Creo que no me equivoco si digo que viajar en un buque mercante es la forma de navegar, en este momento, más alternativa y fuera de mira (outsight) que hay. Una de las características de viajar de esta manera es que a bordo no puede haber más de 10 viajeros que paguen, legalmente esta es la cantidad máxima de pasajeros que pueden acomodar muchos buques de carga que aceptan turismo.
Te voy pasando datos, en el mundo hay miles de buques oceánicos grandes, pero sólo un porcentaje muy pequeño transporta carga y pasajeros, son cargueros y barcos que transportan correo y suministros. Estos últimos suelen hacer rutas a comunidades costeras que se encuentran aisladas, por lo que permiten acceder a rincones del planeta que de otro modo serían muy complicados de visitar.
Obvio que este tipo de viaje es sólo apto para los/las que no tienen prisas, los itinerarios de navegación varían entre dos semanas y más de 100 días, según el puerto en el que te embarques y la ruta comercial que siga el barco. La filosofía es el viaje lento: olvidarte del calendario, asumir posibles cambios de horario y disfrutar del trayecto como experiencia principal.

Qué significa realmente viajar en un buque mercante
Una de las cosas que más sorprenden al viajar en un mercante es que no llegas al puerto de cruceros, y no hay ningún bus turístico esperándote para guiarte en tu recorrido. Desembarcas en terminales de carga, rodeado de contenedores, grúas, camiones y una actividad frenética de carga y descarga.
No te pierdas el fascinante ritual de ver cargar o descargar los contenedores: las grúas se mueven de forma casi coreografiada, los contenedores cambian de posición y puedes observar desde primera fila cómo funciona el comercio internacional en la práctica.
Muchas de las ciudades a las que llegan estos barcos están fuera de los típicos destinos turísticos, lo que te dará la oportunidad de descubrir paisajes vírgenes y diferentes, a poca distancia (quizás) de ese destino turístico que se encuentra dentro de los circuitos más tradicionales. Para amantes del viaje auténtico, es una manera excelente de conectar con la vida local y escapar de las rutas masificadas.
Debes tener presente que un buque de carga es, ante todo, un espacio de trabajo. La prioridad de la tripulación es la mercancía y la seguridad, no el ocio del pasajero. Por eso, hay áreas restringidas, normas estrictas de seguridad y horarios que se respetan al milímetro durante las maniobras. Como pasajero, tu papel es observar, aprender y disfrutar sin interferir en las operaciones.
Cómo se contrata un pasaje y cuánto cuesta
En internet se pueden encontrar varias agencias especializadas en viajes en cargueros que actúan como intermediarias entre las navieras y los pasajeros. Algunas rutas que ofrece, entre muchas otras, son:
- Roterdam – Singapur.
- Hamburgo – China.
- Alicante – Islas Canarias.
- Venecia – Israel.
- Roterdam – Irlanda.
- Finlandia – Golfo de Bathonia.
Hay agencias de viajes que venden pasajes para este tipo de viajes y te explican rutas disponibles, tiempos de tránsito y precios. Muchas veces es más económico si te enteras a través de estas agencias del nombre del buque y, a partir de ahí, averiguas a qué naviera pertenece para contratar directamente con ella y ahorrarte comisiones, siempre que la compañía lo permita.
En cuanto al precio, la mayoría de experiencias reales sitúan el coste entre 60 y 135 euros por día y persona según la ruta, la compañía y el tipo de camarote. En ese importe suelen estar incluidas todas las comidas, la lavandería básica y el uso de las instalaciones comunes (gimnasio, pequeñas salas de ocio, etc.). No es un modo de viaje barato, pero sí muy especial: el valor está en la experiencia de vida a bordo, no en el lujo.
Además del billete, a veces hay que pagar tasas portuarias o administrativas adicionales, y es imprescindible contar con un seguro de viaje con buena cobertura médica, ya que el billete en carguero no suele incluir seguro médico. A bordo existe una pequeña enfermería para atender percances menores, pero cualquier evacuación en medio del océano es compleja y costosa, por lo que se exige un seguro adecuado.
Cómo son los camarotes y las instalaciones a bordo
¿Y cómo son los camarotes? Bueno, pues no tienen toallas en forma de animales para recibirte, pero suelen ser más espaciosos que los básicos de un crucero. Están situados en las cubiertas superiores, con baño privado, aire acondicionado, probablemente un refrigerador pequeño, una televisión y vistas desde la ventana. En muchos buques, los camarotes de pasajeros son similares a los de los oficiales, pensados para ofrecer comodidad funcional durante largas travesías.
En algunos buques hay piscina, que compartes con la tripulación, y no ofrecen casinos o espectáculos, de hecho, podría decirse que el único acontecimiento del día organizado es la comida, cuya calidad y variedad depende del cocinero de a bordo. En ocasiones también hay una pequeña sala de recreo con juegos de mesa, biblioteca sencilla, reproductor de DVD o incluso consola de videojuegos, que se comparte con oficiales o marineros.
Las comidas se comparten con el capitán y la tripulación en un comedor comunitario. En algunos buques hay dos comedores (oficiales y tripulación) y los pasajeros suelen comer con el capitán y los oficiales, lo que te permite conocer mejor el día a día de navegación, escuchar historias de mar y aprender curiosidades sobre las rutas comerciales.
En cuanto a la rutina diaria, los horarios suelen ser muy marcados: desayuno temprano, comida a mediodía y cena a media tarde. Fuera de esas horas, el tiempo es completamente tuyo y puedes dedicarlo a leer, escribir, ver series o simplemente contemplar el océano desde cubierta, siempre respetando las zonas permitidas.
Seguridad, documentación y requisitos sanitarios
Viajar en mercantes se diferencia de los viajes en cruceros por muchos motivos. El concepto de buque mercante está pensado para el transporte de mercancías, no de pasajeros, y la normativa internacional obliga a cumplir de manera muy rigurosa toda la legislación relacionada con seguridad marítima, control de tripulación y acceso a bordo.
Un requisito obligatorio es estar al día con todas las vacunas recomendadas para las zonas que se van a visitar, especialmente si el barco hace escala en regiones con enfermedades endémicas. Además, no olvides obtener todos los visados necesarios para los países de la ruta, incluso si no tienes pensado bajar a tierra, ya que tu situación administrativa puede afectar al capitán y a la naviera si hubiera algún control.
Una vez estés instalado en tu camarote, se te facilitará toda la información acerca de los detalles de la rutina diaria a bordo y los puntos de reunión en caso de emergencia. Como pasajero recibirás la clásica «Carta de a bordo», donde viene toda la información general: horarios de comidas, recomendaciones de ropa adecuada, zonas de uso común, normas de seguridad, partes meteorológicos y consejos sobre desembarcos en los distintos puertos.
La flexibilidad es clave: las escalas pueden durar desde unas horas hasta varios días, en función de la carga y descarga, de las condiciones meteorológicas y de la disponibilidad de grúas y personal en puerto. Por eso, las horas de llegada y salida son siempre orientativas y pueden variar sin previo aviso.
Una forma de viajar muy diferente
Viajar en un barco mercante es una forma de viajar muy diferente a la que vas a encontrar en el resto de recomendaciones habituales de vacaciones, pero no quería dejarte sin información. Es una experiencia pensada para quien desea desconectar del ritmo acelerado, disfrutar de la soledad elegida y reencontrarse con el mar.
¿Te animas a vivir una auténtica experiencia entrando a puerto rodeado de decenas de contenedores y enormes grúas, o fondear frente a una bahía tropical esperando turno para amarrar? Momentos como estos pueden estar al alcance de cualquiera que se decida a dar el paso, siempre asumiendo que no hay lujos, no hay prisas y casi no hay conexión con el mundo exterior.
Viajar en un buque mercante combina aventura, introspección y una mirada privilegiada al comercio global. Es posible que no sea el viaje más cómodo, ni el más económico, pero para quienes sueñan con la vida en el mar, suele convertirse en una experiencia que recuerdan toda la vida.
Viajar en un barco mercante es una forma de viajar muy diferente a la que vas a encontrar en el resto de recomendaciones de este blog, pero no quería dejarte sin información, que puedes ampliar pinchando aquí.
NO OFRECEMOS EL SERVICIO PARA VIAJAR EN UN BUQUE DE CARGA.
ESTE ARTÍCULO ES MERAMENTE EDITORIAL E INFORMATIVO.
El concepto de navegación de recreo está asociado al charter de embarcaciones recreativas o a los cruceros de pasaje, pero cambiar todas esas comodidades para viajar en un buque mercante se ha convertido en una alternativa fascinante para quienes buscan viajes diferentes, lentos y conscientes.