Symphony of the Seas, cuando el viaje es quedarse en el mismo barco

El Symphony of the Seas es el mayor crucero del mundo y en esta temporada inaugural ha elegido como puerto base el de Barcelona, desde donde navega por el Mediterráneo con escalas en Palma, la Provenza, Florencia o Pisa, Roma y Nápoles en travesías de 7 días. Ya a finales de octubre se trasladará a Miami desde donde realizará sus cruceros por el Caribe.

Si quieres navegar en un barco que en sí mismo ya es un viaje, te doy algunos de los tics más interesantes de este megabuque.

En el Symphony of the Seas pueden viajar hasta 6.680 pasajeros repartidos en 2.755 camarotes y suites. Ya te hablé de la Ultimate Family Suite, de 125 metros cuadrados, capaz de alojar hasta ocho personas en dos dormitorios. Aquí tienes más detalles de ésta.

El Symphony of the Seas tiene 17 pisos de altura, aunque en los 24 ascensores que hay verás que marca 18, y es que como en algunos hoteles se ha suprimido la planta 13 por motivos de superstición. La tripulación la forman 2.175 personas y te atienden en 6 idiomas: inglés, español, portugués, francés, italiano y alemán.

Como si fuera una ciudad en él vas a encontrar siete barrios, cada uno de ellos con una temática diferente.

Uno de los lugares más espectaculares está arriba del todo de las cubiertas, es una zona con 5 piscinas climatizadas y al aire libre, jacuzzis con vistas al mar, hamacas…en fin, lo más cerca posible que se puede estar del cielo. Aunque si lo tuyo son las emociones fuertes, más que el relax, entonces puedes tirarte por el tobogán más alto del mundo que se haya construido en un barco, el the ultimate abyss, y también tienes otros dos más pequeños para ir probando, o tirarte por una tirolina de 25 metros.

Cualquier travesía que hagas en este barco, y aunque no te bajes en ningún puerto es en sí ya toda una aventura de viaje.



Me dedico a la comunicación porque no podría hacer otra cosa. A lo largo del tiempo he ido acumulando experiencia en distintos lugares del mundo, sectores y medios, y siempre me movió lo mismo, la curiosidad por aprender y explorar la capacidad de crear canales de comunicación.

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