
Cuando las cifras globales del turismo de cruceros siguen creciendo nos encontramos con el revés de la moneda, y es que el número de turistas de cruceros que llegan a los puertos panameños se desmoronó en más de un 70 por ciento durante un periodo reciente de siete meses.
En los primeros siete meses de ese periodo el número de turistas que llegó a Panamá a través de un crucero se cayó un 71.4%.
Las expresiones más pesimistas hablan que de seguir esta tendencia la actividad de los cruceros podría desaparecer en Panamá. En un intervalo comparable anterior, los cruceros que desembarcaron en los puertos panameños trajeron 329.727 turistas, pero en el periodo equivalente siguiente, la cantidad fue de apenas 94.437 pasajeros.
Destacan tres factores que pueden ser la causa de la reducción de pasajeros: la situación económica de la región, los servicios de los puertos, que se han estado deteriorando, y la falta de seguimiento de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP).
Se están desarrollando estrategias específicas para atraer un mayor volumen de turistas, como el home port, convenciones y negociaciones que incrementen de manera más rápida el número en aumento natural del turismo en Panamá. El atractivo principal del país son las compras, pero a la vez se quiere incitar a visitar destinos internos en la ciudad, como el Canal de Panamá, el Biomuseo y el Casco Antiguo.
Las autoridades también se han reunido en Miami con los CEOs de Carnival Cruises y Royal Caribbean, para explicarles los atractivos y ventajas de los puertos panameños, buscando incrementar la llegada de estas dos importantes navieras en las próximas temporadas.
Contexto reciente: vulnerabilidad del sector ante crisis sanitarias

Episodios de crisis sanitaria global pusieron a prueba la resiliencia de la industria y de la infraestructura panameña. El cierre temporal de puertos y fronteras en varios países sudamericanos provocó itinerarios alterados, naves a la deriva logística y decisiones complejas sobre tránsitos por el Canal. En ese contexto, decenas de cruceros vieron afectado su paso o sus escalas, con impacto directo en la llegada de pasajeros y en la percepción de seguridad operativa del destino.
El caso Zaandam y Rotterdam: cronología esencial y decisiones
Uno de los hitos más analizados fue el del crucero Zaandam, asistido por el buque Rotterdam. La embarcación, con alrededor de 1.800 personas a bordo (aproximadamente 1.243 pasajeros y 586 tripulantes, según recuentos de prensa), reconfiguró su ruta hacia Panamá tras sucesivos rechazos en puertos de la región. La naviera informó el fallecimiento de cuatro pasajeros de edad avanzada y la existencia de al menos dos casos positivos confirmados por pruebas, mientras que 53 pasajeros y 85 tripulantes reportaron síntomas gripales, elevando a más de un centenar el total de personas con malestares compatibles.
Ante esa situación, se implementó un plan de contención a bordo: confinamiento en camarotes de todos los pasajeros, entrega de alimentos en la puerta y refuerzo del personal médico. Desde Estados Unidos, el Rotterdam navegó con suministros, personal y kits de prueba para realizar tests y triaje sanitario. La compañía negoció destinos alternativos tras rechazos iniciales en puertos de Florida, con la directiva destacando un esfuerzo “24/7” con agencias gubernamentales y calificando el episodio de “sin precedentes”. Como medida adicional, se procedió al traslado en altamar de un contingente de alrededor de 400 pasajeros asintomáticos hacia el buque de apoyo.
Operativa en puertos panameños: restricciones, apoyo y aprendizajes

Las autoridades panameñas habilitaron un apoyo humanitario seguro: ninguna persona desembarcó y las operaciones de abastecimiento y transferencia se realizaron mar adentro, a más de ocho millas de la ciudad, bajo supervisión de la Autoridad Marítima y en coordinación con la Autoridad del Canal. El tránsito por la vía interoceánica, sujeto a autorización sanitaria, se condicionó al aislamiento de la nave y a estrictos protocolos. La embarcación permaneció fondeada frente a Isla San Miguel (Archipiélago de Las Perlas) mientras se definían escenarios de continuación.
El caso dejó aprendizajes: la necesidad de corredores humanitarios preacordados, protocolos de transbordo documentados, criterios de prueba y aislamiento vinculados a decisiones de tránsito por el Canal, y una comunicación transparente entre navieras, autoridades y comunidad local. Vocerías oficiales destacaron el carácter solidario del apoyo brindado por Panamá en un entorno de cierres generalizados, al tiempo que dejaron claro el cumplimiento estricto de las restricciones sanitarias.
Medidas para reactivar y blindar la llegada de cruceros
Para revertir los descensos y fortalecer la competitividad, Panamá puede acelerar un paquete de acciones tácticas y estratégicas:
- Home port resiliente: prechequeo sanitario digital, salas de evaluación clínica, corredores estériles y coordinación con aerolíneas para flujos de conexión ordenados.
- Excelencia portuaria: mejoras en operación de terminales, tiempos de embarque/desembarque, abastecimiento y servicios al pasajero (wi-fi, señalética, movilidad).
- Alianzas con navieras: esquemas de tasas variables por volumen/estacionalidad, slots garantizados en calendario y campañas de co-marketing en mercados emisores clave.
- Gestión de crisis: manual único interinstitucional, centro de coordinación 24/7, simulacros conjuntos y vocerías alineadas para decisiones de tránsito y escala.
- Producto en destino: experiencias cortas y de alta demanda —Canal de Panamá, Biomuseo, Casco Antiguo y compras— con ofertas escalables para distintas duraciones de escala.
El efecto combinado de una coyuntura sanitaria, la calidad del servicio portuario y la coordinación público-privada explica buena parte del retroceso de llegadas. La experiencia con Zaandam/Rotterdam evidenció la urgencia de protocolos robustos y, a la vez, la capacidad del país para ofrecer apoyo humanitario controlado. Con mejoras operativas, acuerdos comerciales y productos atractivos en ciudad y alrededores, Panamá está en posición de recuperar tráfico, elevar la confianza de las navieras y capitalizar su ventaja geográfica junto al Canal.
