A ello se suman desembarcos diarios en zodiac y navegación entre icebergs e imponentes glaciares.
Puertos de salida y alternativas de acceso

La vía más cómoda es embarcar desde Ushuaia (Argentina) o Punta Arenas (Chile). Algunas expediciones comienzan más al norte, con salidas desde Montevideo o Buenos Aires, ideales para quienes desean combinar la Antártida con otras escalas sudamericanas. Existe además la fórmula fly&cruise (aerocrucero), que evita el Drake volando a las islas antárticas para abordar el barco allí.
Cuándo ir y qué esperar
La mejor época es el verano austral (aprox. de noviembre a marzo): más horas de luz, temperaturas menos extremas y mayor accesibilidad. A inicios de temporada predominan paisajes nevados; en pleno verano se intensifica la vida salvaje (pingüinos, focas, aves marinas) y avistamientos de ballenas; hacia el final, las luces doradas del atardecer regalan fotografías espectaculares. La temporada alta coincide con las fiestas de fin de año, cuando la demanda y los precios suelen ser superiores.
Compañías y barcos de expedición
Operan numerosas navieras especializadas: Silversea (expediciones premium), Hurtigruten (grandes referentes polares), Quark Expeditions (pionera en el Drake), Ponant (lujo francés) o Swan Hellenic, entre otras. Aunque ningún país es dueño de la Antártida, se viaja bajo normativas internacionales y la membresía IAATO garantiza bajos impactos y desembarcos regulados. No se requiere visado para la Antártida, pero sí cumplir los requisitos migratorios de Argentina o Chile según tu nacionalidad.
Tipos de crucero, cabinas y vida a bordo
- Icebreakers (rompehielos): acceso a áreas remotas como el Mar de Ross o el sur del Weddell; viajes largos, enfoque exploratorio.
- Luxury Expedition: 100–200 pasajeros, alto confort hotelero y excelentes servicios.
- Small Expedition: alrededor de 100 pasajeros; máxima flexibilidad y desembarcos en un solo turno.
Barcos icónicos como el M/V Ushuaia (buena relación calidad-precio y equipo bilingüe), Plancius, Ortelius o Hondius (todas las cabinas exteriores, opciones de suite y alta clasificación polar) ofrecen distintas configuraciones: cabinas básicas (triple/cuádruple), dobles con ojo de buey o ventana, y suites con mayor espacio. Muchas navieras admiten habitaciones compartidas para optimizar costes.
Actividades y enfoque de las expediciones
Además de los desembarcos en zodiac, se ofrecen experiencias como kayak, raquetas de nieve, senderismo, camping, fotografía (talleres), e incluso buceo o snorkel en programas específicos. A bordo, un equipo de guías y científicos imparte charlas sobre geología, fauna y climatología, reforzando un turismo responsable y la observación segura de la fauna.
A destacar del viaje
- Acceso a paisajes prístinos: cordilleras, canales helados, glaciares tabulares y una fauna única.
- Itinerarios optimizados por expertos para maximizar encuentros con pingüinos, focas y cetáceos.
- Buques de expedición de pequeña capacidad que agilizan desembarcos y favorecen una experiencia íntima.
- Programa de conferencias y actividades que potencian el carácter explorador del viaje.
Quien pisa la Antártida descubre un lugar único donde el ser humano pasa a un segundo plano: hielo, viento, mar y vida salvaje lo ocupan todo. Con la planificación adecuada (ventana temporal, puerto de salida, tipo de barco, cabina y actividades), el resultado es una expedición tan emocionante como transformadora.