Love Boats Rejects: las fotos de cruceros que nadie quiso comprar

  • Love Boats Rejects rescata descartes fotográficos con valor documental y humorístico de la vida a bordo.
  • Los equipos de fotógrafos trabajaban sin descanso, exponían en corchos y muchos retratos quedaban sin recoger.
  • Las imágenes revelan el hedonismo y la estética pre‑smartphone, lejos de los catálogos corporativos.

fotografias de cruceros antiguos

Tengo que agradecer al blog Yorokobu.es que me haya invitado a leer este artículo sobre Ian Hughes y su Love Boats Rejects. Ian Hughes es un fotógrafo documental, que trabajó durante más de 8 años como fotógrafo de cruceros y que tiene una web con gran parte de este material.

Las fotos se pueden ver en Love Boats Rejects, un proyecto que funciona desde hace años, y que puedes ver en esta página: http://www.ianhughesphotos.com/loveboat_gallery.html, sin duda son las fotos que nunca quisieras ver en tu muro de Facebook.

Love Boats Rejects: archivo de un hedonismo flotante

Estas fotos no son las típicas que vas a encontrar en los catálogos de cruceros, apenas tienen que ver con las que yo misma cuelgo en este blog, sino que muestran ese lado divertido y ‘cutre’ que también existe en los cruceros. Según lo define el propio fotógrafo, ‘se trata de un homenaje al hedonismo barroco’ de los cruceros del pasado, cuando la vida social a bordo era un desfile de poses espontáneas, risas y atrevimientos que rara vez pasaban el filtro de lo corporativo.

Hughes no solo rescata situaciones graciosas; también revela códigos visuales de otra era: fondos de terciopelo, flashes directos, encuadres frontales y una teatralidad encantadoramente imperfecta. Es la estética de la fiesta sin complejos, del brindis eterno y de los retratos improvisados antes de que existiera el hábito de hacerse selfies en cada esquina del barco.

Cómo se hacían y vendían estas fotos a bordo

fotos de cruceros retro

Era la época en la que en un barco grande había hasta nueve fotógrafos que se pasaban 15 horas al día, los 7 días de la semana, revoloteando entre los turistas, ávidos de construir recuerdos para enmarcar. Desde el embarque, con las míticas fotos de pasarela, hasta los retratos en el comedor o en la noche de gala, el equipo proponía poses, montaba fondos y cuidaba la luz para crear series completas.

Tras cada sesión, el material se revelaba y editaba con procesos analógicos en el laboratorio a bordo. Luego, aquellas fotos se colocaban en un corcho, a la vista de todos, en una galería que los pasajeros recorrían camino al teatro o al restaurante. Muchas imágenes se quedaban ahí, pendidas de un alfiler, olvidadas e ignoradas hasta por sus propios protagonistas: tal vez no favorecían, quizás repetían una pose o simplemente el momento había perdido magia al día siguiente.

Ese excedente es el que Hughes ha rescatado con ojo curatorial. En Love Boats Rejects selecciona con humor y ternura los descartes más elocuentes: miradas desenfocadas, copas a medio brindar, disfraces imposibles, besos cortados por el encuadre o manos que entran en plano en el segundo menos oportuno. La suma compone un retrato coral de la vida a bordo.

Qué cuentan estas imágenes hoy

fotografia de cruceros vintage

Vistas desde hoy, estas fotografías funcionan como un documento cultural: capturan hábitos, códigos de vestimenta, peinados, joyas, modas y gestualidades de una etapa pre‑smartphone en la que la memoria visual del viaje se delegaba en profesionales. La cámara del fotógrafo era el pasaporte al recuerdo, y el corcho, la red social analógica donde decidir qué colgar en el camarote o llevar a casa.

Estas fotos no son las típicas que vas a encontrar en los catálogos de cruceros; se apartan de la estética perfecta y corporativa para mostrar la cara B del glamour: el chiste interno, el paso de baile fallido, la servilleta que vuela con el aire acondicionado. Y, sin embargo, en esa imperfección reside su poder: nos devuelven la verdad emocional del viaje, la que pocas veces se imprime en folletos.

La autoría de Love Boats Rejects es un trabajo comunitario, en el que Hughes ha seleccionado las fotos sin importarle su autor y que representan una época casi nostálgica de los cruceros. Esa renuncia a la firma individual refuerza la idea de que este archivo es, ante todo, una memoria compartida entre pasajeros y tripulación.

Si te intriga ver este universo, puedes visitar Love Boats Rejects en la página oficial de Ian Hughes: http://www.ianhughesphotos.com/loveboat_gallery.html. Más allá de la risa, descubrirás un testimonio de cómo era disfrutar del mar cuando el retrato se confiaba a un profesional que, con flash y paciencia, convertía lo cotidiano en una escena digna de álbum.