Viajar en el Queen Mary 2 con mascotas es una experiencia única en el mundo de los cruceros, ya que se trata del gran transatlántico de pasajeros que ofrece un servicio de perreras permanente para perros y gatos durante sus travesías de larga distancia. Dentro de la profunda remodelación realizada en el barco, se han incluido unas instalaciones más amplias y mejoradas para los animales de compañía, en el marco de la reforma más importante del buque en sus 12 años de historia, cuyo presupuesto total asciende a 117 millones de euros.
El Queen Mary 2 es la única gran embarcación de pasajeros de larga distancia que admite perros y gatos como mascotas en rutas transatlánticas regulares. Los propietarios pueden visitar a sus animales varias veces al día y supervisar su alimentación y bienestar, pero no está permitido llevarlos a los camarotes ni sacarlos de las zonas específicamente habilitadas para mascotas, algo que está totalmente prohibido por motivos de higiene, seguridad y normativa sanitaria internacional.
Remodelación del Queen Mary 2 y ampliación de las perreras
Además de la ampliación de las zonas para mascotas, se han incluido nuevos camarotes y suites que elevan la capacidad total de pasajeros, se han usado más de 14.000 litros de pintura para renovar el casco y se han instalado 55.000 metros cuadrados de alfombras y 4.000 nuevos cuadros, dando un aire más moderno a su decoración sin perder el encanto del Art Decó característico del barco. Todo ello refuerza la imagen del Queen Mary 2 como buque insignia de Cunard y como referencia del lujo clásico en las travesías entre Europa y Norteamérica.
Dentro de esta remodelación se ha prestado una atención especial al concepto pet friendly a bordo, consciente de que cada vez más pasajeros consideran a sus mascotas como miembros esenciales de la familia. La naviera ha optado por mantener este servicio, a diferencia de la amplia mayoría de compañías de cruceros que no aceptan animales de compañía, y ha reforzado sus instalaciones con mejoras tanto en el espacio interior como en las áreas al aire libre.
Pero volviendo al tema de las mascotas, ahora el Queen Mary 2 tiene 24 perreras a bordo, el doble de las que tenía antes. Estas perreras se distribuyen en distintos tamaños para adaptarse a perros pequeños, medianos y grandes, siempre que entren dentro de los límites específicos establecidos por la naviera para garantizar su comodidad. Cada alojamiento dispone de espacio suficiente para descansar, moverse y dormir, con una limpieza frecuente y supervisión continua por parte del personal especializado.
A la inauguración de estas instalaciones acudieron algunas de las mascotas más famosas de Instagram en Nueva York, conocidas para sus seguidores como Chloe la Mini Frenchie (133.000 seguidores), Wally el Corgi (92.000 seguidores) y Ella Bean (40.000 seguidores). Con ello, Cunard quiso subrayar el carácter icónico de este servicio y su vocación de convertirse en referente mundial para viajar en barco con perros y gatos.
Cómo son las áreas para mascotas a bordo del Queen Mary 2

Más allá de que se hayan construido nuevas perreras, también se ha mejorado el área de las mascotas con un mayor espacio para que los perros caminen y jueguen, una sala específica para dueños y una serie de elementos decorativos que hacen más agradable la experiencia. No falta una auténtica toma de agua de la ciudad de Nueva York y una emblemática farola británica, para que dueños y perros se sientan como dando un paseo por el barrio, recreando simbólicamente ambos lados del Atlántico.
Las instalaciones de perreras, conocidas como Kennels, están ubicadas en una cubierta alta con acceso a una zona exterior acondicionada para pasear, donde los perros pueden estirar las patas, socializar con otros animales y tomar el aire marino. Esta zona se mantiene cuidadosamente limpia y cuenta con superficies adaptadas para facilitar las deposiciones, con protocolos de recogida y desinfección que reducen cualquier posible molestia para el resto de pasajeros.
El espacio interior de los Kennels incluye una sala para dueños, donde los pasajeros pueden esperar cómodamente mientras visitan a su compañero peludo, hablar con el encargado de las perreras (Kennel Master) y resolver cualquier duda sobre los horarios, la alimentación o las rutinas de juego. Esta figura es un profesional responsable de coordinar el cuidado diario de las mascotas, gestionar su alimentación y vigilar su estado de salud a lo largo de toda la travesía.
Para asegurar que se cumplan los requisitos dietéticos de cada mascota, la naviera se pone en contacto con los propietarios antes de zarpar con una selección de marcas de alimentos para animales que pueden ofrecer a bordo. Si ninguna de estas opciones satisface la preferencia o las necesidades concretas del perro o gato, los propietarios pueden traer su propia comida, siempre dentro de la normativa de aduanas y sanidad animal vigente.
Las mascotas pueden ser alimentadas directamente por sus dueños durante las visitas, o bien por el encargado de los Kennels, según prefiera cada pasajero. Además, se pueden pedir a bordo, bajo petición específica, platos frescos como pollo cocido, verduras y caldo, lo que permite ofrecer una dieta más natural y variada cuando el veterinario así lo aconseja o el animal tiene costumbres alimenticias muy concretas.
Reservas, requisitos y limitaciones para embarcar con perro o gato

Aunque el Queen Mary 2 sea el gran referente en cruceros que aceptan mascotas, las plazas de perrera son muy limitadas y se llenan con mucha antelación, especialmente en temporada alta y en las travesías transatlánticas más demandadas. Por ello, es fundamental realizar la reserva con meses (e incluso más de un año) de anticipación si se quiere garantizar un espacio para el perro o el gato.
Cada mascota debe tener su propia reserva asociada, indicando con precisión la especie, raza, tamaño y peso, de forma que la naviera pueda asignar una perrera del tamaño adecuado y comprobar que no se superan las dimensiones máximas admitidas. Existen razas de perro de gran tamaño que no pueden ser aceptadas a bordo porque no caben de forma cómoda y segura en ninguna de las jaulas disponibles.
Entre las razas que habitualmente se excluyen por tamaño se encuentran el afgano, el perro perdiguero revestido rizado, el sabueso, el Gordon Setter, el Borzoi, el Alano, el Briard, el galgo, el Irish Wolfhound, el Setter irlandés, el mastín, el Deerhound, el Terranova, el doberman, la raza Pirenaica, el San Bernardo, el Saluki, el Weimaraner, el Bull Mastiff y el Malamute, así como las consideradas de razas potencialmente peligrosas o de combate y sus mezclas. Para el resto, siempre se evalúa que el animal pueda permanecer erguido, girar y tumbarse sin dificultad dentro del espacio asignado.
A nivel sanitario, la naviera exige que la mascota tenga microchip identificativo y un libro de vacunación en regla, con especial atención a la vacuna contra la rabia, tratamientos frente a garrapatas y desparasitación interna cuando el itinerario lo exige. En las rutas que afectan a Reino Unido o a puertos europeos, puede ser necesario disponer de un pasaporte europeo para mascotas y cumplir plazos concretos para la administración de ciertos tratamientos antiparasitarios.
Viajar con mascota implica también un coste adicional específico, que varía en función del tamaño de la perrera y la duración de la travesía. A cambio, el animal dispone de su propio chaleco salvavidas, atención diaria por parte del Kennel Master, acceso a la zona de juego, posibilidad de menú adaptado y entrega de certificados simbólicos cuando se completan ciertas travesías emblemáticas, como el cruce del Atlántico.
Animales de servicio y perros guía a bordo
Un detalle que no quiero dejar pasar es que estoy hablando de perros y gatos como mascotas cuando describo las perreras del Queen Mary 2; esos son los que no pueden viajar en camarote ni acceder a zonas comunes. Sin embargo, los perros guía de las personas invidentes sí están permitidos a bordo como animales de servicio, tanto en este barco como en la mayoría de navieras de crucero, aunque en todos los casos tienen que tener asegurado el cuidado de su higiene y alimentación por parte de su dueño.
Los perros guía y otros animales de asistencia entrenados tienen un estatus diferente porque están protegidos por leyes de accesibilidad en numerosos países. Estos animales pueden acompañar a su usuario en casi todas las áreas públicas del barco (con la excepción habitual de piscinas y zonas de spa) y permanecer con él en el camarote, siempre que se mantengan correctamente atados, controlados y cumplan con los requisitos de documentación y vacunación requeridos tanto por la naviera como por los países incluidos en el itinerario.
En muchas compañías, para embarcar con un animal de servicio se debe rellenar un formulario de necesidades especiales antes del crucero, aportando certificados que acrediten el entrenamiento del perro y la condición médica de la persona. Aunque el Queen Mary 2 destaque por su servicio de Kennels para mascotas, su política hacia perros guía se alinea con la práctica general de grandes navieras como MSC Cruceros, Costa Cruceros, Norwegian Cruise Line, Royal Caribbean o Carnival Cruise Line, que admiten estos animales reconociendo su función esencial para la autonomía del pasajero.
Si quieres saber más de cómo estará atendida tu mascota en este maravilloso buque te recomiendo que leas este artículo. Allí se profundiza en otros detalles prácticos sobre documentación, reservas y experiencias reales de viajeros que ya han utilizado las perreras del Queen Mary 2 para cruzar el Atlántico junto a sus compañeros de cuatro patas.
La combinación de tradición marítima, lujo clásico y un servicio para mascotas tan completo convierte al Queen Mary 2 en la opción más destacada para quienes no quieren separarse de su perro o gato en un gran viaje en barco, manteniendo siempre un estricto equilibrio entre el bienestar animal, la comodidad de todos los pasajeros y el cumplimiento de la compleja normativa internacional sobre transporte de animales.

