El comienzo de la llegada de cruceros de empresas estadounidenses a Cuba no se ha visto libre de polémica. En un principio Carnival Cruise no permitía a los cubanos residentes en Estados Unidos hacer reservas para los cruceros que llegarán hasta La Habana, sin embargo, y presionados por todas las protestas que se han llevado a cabo, no sólo a través de las redes sociales, sino hasta en los tribunales y otras instancias, la naviera estadounidense ha tenido que cambiar su política y aceptar las reservas para personas nacidas en la isla.
Como ya te conté, Carnival Cruise tiene previsto llegar a la isla de Cuba el 1 de mayo, en lo que será el primer crucero en 50 años de Estados Unidos a Cuba, dentro de la política de acercamiento e intercambio cultural que ambos gobiernos están llevando a cabo.
El papel de Fathom y el crucero Adonia en esta travesía histórica

El barco protagonista de esta ruta es el MV Adonia, operado por Fathom, una línea de cruceros de Carnival Corporation especializada en viajes de impacto social y de intercambio cultural. El buque cuenta con capacidad para alrededor de 700 pasajeros y ha sido preparado para ofrecer una experiencia muy centrada en la cultura cubana, tanto a bordo como en tierra.
Durante el viaje, la naviera promociona la travesía como una oportunidad para “hacer historia” y ser de los primeros en navegar desde Estados Unidos a Cuba tras décadas de distanciamiento político. El itinerario incluye escalas en La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba, tres puertos clave para conocer diferentes regiones del país y su diversidad cultural.
Además del propio atractivo del recorrido, Fathom plantea el crucero como un viaje de intercambio cultural, con actividades organizadas que buscan el contacto directo con la población local, la historia y las tradiciones cubanas, siguiendo las regulaciones vigentes para los viajes autorizados de estadounidenses a la isla.
La restricción de Cuba y la política inicial de Carnival

Por su parte, la naviera lo que quiso hacer con esta restricción de permitir a los cubanos residentes en EEUU reservar un camarote es porque el gobierno de Raúl Castro sigue teniendo la política de no permitir ingresar a cubanos a la isla por mar, sino únicamente por aire. Esta normativa se enmarca en un conjunto de regulaciones cubanas que controlan el acceso de sus nacionales a embarcaciones y dispositivos náuticos, tanto de los residentes en la isla como de los que viven en el exterior.
Las autoridades cubanas justificaron históricamente este enfoque por motivos de seguridad, recordando que en décadas pasadas se utilizó la vía marítima para introducir recursos y apoyos a grupos armados contrarios al gobierno. Desde entonces, la restricción se mantuvo, aunque muchos analistas la han considerado una medida desfasada en el contexto del deshielo y la apertura turística.
Carnival, por su parte, defendía en un primer momento que su política era obedecer las leyes de los países a los que navega. Según portavoces de Fathom, la compañía se veía obligada a respetar la normativa cubana que impide a las personas nacidas en la isla entrar o salir por mar, incluso si cuentan con otra nacionalidad o residencia en Estados Unidos, y por eso no aceptaba sus reservas.
Protestas, demandas y presión política en Estados Unidos

Ante la negativa de la naviera de permitir reservas de viaje a los cubanos se produjeron importantes protestas de organizaciones anticastristas, norteamericanos y líderes locales de Miami, también llegaron algunas desde el núcleo del gobierno de Barack Obama. El propio secretario de Estado John Kerry criticó que Carnival aceptara la regulación discriminatoria cubana y llegó a afirmar que “Carnival no debe discriminar”, subrayando que ningún gobierno debería imponer una política que limite el derecho de viajar de sus ciudadanos por razón de origen.
En Miami, donde se concentra una gran parte de la diáspora cubana y donde se encuentra la sede de Carnival, activistas como Ramón Saúl Sánchez y organizaciones del exilio convocaron manifestaciones frente a las oficinas de la compañía. Muchos de ellos calificaron la medida como discriminatoria y anunciaron su intención de acompañar al crucero con embarcaciones privadas para visibilizar que los extranjeros sí podían llegar por mar mientras los cubanos no.
La semana pasada, dos viajeros cubanos demandaron a la empresa por discriminación en un tribunal federal de Florida, argumentando que ninguna compañía puede negar el derecho de un ciudadano a comprar un pasaje. Para los demandantes y otros afectados, si Cuba decide no permitir el desembarco, es responsabilidad de las autoridades cubanas, pero la naviera no debería impedir la compra del billete.
Cambio de política de Carnival y condiciones de las reservas

Si esta política no cambia, desde la naviera ya se dijo a través de un comunicado, el primer crucero de Fathom retrasará su salida. Carnival Cruise fue la primera empresa de cruceros que consiguió los permisos de Estados Unidos y Cuba para realizar la ruta entre ambos países, y no quería iniciar la operación bajo una acusación de discriminación hacia parte de sus potenciales pasajeros.
La compañía de cruceros Carnival anunció, en este contexto, que las reservas de billete para viajar a Cuba en sus barcos están disponibles a todos los viajeros, independientemente de su nacionalidad, una medida que se produce a raíz de la demanda por discriminación interpuesta por viajeros cubanos y de la presión social y política. De este modo, comenzó a aceptar reservas de personas nacidas en cualquier país, incluida Cuba, aunque la decisión final sobre el desembarco siga correspondiendo a las autoridades cubanas.
Carnival Corporation destacó en un comunicado que “ahora acepta reservas a Cuba” de todos los viajeros “independientemente de su país de origen”, y “espera con entusiasmo” la realización del “histórico viaje inaugural” desde Miami a la isla el 1 de mayo. La naviera estadounidense continúa siendo optimista y mantiene diálogos constantes con Cuba para que sus autoridades permitan que los cruceros operen del mismo modo que los vuelos chárter a la isla y que quienes deseen viajar puedan hacerlo por mar y por aire.
El viaje más económico en el Adonia está costando en este momento 1.800 dólares por persona, sin incluir las visas cubanas, los impuestos, tarifas y los gastos de puerto. Estos precios corresponden a itinerarios de siete días e incluyen alojamiento, comidas a bordo, actividades culturales y parte de las experiencias organizadas en tierra. Para asegurarse plaza, la compañía establece un depósito inicial por pasajero y exige el pago completo con antelación a la salida.
Si quieres más información sobre el trayecto y periodicidad de este crucero sólo tienes que pinchar aquí. Con este tipo de cruceros, Carnival y Fathom buscan aprovechar la demanda contenida de viajeros interesados en conocer Cuba por mar, al tiempo que se integran en el proceso de normalización de relaciones entre Estados Unidos y la isla, adaptándose a un marco legal cambiante y a una sensibilidad muy marcada en la comunidad cubano-estadounidense.